martes, 26 de junio de 2012

EQUILIBRIO MENTAL


Hay momentos en que los circuitos cerebrales están saturados por el insistente ataque de factores externos que influyen en el comportamiento y en muchos actos vitales. Eso me pasa a mi estos últimos días, previos a otros  de vacaciones, tan necesarios que llevaría muy mal tener que trabajar una sola jornada más. Es lo que tiene mi trabajo, hay ciertos periodos que todo se une para, poco a poco, desembocar en situaciones, previsibles, pero aún así desquiciantes. Parece que todo el mundo se pone de acuerdo para desestabilizar mi paciencia, tan entrenada por otra parte. Sin embargo, por fortuna, no hay mal que cien años dure y, precisamente, mañana a las cinco y media de la tarde, con una previsión ambiental de treinta y seis grados centígrados, dejaré atrás un mes de junio repleto de instantes desquiciantes, situaciones adversas y momentos laborales convertidos en auténtico infierno.  Mi trabajo es así, como ya he dicho, pero cuando se llevan treinta y cuatro largos años en lo mismo, al lado de personas con discapacidad intelectual, cada vez resulta más cuesta arriba afrontar periodos críticos …Y lo peor no ha pasado, el Gobierno me ha aportado un bonus de vitalidad y optimismo: la jubilación a los sesenta y siete años. Para entonces estaré  más perturbado y deprimido. De llegar a esa edad cumpliré casi cincuenta años desempeñando mi empleo -lo mejor que pueda hacerlo- de educador de discapacitados. Sólo espero mucha salud y un equilibrio mental a prueba de bombas que me permita cumplir con mi cometido, aunque lo veo difícil, muy difícil.