martes, 21 de octubre de 2014

DORIAN WOOD EN SALA BERLÍN

Foto: Pedro Anguila.

He leído en algún lugar que Dorian es un diamante perfecto.  Escuchando ahora “Pearline” y habiéndolo conocido en persona he de decir que estoy de acuerdo. Gay declarado (en su concierto en Zamora, concretamente en la Sala Berlín, vestía una camiseta negra con la palabra “maricón” en blanco), comprometido con las injusticias contra las mujeres y a cualquier ser humano, americano de raíces costarricenses y nicaragüenses, con una voz especial y carismática, sólida formación clásica y, ciertamente, exclusivo.
En el concierto pensé que iba a presentar su disco “Rattle, Rattle” -financiado en parte a través de crowdfunding- que le ha llevado 4 largos años crearlo. Él dice que lo compuso “como una experiencia total, para escucharlo bajo la influencia de hongos psicodélicos en un bosque cubierto de alacranes”. Sin embargo, tuvo más protagonismo, en el concierto, su nuevo EP “Down, the dirty roof”, que a mí, personalmente, me gusta mucha menos.
Cuando se le pregunta si le gustan los juegos de contrastes, al pasar su música de la experimentación y las disonancias a buscar armonías y melodías, él contesta que todo le sale como le sale.
 El concierto, que duró una hora y veinte minutos, estuvo repleto de esos contrastes musicales. Se mostró simpático e irónico con una sociedad en la que la agresividad, los malos modos, lo oscuro, el rechazo, los días malos, son la tónica general. “Hay veces que quiero dar puñetazos al mundo entero para que todos suframos por igual y nos quedemos calladitos en nuestro sufrimiento colectivo”. Le dio tiempo a hablar de su padre, de su abuelo (pianista), de lo dura que es la vida para un homosexual… y, sobre todo, cantó (con esa voz que recuerda a Antony, evidenciando influencias de góspel o blues y compositores como Tom Waits o Nick Cave) y actúo.  De eso sabe mucho. Durante la presentación de una opera en Estocolmo, salió desnudo cantando el tema principal. La sala estaba llena, todos bebiendo champán y celebrando la inauguración del festival (Fringe Fest). Cuando salió a escena contorneándose, también salieron los teléfonos móviles de todos los espectadores. Hubo risas, susurros sarcásticos y un blog que publicó la crítica del concierto, al día siguiente, hablando de un “mexicano” que había salido a cantar desnudo y no tenía pene. Wood se defendió “obvio, hacia frío esa noche y se me había escondido, el pobre. El propósito de mi presentación era mostrar que existe una forma de desnudez que no es sexy, sino aterradora”… Por suerte, en Zamora, sólo cantó, danzó e interpretó.
La sala llena ovacionó a Dorian Wood al finalizar cada tema interpretado. Emocionado, se despidió de la gira española que le ha llevado por varias ciudades de la península. Espero y deseo que vuelva pronto… y si es a Sala Berlín, mejor que mejor.

martes, 30 de septiembre de 2014

VIAJE A LA TOSCANA. REGRESO.

La última mañana en Florencia visitamos la Santa Croce, la iglesia franciscana más grande del mundo y el auténtico panteón de la nobleza de Florencia (casi 300 tumbas, incluidas las de Miguel Ángel y Galileo). En tamaño, es la segunda más grande de Florencia, por detrás de la Catedral. Aunque su interior no es muy llamativo, las esculturas y las pinturas de sus paredes tienen gran notoriedad. Destacan, en sus capillas, los frescos de artistas como Giotto, Brunelleschi o Donatello. La basílica es conocida por ser el lugar donde Stendhal en 1817 padeció los síntomas que llegaron a conocerse como el Síndrome de Florencia. Realmente fue la iglesia que más me sorprendió, merece la pena aunque sólo sea por contemplar sus frescos y la grandiosidad de la sacristía.
 Con las piernas sobrecargadas por el esfuerzo de tantos días seguimos caminando hacia el hotel. Los adoquines maltratan los pies de tal manera que es imposible fijarlos correctamente sobre el suelo. Es la segunda ciudad, después de Oporto, por la que peor he caminado. Sin embargo, escudriñando sobre ello en las páginas de Internet, no he encontrado que nadie se queje. No lo entiendo. Por el camino iba repasando todo lo visitado en Florencia y todo lo que quedaba por ver. Considero que en tan pocos días he cumplido los objetivos que me había propuesto. No obstante, espero volver más adelante para visitar algunas cosas que me gustaría conocer. Llega un momento en que necesitas descansar de tanto arte y de tanta caminata. El día va a ser duro, tenemos que coger el tren a Bolonia, comer allí y trasladarnos en un autobús al aeropuerto, llegar a Barcelona en avión y viajar en coche a Peñíscola. 
Arrastrando la maleta nos metamorfoseamos en el ambiente cercano a la estación. Anuncian que el tren Italo, procedente de Nápoles y con destino a Milán, con parada en la ciudad de Bolonia, llegará a la estación de Florencia con diez minutos de retraso. Cuando estoy sentado en el vagón me siento relajado pero en pocos minutos ya estoy caminando por los pasillos inacabables de la abrumadora estación boloñesa. Comemos en el mismo restaurante que lo hicimos hace unos días, el camarero nos reconoce y parece que está algo más activo que la vez anterior. Luego como un helado exquisito sentado en el banco de unos jardines mientras me despido de Bolonia. El autobús hacia el aeropuerto sale nada más entrar en él y luego esperamos casi tres horas hasta que salga nuestro avión. Aprovecho para descansar, leer un poco y comprar en el Duty Free embutido boloñés y bombones. El avión sale puntual. Agradezco permanecer sentado una hora y cuarto, que es el tiempo que tarda en llegar a El Prat. Desde el aire, ese atardecer despejado, veo las afueras de Bolonia, más tarde Génova, Mónaco, Niza, Cannes y St. Tropez. Me gusta dominar la geografía mediterránea desde allá arriba. Deseo que el viaje hasta Peñíscola pase rápido y descansar mis últimos tres días de vacaciones junto al mar. En Italia he estado, de nuevo, como en casa. Es cierto que no te acostumbras a las oleadas de turistas por todos lados pero nada importa demasiado si estás conociendo Florencia.

MUESTRA CIUDAD. Zamora.





Del 4 al 19 de octubre tendré el privilegio de exponer en la Muestra de Arte Independiente "MUESTRA CIUDAD" de Zamora. La organización me ha asignado el Restaurante Portillo de la Traición (número 1 de la ciudad para Tripadvisor), situado en la calle de vinos por excelencia, "Los Herreros", junto a la Plaza Mayor, en pleno centro de Zamora. Espero vuestra visita. Gracias.

lunes, 29 de septiembre de 2014

FLORENCIA, LA CIUDAD MUNDIAL DEL ARTE


Dos de los museos imperdibles a nivel universal son la Galleria degli Uffizi y la Galleria dell´Accademia. Desde el siglo XXII hasta el XVI se originó en Florencia una corriente interminable de obras artísticas y genios italianos. Miguel Ángel y Dante nacieron allí. El Renacimiento italiano comenzó cuando Brunelleschi finalizó la construcción del Duomo con su enorme cúpula. Los Uffizi, el museo más famoso de Florencia alberga obras de Miguel Ángel, Botticelli, Leonardo da Vinci, Tiziano o Rubens, entre otros. En Florencia, la consolidación de la nueva burguesía ayudó al desarrollo de todas las concepciones artísticas del Renacimiento; la ciudad se convirtió en el punto principal de ese nuevo movimiento, surgiendo, bajo la protección de los Médicis, las primeras obras de arte y desde aquí se va a extender al resto de Italia y a toda Europa. 
 Un mes antes de mi viaje, visité foros de Internet para que mi visita a ambos museos fuese lo más ordenada posible. Todos los comentarios se referían a las interminables colas que se forman para adquirir las entradas, así que reservé para el día de hoy con casi un mes de antelación. Después de las lecturas pertinentes en los foros, tuve el convencimiento de que la Accademia tenía que visitarla a primera hora de la mañana y los Uffizi, a primera de la tarde. Con ese horario hice mi reserva. Calculé el tiempo que tardaría andando desde mi hotel hasta la Academia de Bellas Artes, unos veinte minutos aproximadamente, y metí los datos en el Google Maps de mi iPhone. Salí del hotel a las 9 para llegar con tiempo a mi cita de las 10. Sin embargo, quedando menos de media hora, me di cuenta de que estaba situado en una perpendicular a la calle de la Academia pero en dirección contraria. Entré a un pequeño hotel y pregunté al recepcionista por dónde se iba más recto a la Galleria dell´ Accademia. Como no reaccionaba le dije que era donde se encontraba la escultura de David. ¿Qué David?, me respondió. El de Michelangelo, contesté. No tengo ni idea, finalizó la conversación. No daba crédito, estaba a trescientos metros del museo y un recepcionista de hotel para turistas no sabía qué era la Academia, ni David, ni Miguel Ángel. Miré alrededor para comprobar que no hubiera ninguna cámara oculta y se tratara de una broma, pero no, todo era real. Con ayuda de mi mapa telefónico llegué a la puerta un par de minutos más tarde. ¡Vaya rato! Comprobé que había dos filas y pregunté a una chica dónde tenía que recoger mis entradas. Con ellas en la mano me puse en la fila más pequeña. La fila grande, unas cuatro veces mayor, unos 400 metros de clientes, era para sacar las entradas. En la que yo estaba, de unos 100 metros de personas, era para los que ya las teníamos. La entrada cuesta once euros y si la tramitas por Internet, quince. Lo mismo cuesta la Uffizi. Una vez pasado el trámite, considero que no es necesario reservarlas con anterioridad, al fin y al cabo va a suponer diez minutos más de espera. Recomiendo, eso sí, visitarlo a primera hora de la mañana, luego llegan grupos que proceden de los cruceros anclados en Venecia y Livorno y las salas están abarrotadas. La Accademia de Bellas Artes es un museo muy pequeño, esperaba que fuese bastante más grande. Fue fundado en 1563. La colección se formó en 1784 para que sus estudiantes tuvieran material de primera magnitud. En 1873 se trasladó la estatua de David, ¿qué David?, desde la Plaza de la Señoría. La primera sala tiene obra de los siglos XV y XVI, luego se pasa a la galería de Miguel Ángel, con sus cuatro prisioneros y el gigantesco David, entre otros. Después se accede al aula donde trabajaban los estudiantes. Allí hay acumuladas cientos de pinturas y esculturas, destacando obras de Botticelli, Filipo Lippi o Ghirlandaio. Antes de comer, lo íbamos a hacer en Il Portone, un restaurante debajo de nuestro hotel con comida típica toscana (la mejor que hicimos durante esos días, chuletón de un kilo incluido), visitamos el Mercado Nuevo. Lo más curioso es que hay puestos con comida recién cocinada y muy variada. Eliges y te sientas en las numerosas mesas que hay en un lateral. Estaba plagado de asiáticos degustando pasta y embutidos de la zona. A las tres y media, con una antelación de unos veinte minutos, accedimos a la Galleria degli Uffizi “sobre el río y casi en el aire”. Aquí todo fue mucho más cómodo. El palacio fue comenzado en 1560 por Vasari y tiene una de las más antiguas y famosas colecciones de arte del mundo. Se llama así, “Galería de los Oficios” porque su finalidad inicial era albergar las oficinas de las magistraturas. Las salas se dividen en dos plantas. Las colecciones acumuladas durante cuatro siglos se deben, sobre todo, al mecenazgo. Las primeras de los Médicis constituyen el núcleo originario de la Galería. En el siglo XVI hay casos de mecenazgo gracias a las corporaciones mercantiles que tuvieron una creciente importancia. El gremio de los banqueros encargó a Orcagna el tríptico de San Mateo, el de los mercantes pidió a Piero Pollaiolo y, posteriormente, a Botticelli una serie de Virtudes para la sala de Audiencia. A principios del XV, el rico y culto Palla Strozzi, encarga a Gentile de Fabriano la Adoración de los Reyes Magos. Cosme I también se convirtió en protector de artistas, concretamente de Fra Filipo Lippi y a Paolo Uccello. Las colecciones fueron ampliándose gracias a regalos matrimoniales o herencias de los grandes duques. En el siglo XVIII se compraron pinturas más antiguas y se organizó el núcleo de pintura francesa. En el XIX se preparan nuevas salas y la pinacoteca adquiere “El nacimiento de Venus” de Botticelli y “La Anunciación” de Leonardo da Vinci. “La primavera” de Botticelli se cuelga en 1919. En el siglo XX se adquiere la colección Contini Bonacossi. Nuestra visita duró tres horas y cuarto. Fue dificultoso ver las primeras salas debido a varios grupos que se aglomeraban alrededor de algunas de sus obras. Luego la visita fue más relajada. Destacar una pareja alemana que visitaba la Galería con su dos hijas, dos preciosas niñas rubias de unos 7 u 8 años, que se quedaban prendadas con todas y cada una de las obras. Nunca había visto a niñas de tan poca edad disfrutar tanto de un museo. Al salir, algo agotados con la visita y la acumulación de cansancio, decidimos ver la puesta, de espaldas al sol en el puente de la Trinitá. El Ponte Vecchio iba de derecha a izquierda sombreándose para después iluminarse artificialmente. Posteriormente, recorrimos parte del casco antiguo contemplando los edificios perfectamente iluminados. Se trataba de la última noche en Florencia. Realmente estaba fascinado por tanta belleza.


domingo, 28 de septiembre de 2014

BERTA BETANZOS



Berta Betanzos es una de las muchas deportistas españolas que destacan a nivel mundial. Hace unos días, en el campeonato del mundo de vela, disputado en Santander, mi paisana se clasificó octava en la clase 49erFX. Hasta el pasado año su especialidad fue la clase 470. Cuando posaba junto a ella tuve la sensación de estar al lado de una de las mejores deportistas que he conocido... y, además, pasisanuca. 

Este es su palmarés. Envidiable!!!!!



TítuloPaísAño
Silver medal.svgCampeonato Mundial Junior de 470Bulgaria2007
Silver medal.svgCampeonato Mundial Junior de 470Polonia2008
Skandia Sail For Gold RegattaReino Unido2008
Gold medal.svgCampeonato Mundial Junior de 470Grecia2009
Silver medal.svgCampeonato Mundial de 470Dinamarca2009
Silver medal.svgCampeonato Europeo de Vela (clase 470)Austria2009
Christmas Race de PalamósEspaña2009
Christmas Race de PalamósEspaña2010
Semana Olímpica FrancesaFrancia2011
Gold medal.svgCampeonato Mundial de 470Australia2011
Gold medal.svgCampeonato Europeo de Vela Olímpica 2011Helsinki2011

SIENA

Esperamos, a primera hora de la mañana, un autobús que nos llevará a Siena. Dos chicas inglesas “desayunan” un bollo gigantesco. Uno de los numerosos vagabundos que invaden la zona de la estación, se acerca con cierto sigilo a la altura de una de ellas y le pide algo de comer. La chica parte un gran trozo del bollo que está comiendo y se lo ofrece. Él mastica un trocito y, con cara de asco, tira el resto a la carretera.
 Atravesamos Florencia y divisamos una de las puertas de entrada a la ciudad y la zona amurallada. La población de la ciudad vive, mayoritariamente, en los barrios ya que se hace imposible vivir en el centro, invadido por los turistas. Además, los precios de las viviendas son inaccesibles en la parte monumental suponiendo la reducción de  vecinos y mayor número de oficinas y edificios deshabitados. Nos dirigimos por la región vinícola de Chianti hacía nuestra primera parada, el pueblo medieval de Monteriggioni, asentado en una pequeña colina natural, ya en la provincia de Siena. Dicen que las murallas y las casas que se construyeron en el siglo XVI están dentro de los mejores ejemplos conservados de su clase en Italia. Es circular y sus murallas tienen una longitud de 570 metros, siguiendo los contornos naturales de la colina. Tiene 14 torres colocadas de manera equidistante. En su interior hay una pequeña iglesia románica y negocios relacionados con el turismo. El poeta toscano Dante evocó con las torres de Monterrigioni una visión del círculo de gigantes rodeando el abismal infierno en la “Divina Comedia”. Este pueblecito medieval toscano ha aparecido en muchas películas de cine, destacando “Belleza robada” de Bertolucci, “El paciente inglés”, “La vida es bella” de Roberto Benigni, “Té con Mussolini” de Franco Zefirelli o “Gladiator”. Por la noche, el pueblo parece flotar sobre el valle, iluminado por una bella luz dorada. 
El centro histórico de Siena fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1995 por considerar que es la encarnación de una ciudad medieval. Lo primero que visitamos en su catedral, un ejemplo de la arquitectura gótica italiana. Está inacabada. Todavía pueden verse los restos de la parte abandonada tras los estragos de la peste en 1348. Allí se encuentra una escultura de Senio y Asquio siendo amamantados por la loba. Es el emblema de la ciudad. Según la leyenda, Siena fue fundada por Senio y Asquio, hijos de Remo. El interior de la catedral es impactante, todo lo contrario a la de Florencia que, salvo la cúpula, decepciona bastante. Hay un púlpito octogonal sostenido por leones y un pavimento de mosaicos perfectamente conservado. Destaca el altar y la biblioteca Piccolomini, joya manierista, con pinturas al fresco de Pinturicchio. En el techo se representan las Virtudes junto a escenas paganas, una armonía perfecta. 
Paseando por las calles de Siena destacan multitud de banderas de diversos colores según la zona correspondiente. Al parecer, Siena está dividida en diecisiete secciones. Cada sección se desafía con otras en Il Palio, la más grande e importante fiesta de tradición sienense, y la rivalidad existente es parte de la atmósfera que se vive los meses precedentes a la fiesta. Admiramos desde la parte más alta la Piazza del Campo que tiene forma de abanico. Sobresale el Ayuntamiento y el Campanile. Aquí se celebra la famosa carrera de caballos que tiene lugar dos veces al año, representando cada jinete a su distrito. Me encantan las plazas de las ciudades, cuando estudiaba en Valladolid sentía la necesidad de pasar todos los días por la Plaza Mayor. Conozco muchas plazas importantes de diversos países pero he de reconocer que la de Siena es especial, tal vez la que más me guste de las que he contemplado hasta el momento. He visto en varias ocasiones, por televisión, la Piazza del Campo, en la fiesta de Il Palio y he conocido en Siena cómo se desarrolla. La plaza se cierra minutos antes del comienzo de Il Palio. Los espectadores abarrotan la plaza y todos los balcones de los edificios, se calcula que más de cuarenta mil personas. La carrera dura apenas dos minutos y la zona que vence celebra durante semanas banquetes y “discusiones”. Los que pierden esperan vencer al año siguiente. Il Palio es ganado por el caballo, con o sin jinete, después de llegar primero tras recorrer tres vueltas a la plaza en el sentido horario. Las personas que asisten al evento son los propios habitantes de Siena y la mayoría de ellos, situados en el centro de la plaza, no ven absolutamente nada de la carrera.
Comemos un auténtico "panini" toscano relleno de sabroso jamón parmesano sentados en el banco (donde se sientan los espectadores de Il Palio) situado en el primer piso de un restaurante, con vistas privilegiadas a la Plaza del Campo. 
 En el regreso a Florencia hacemos dos paradas más, la primera de ellas en San Gimignano. Kilómetros antes de llegar se perfila inconfundible en el verde de la campiña toscana, surgiendo 13 antiguas torres (en tiempos de esplendor llegaron a ser 72) que le otorgan fama mundial. La torre era símbolo de poder en la Edad Media (Florencia tuvo más de un centenar), y las familias poderosas se desafiaban para construir la torre más alta como muestra de riqueza. Tras perdernos por sus bellas calles y contemplar las torres, las iglesias, las casas… tomamos , en la plaza de la Cisterna, un helado en la “Gelateria della Piazza”, que ha ganado varias veces el campeonato mundial del helado, aunque he de decir que el mejor helado que he probado, fue días antes, en Bolonia, concretamente de stracciatella. 
Antes de llegar a Florencia tuve la oportunidad de hacer una cata de vinos Chianti. Me decepcionaron los tintos y me encantaron los blancos.
 Al llegar a la estación de Florencia esperaban numerosos vagabundos, con botellas en la mano, que contemplaban amistosamente a los recién llegados.

viernes, 19 de septiembre de 2014

FLORENCIA 2

Madrugamos y esa mañana fuimos de los primeros en subir al Campanile de Giotto. Tiene una base cuadrangular de más de catorce metros y una altura de ochenta y cinco metros, quedando, no obstante, seis metros por debajo de la cúpula. Está revestido, como toda la catedral, por mármol toscano blanco, verde y rosa. Tiene cinco niveles y se hace necesario descansar en cada uno de ellos y comprobar la vista de Florencia a medida que se va ascendiendo. Una vez en lo alto, con la fatiga que supone subir los cerca de quinientos escalones, se hace imprescindible respirar el aire puro para intentar reponerse. La panorámica en las cuatro direcciones es espectacular. Vas reconociendo todos y cada uno de los edificios monumentales de la ciudad, fotografías las vistas y regresas, con mucha paciencia, por la hilera de visitantes que te encuentras, en dirección contraria, en todos los tramos de descenso, bajando los cerca de quinientos escalones que te llevan a la salida. Objetivo cumplido con sobrecarga muscular incluida. 
Ya se va notando el calor cuando atravesamos Ponte Vecchio. Las dependientas están abriendo sus pequeñas tiendas de joyería colgantes, con vistas al río Arno. Ponte Vecchio es el puente de piedra más antiguo de Europa. Aquí se han rodado escenas de películas tan conocidas como Hannibal (Ridley Scott. 2001) o Cosi de Alberto Lattuada y como protagonistas, Marcello Mastroianni o Nastassja Kinski. Atravesamos el puente y nos introducimos en el barrio de Oltrarno (al otro lado del río Arno) para dirigirnos al monumental Palacio Pitti y a los jardines de Bobolí. La entrada cuesta 23 euros y, por fortuna, hay muy pocos turistas en la cola. El Palacio es el complejo museístico más grande de Florencia, con 32.000 metros cuadrados. Construido en 1458, fue la residencia del banquero Lucca Pitti y albergó a los Duques de la Toscana, tras ser adquirida por la familia Médicis en 1549. Se divide en Galería Palatina, con las más famosas colecciones de los Médicis; los Apartamentos Reales, con una gran colección de retratos de los Médicis; la Galería de Arte Moderno; Museo de la Plata; Museo de la Porcelana; la Galería de trajes y Museo de carruajes. La subida hasta la tercera planta (Galería Palatina) acabó de destrozar mis doloridas piernas. Nos conformamos con ver la Galería Palatina, la Galería de Arte Moderno, los Apartamentos y una colección de joyas. Saliendo del claustro, una empinada cuesta nos dirige a los Jardines. Me recuerdan un poco a los de la Granja de San Ildefonso. Los jardines de los Médicis están situados en una antigua cantera que aprovechan para crear un teatro exterior con graderío. 
Allí se representaron las primeras óperas de la historia. Hay dos recorridos principales: uno recto (el que hice yo) en el que nos encontramos un ninfeo, el teatro , la fuente de Neptuno y una estatua de la diosa Fortuna y otro, en zigzag, en el que se encuentran varias grutas y numerosas estatuas de diversas épocas. Il Giardino di Bobolí se abrió al público en 1766. Tiene una superficie de casi diez hectáreas que le sitúa entre los más grandes de Europa en el interior de una ciudad. Fue el primer jardín construido en terrazas, ejemplo imitado, algo más tarde, por grandes palacios como el de Versalles. Nuestras piernas ya no responden después de pasear por Bobolí, sin embargo, nos queda ver el interior de Il Duomo y nuestra entrada caduca ese mismo día. Cuando llegamos a la catedral hay una cola de 400 metros pero comprobamos que se accede con velocidad. Al cabo de unos quince minutos estamos dentro. En la puerta, dos empleados de seguridad obligan a las mujeres y a las niñas a cubrirse los hombros. Muchos varones tienen problemas también con sus pantalones cortos. Varias rumanas hacen el agosto vendiendo pañoletas. Durante la visita a Il Duomo me sorprende ver a casi todas las niñas cubiertas de la cabeza a los pies. La Catedral Santa María del Fiore es descomunal, caben allí dentro 20.000 personas. La cúpula de Brunelleschi, la más alta levantada sin armazón, tiene 45 metros de diámetro. Es una de las más bonitas del mundo (he de decir que personalmente me impactó). En el interior de la cúpula se contempla una vista espectacular del fresco de “El juicio final” de Vasari.

"LA ÚLTIMA ESCALA". Marta San Miguel

  Sinopsis de Última escala La nueva novela de Marta San Miguel tras Antes del salto , un homenaje a la memoria y a la capacidad del arte de...