domingo, 23 de noviembre de 2008

LA BOMBONERA DE MAR DEL PLATA


Aunque nunca he sido jugador federado de tenis, tan sólo he estado federado en hockey sobre hierba y bádminton, cuando tenía catorce o quince años lo practicaba con mi hermano en el Complejo Municipal de Deportes de Santander. No era gran dominador de su técnica pero disfrutaba jugando.
Estos últimos días estoy siguiendo, por televisión, la final de la Davis que enfrenta a las selecciones de España y Argentina -duelo fraticida – en las intalaciones deportivas “Islas Malvinas” de Mar del Plata.

Al margen de lo estrictamente deportivo hay que destacar el ambiente, de extraordinaria tensión, protagonizado por los más de diez mil hinchas que abarrotan las gradas. Durante el dobles de ayer se oyeron insultos hacía los españoles, con particular ensañamiento hacía Fernando Verdasco. Durante las más de tres horas que duró el igualado encuentro se hizo oír el constante cántico: Tiene miedo, Verdasco tiene miedo”, “Se cagó, Verdasco se cagó” y terminó en un impresentable “Verdasco se la come, Del Potro se la da …”.

Tras el partido el capitán español, Emilio Sánchez Vicario, fue contundente. “Estoy desilusionado”.
"Este es un evento deportivo y las cosas hay que demostrarlas en la pista, o en la cancha, como dicen ustedes. Creo que cuando faltó el respeto, el público perdió toda la credibilidad que había ganado hasta ahora”, sostuvo.
La verdad es que cuando ves a tanta gente diciendo esas palabras, que no voy a repetir, da un poco de pena. No me lo esperaba del público argentino, que entiende de tenis y es educado”, remarcó el capitán español, que durante la semana previa había hablado maravillas sobre la parcialidad local y que incluso ayer había calificado con un “diez” su participación.

Verdasco también eligió mantenerse dentro del protocolo y se limitó a sugerir que tanto los gritos como los insultos que recibió, sólo sirvieron como motivación. “Ellos se pusieron en contra mío, pero yo no he hecho nada contra ellos. Me motivaron más, me dieron más ganas de conseguir la victoria. Jugué mejor a partir de que me gritaron e insultaron” dijo el 16° del mundo.

En el momento de escribir esta entrada en mi blog, y tras vencer en el encuentro de dobles Feliciano López y Fernando Verdasco a David Nalbandian y Agustín Calleri, por 5-7, 7-5, 7-6 (5) y 6-3, España domina por 2-1 a Argentina, estando a un punto de su tercera Copa Davis.

Tras la derrota, Nalbandián salió apresuradamente del estadio Islas Malvinas, rehusando acudir a la conferencia de prensa. Por este motivo el equipo será sancionado. Incluso se dice que los jugadores argentinos David Nalbandián y Agustín Calleri, crispados tras la derrota, se pelearon tras el encuentro, hasta el punto de que podrían haberse propinado algún que otro puñetazo, según ha informado La Ser.

El deporte se practica en la pista de juego. Además el deporte siempre es eso: un juego. Es cierto que los argentinos viven con mucho entusiasmo cualquier actividad que esté representada por sus compatriotas pero actitudes como la de ayer, incluso con insultos al árbitro y gritos para desconcentrar en su saque a los jugadores españoles, nunca las había visto en un partido de tenis, donde los aficionados suelen dar ejemplo de un excelente comportamiento.

Cuando era jugador de bádminton disputé una semifinal, de dobles, en el Campeonato de España de mi categoría. Representaba a Castilla y León junto a mi querido compañero Andrés Soto. El partido era muy igualado, empate a un set y empate a catorce puntos en el decisivo. Aunque curiosamente se disputaba en Segovia, los aficionados gallegos -nos enfrentábamos a una pareja de La Coruña- comenzaron a animar a los suyos y perdimos 16-14. De esa manera estábamos fuera de la final. Tras saludar a mi compañero, a los contrincantes y al juez árbitro, me dirigí al graderío para aplaudir a los artifices de mi derrota, los aficionados gallegos. En ese momento eché en falta el apoyo de los míos. Fue una manera ejemplar de animar.

Es posible que cuando leas esto ya seamos campeones de la Davis. Esperemos que la sangre no llegue al río y el deporte sirva, tan sólo, para pasar un rato divertido. QUE GANE EL MEJOR.

3 comentarios:

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Debiera de ir por orden...pero como ésto fue más fresco, me detengo en esta columna para felicitarles por el triunfo contundente en el Tenis.

Los argentinos creo que se confiaron...escogieron la sede, la cancha y Nadal estaba fuera por lesión; la altanería que caracteriza a algunos trasandinos (Nalbandián, entre ellos) les pasó la cuenta.

Aquí en Latinoamérica (sobre todo en Argentina) se cree mucho el asunto del "jugador número doce" y el aliento de la hinchada; pero a diferencia de Europa, donde se ha parado el ascenso de la xenofobia con drásticas sanciones, acá no se hace mucho...y el público argentino del tenis tiene fama de ser conflictivo.

Y resulta que, cuando les toca recibir a ellos, se quejan y lloran y piden las penas del infierno...como en el lamentable episodio de los sillazos en Chile el año 2000.

Saludos afectuosos, de corazón.

C.C.Buxter dijo...

Leyéndote, he caído en la cuenta de que lo que en tenis se considera deplorable (los insultos al rival) en otros deportes, especialmente el fútbol, es el pan nuestro de cada día. ¿Te imaginas a un entrenador de fútbol quejándose porque la hinchada rival le insulta? Tanto los aficionados como los medios de comunicación se reirían de él; a tal punto hemos llegado que mucha gente, más que animar a su equipo, insulta al rival y al árbitro. A mí la verdad es que me da asco ir a un estadio de fútbol, así que siento poner en duda que se haya atajado la xenofobia, como dice Luis Alejandro Bello Langer.

Como dices, sería deseable que se disfrutase de los eventos deportivos como un mero espectáculo, y no como un medio para crear rivalidades artificiales entre ciudades o paises.

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Derecho a réplica...

C.C. Buxter: Aquí estamos lejos de tomar medidas como jugar partidos a puertas cerradas y multas considerables en dinero...países como España, Italia o Francia han tomado medidas al respecto, aparte de las recomendaciones de la UEFA.

Saludos afectuosos, de corazón.