viernes, 28 de mayo de 2010

LAS COSAS POR SU NOMBRE

EVOLUCIÓN DEL SINDICALISTA LIBERADO


En este país los sindicatos son un desastre. Creo que el porcentaje de afiliación de los trabajadores a algún sindicato está entre el seis y el ocho por ciento. Con estos datos, difícil movilizar a las masas, aunque nos toquen el bolsillo. En mi centro de trabajo, las tres centrales sindicales mayoritarias, UGT, CC.OO. y CSIF, convocaron ayer, entre las 12 y las 12,15 horas, una parada delante de cada centro perteneciente a la Administración, que, según ellos, tan sólo logro una participación del diez o doce por ciento de los funcionarios en Soria. (En mi empresa fueron

ocho o diez los que participaron de una plantilla de alrededor de ciento cincuenta trabajadores)

Salvo CSIF, que me mantiene informado puntualmente de cómo van los asuntos sindicales que pueden concernirme (aunque es demasiado amarillo para mi), el resto de sindicatos lleva la política de informar tan sólo a sus sindicados. Y, claro, cuando llegan las elecciones, el número de votos en blanco o nulos, unidos a la abstención, ganan por goleada a los votos recibidos por los que serán nuestros representantes. Con razón el dicho castellano: “recoges lo que cultivas”. Así les va. Así nos va.

Esos mismos sindicatos que ahora, con mucha pereza, quieren que nos movilicemos, han estado durante estas dos últimas legislaturas, desaparecidos. No han hecho nada por cambiar la nefasta política que ha llevado el Gobierno de España, a cambio de recibir grandes cantidades para formación y otras bagatelas que sólo les interesa a ellos. Los convenios colectivos cada vez contienen más páginas destinadas a los derechos de los sindicalistas y menos aportes sociales para los que trabajamos de verdad, sin movernos de nuestro puesto de trabajo.

Los nuevos ajustes económicos, que tanto daño nos están haciendo a los de siempre, deberían cuestionar la liberación de nuestros ¿representantes? y copiar a otros países de nuestro entorno donde los liberados sindicales están “subvencionados” por su sindicato, sin ser un lastre para las arcas del Estado. De esa sencilla manera , en nuestro querido país, se controlaría más su liberación y, con seguridad, crecería el número de sindicados hasta igualarse a algunos países europeos que llegan al sesenta por ciento de sindicación. Qué envidia.

1 comentario:

Marino Baler dijo...

Lo de los sindicatos es vergonzoso. Un sindicato debería mantenerse con las cuotas de sus afiliados, lucharían más por sus intereses. Nada de recibir subvenciones del gobierno.
En cuanto a los liberados es una verdadera barbaridad; Estos, de jornadas de 8 horas, trabajan 4 y gracias.

Un saludo.