sábado, 8 de mayo de 2010

EL TEMPS DE LES CIRERES


Hace algunos años visitaba con frecuencia Andorra. Disfrutaba en ese pequeño estado de los mejores hoteles, los paseos por los Pirineos, aprovechaba para cambiar los desgastados neumáticos de mi coche y me deleitaba con las compras. Todo un paraíso que suelo echar de menos. Algo que siempre me sorprendió fue la ausencia de librerías en un lugar que se dedica a vender todo lo vendible. Siempre hablaba en singular cuando me dirigía a curiosear “la librería”. En una ocasión compré un pequeño diccionario de una lengua tan amplia como es la catalana. Siempre lo tengo al lado en mi domicilio levantino. Me gusta conocer el significado de algunas palabras de la lengua de Josep Pla. El otro día descubrí un giro que me produjo cierto placer. Se trataba de una frase que incluía algo que no llegaba a entender: “El temps de les cireres” (En castellano: “el tiempo de las cerezas”. Una canción, amada por el pueblo francés, dice que la época de las cerezas dura muy poco). Aunque “Remenar les cireres”, según mi diccionario, traducido al castellano, significa: “dirigir el cotarro”; “cortar el bacalao”. Me pareció admirable en el contexto de la frase que contenía ese “temps de les cireres”. Al margen de apropiada, me sirvió para encadenarla con el siguiente artículo que leí en el mismo diario. Analizaba un informe del Ministerio de Educación sobre la adquisición de competencias básicas en los estudiantes de cuarto de primaria. Las regiones que cortaban el bacalao o “remenaban les cireres” eran, por este orden: La Rioja, Asturias, Castilla y León, Aragón y Madrid. El furgón de cola, por delante, eso sí, de Ceuta y Melilla, lo ocupaba la Comunidad Valenciana. Ciertamente, una tragedia para el periodista valenciano que escribía la columna. Subrayaba, con toda la razón del mundo, que no le importaría estar mal clasificado en cualquier otro listado pero nunca en educación, si falla la educación falla todo. Y tiene razón, estoy totalmente de acuerdo con Ángel López García-Molins. Ya tenemos suficiente con ser los últimos en Europa en lo relativo a lo formativo y a los planes de estudio, pero, si además somos los últimos en nuestro Estado, significa que llevamos las orejas de burro europeas.

He viajado por muchos países, en décadas diferentes, y siempre he tenido envidia sana de los que nos aventajan, o nos aventajaban, en multitud de aspectos. Cuando estoy en Francia, en el Reino Unido, en los países de centroeuropa, disfruto de la tranquilidad de los hoteles, nadie hace ruido al levantarse o al acostarse, el volumen de la televisión es el adecuado, no suelen gritar por las calles cuando la gente descansa. La educación se registra en el respeto a los demás. Tenemos que aprender mucho de nuestros vecinos europeos, mucho en educación y mucho en sentido común. Somos un país extraordinario en casi todo, aunque nuestra asignatura pendiente es el respeto y la educación. Leyendo esos informes desfavorables indican que algo falla y, por tanto, debemos mejorar. De no hacerlo, nunca “remenarem les cireres”.

4 comentarios:

eltauromquico dijo...

Nunca dirigiran el cotarro si no se aplican un poquito más. un abrazo

Andrés Manuel Ñíguez Carbonell dijo...

Los que vivimos el mundo de la educación desde dentro, tratando de educar, vemos cómo se nos escapa vertiginosamente por los agujeros de las cestas de las cerezas, el tiempo y las oportunidades.
Los resultados de los múltiples estudios sobre la adquisición de competencias y de educación en general parece que no van con nosotros, o al menos, yo no veo que se tomen medidas serias para salir de los primeros puestos de la cola.
A pesar de todo, seguimos en el intento.
Un abrazo.

julia dijo...

La verdad, es que no falla solo la educación en nuestro pais,fallan tambien las buenas maneras y el saber estudiar,dirigir,organizar y hacer que los alumnos estudien.No sabria decir como arreglarlo,pero la verdad es que está todo feo,y encima ahora tambien la educación.No se Andalucia como irá,pero como siempre estaremos entre los últimos.Besos.

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

¿Hay ventajas en cuanto a los impuestos sobre los servicios en Andorra que cambiabas tus neumáticos allí?

Acá, el problema con la Educación (uno de los tantos) radica en que las competencias de los recién egresados en Pedagogía Básica y Pervularia son de un tercio en Matemática y poco más de la mitad en Lenguaje.

Y relacionado con el comportamiento social, la sobriedad que nos caracterizaba a los chilenos en continente corre riesgo de perderse por el abuso de las nuevas generaciones de las contracciones lingüísticas.

Saludos afectuosos, de corazón.