sábado, 8 de enero de 2011

SORIA, LA PEQUEÑA FINLANDIA DEL INFORME PISA


Es una isla en el suspenso educativo español. LA RAZÓN viaja a la ciudad que compite con los mejores países del mundo

Compártelo: La profesora Rosa habla en inglés con un alumno en el colegio «Los doce linajes» - Foto: Cipriano Pastrano



José Aguado Soria (LA RAZÓN)-

En el «hall» de entrada, en una pequeña estantería, se pueden coger los periódicos, estos artefactos de papel tan ajenos para los niños y adolescentes del Tuenti. Pero en el colegio público «Los doce linajes», en Soria, son un material cercano, para que los chavales lean y comprendan titulares y puedan también comprender el mundo que les espera al traspasar el «hall» y plantarse en el futuro y en la calle, que tanto asusta a los padres.

Por eso, en el instituto Antonio Machado, también en Soria, que en 1585 ya era un colegio de la Compañía de Jesús, tuvieron que tirar, con todo el dolor del mundo, una parte de la construcción para hacer un pabellón y evitar que todos los estudiantes saliesen a la calle a la hora del recreo.

Hay que analizar con cuidado lo que hacen los colegios e institutos de Soria y de Castilla y León, porque, según el Informe PISA presentado esta semana, los estudiantes de esta comunidad superan la media de la OCDE en matemáticas, comprensión lectora y ciencias. Son un oasis en España, donde cada examen a la Educación suele descubrir las deficiencias del sistema. Castilla y León y Soria están más cerca de Corea del Sur y Finlandia, habituales en la cúspide del informe, que de otras comunidades españolas. «Es estadística, no queremos presumir. Además, lo importante en una educación es la familia», dice Ángel Sebastián, director del Instituto Antonio Machado, en el centro de Soria, con un busto del poeta en la puerta e imágenes de los hermanos en las escaleras.


La convivencia
Dan ganas de ponerse a estudiar dentro del barroco edificio. Aunque no a todos: «La clave es la convivencia», continúa el director, el respeto entre profesores y alumnos y que se prevean los problemas. Además, claro, de tomar decisiones que pueden generar polémica, pero que acaban siendo necesarias: no se ven, pero al entrar al instituto, en la puerta, hay unas cámaras para grabar a quien pase. Frente a una pequeña oposición a utilizar esta tecnología, los resultados le han dado la razón a Ángel. Ha logrado que al instituto sólo entren los que formen parte del sistema educativo: los profesores y alumnos, nada de elementos extraños que distorsionan el ambiente. Puede que los alumnos se sientan vigilados; para los profesores; sin embargo, la verdad significa que están protegidos.

No son las cámaras lo que ha convertido a Soria en una de las provincias con mejor nivel educativo según las estadísticas. Como Finlandia, uno de los líderes de la educación, Soria es pequeña y la comunicación entre profesor y padres es rápida. Los alumnos que hacen pellas se pueden encontrar en la calle con algún conocido. Es lo malo, o sea lo bueno, de las ciudades no muy grandes.

Otro factor es la inmigración. Aunque en el Antonio Machado el goteo es continuo y llegan jóvenes en cualquier momento del curso, a veces sin conocer el idioma y con un nivel educativo inferior al que debería tener por su edad, el número de inmigrantes es menor que en otras poblaciones españolas y en vez de tirar hacia abajo el nivel, es el grupo con más conocimientos o con más facilidad para aprender el que arrastra a los demás.


La cantera
No es la primera vez que Castilla y León y Soria comandan las estadísticas de la educación en España. Quizá la clave no sea tanto fijarse en los resultados actuales sino en el proceso, en la cantera. En el colegio «Los doce linajes», Martín, que no llega a los siete años, seguido de un grupo de niñas, llama a la puerta de la directora, pide permiso para entrar y ofrece a todos los presentes una lengua de gato. «Somos una familia», dice Milagros Saavedra, al mando de uno de los colegios públicos más solicitado en Soria. Pese a estar en las afueras de la ciudad, donde no llega el autobús, no hay suficientes plazas para la demanda. Hace muy pocos años sobraban. Pero adoptó el bilingüismo y ahora los padres que trabajan en la zona industrial donde se sitúa el colegio se aprovechan de la situación para tener más puntos y que su hijo sea admitido.

A las 12:00 de la mañana, si uno espera guiarse por el ruido de los niños para llegar al colegio, es posible que no lo encuentre nunca. «Están en clase, espérate a que terminen», avisa la directora. Pero tampoco. Los niños cambian de clase siguiendo a su profesor o profesora, con algo de ruido, pero con orden. Es eso lo que manda en el colegio. El orden, la buena organización: la clases no superan los 25 niños, pero muchas veces se dividen en grupos de tan sólo 12; un 40% de las clases se da en inglés, han creado una semana cultural donde se pide la implicación de los padres; el currículum está integrado con el British; tienen cuatro profesores ingleses nativos; llevan a cabo planes metodológicos donde se discute sobre los modelos de dar clase, y en el último curso, los de sexto, planean un viaje a Londres, y en torno a él se dan las materias: desde estudiar los museos, hasta las fracciones para el cambio de moneda. Que se diviertan y que estudien, pero con un objetivo.


Ordenadores
Por un pasillo pasa Tim. Con una coleta pelirroja, una guitarra y por su acento parece un hippie que se ha equivocado de lugar al aterrizar en España. Pero es uno de los profesores nativos que sólo hablan en inglés con los alumnos. Prepara una canción mientras leen en la pizarra electrónica un cuento en inglés donde los personajes se mueven como en una película.

En otro aula, doce niños están frente al ordenador, absortos, respondiendo preguntas de un texto anterior. Hay ordenadores por todos los lados, como si ya por fin los niños no llegasen con un pan bajo el brazo y sí con un portátil. Han llegado al futuro y no parece que dé malos resultados. Mientras, abajo, esperan los periódicos a que los cojan.


Las claves del éxito educativo
- Bilingüismo. Al entrar en el cole, los niños con 3 años ya reciben sus clases en inglés. Aunque se trate sólo de tomar la comida, se dirigen a ellos en otro idioma. Esto, dicen, les ayuda también en la compresión de la lengua española.

15% de alumnos inmigrantes
- La inmigración es uno de los grandes debates de la educación, pero en Soria no influye tanto en el sistema educativo, porque no es muy grande y con trabajo y con tiempo se integra. Además, el problema sólo aparece cuando es un alumno mayor con dificultades con el idioma; con los niños pequeños no hay ninguna dificultad de integrarlos.
- Profesorado. Los recortes no han llegado al personal que se dedica a la Educación. Todavía son suficientes profesores para atender a los grupos.
- Una población pequeña, como Soria, provoca que los alumnos estén más vigilados, tanto por los profesores como por sus padres. No pueden despistarse tanto como en otra ciudad más grande.

12 alumnos por clase
- Como hay suficientes profesores, las clases de 25 alumnos se dividen en dos grupos, de 12 o 13. La enseñanza se individualiza.

1 comentario:

julia dijo...

Luis amigo mio,¡que alegria que hayas pasado por mi blog y dejases un comentario¡.Gracias de orazón amigo mio,eres muy importante para mi (no me preguntes el por que),pero echaba de menos tus comentarios.Gracias de corazón y Feliz caminar.Besos de luz.