jueves, 20 de enero de 2011

ANIMAL KINGDOM


La primera película del director australiano David Michôd, basada en hechos reales, está causando estragos en el mundo cinematográfico. Hay críticas de todos los tipos y para todos los gustos. Desde mi modesta opinión considero que es una de esas películas que no hay que dejar de ver.
El guión es complicado de explicar. Trata de un joven, menor de edad, cuya vida da un giro inesperado cuando fallece su madre por una dosis de heroína. Ella proviene de una familia formada por cuatro hermanos (que se dedican a traficar) y su madre. Al igual que en la ley de la selva (el título alude a ello) los débiles tienen que buscar la protección de los más fuertes. En esa situación se encuentra el menor cuando es recogido por su familia materna. Su abuela, como escribe J.A. Barrueco, es retorcida y maquiavélica, y en esa especie de mafia italiana que es su familia, demuestra, con el paso de las escenas, que controla a la perfección el hampa que fluye alrededor de la marginalidad que le rodea.
La película es violenta, hay escenas estremecedoras que se escapan de la realidad pero el contexto general de la historia te atrapa de tal manera que estás esperando que ocurra algo más para desentramar esas situaciones angustiosas que estás viviendo desde la butaca.
Por momentos, ese director novel me ha recordado a los hermanos Cohen en “Sangre fácil”, coincidiendo con Barrueco, y aunque con menos sangre, a alguna película de Tarantino.
El final puede ser esperado o inesperado, todo depende de la apuesta que tome el espectador cuando un policía pregunta al protagonista ¿estás con ellos o con nosotros? Creo que ese es el quid de la cuestión que no se desvelará, por suerte, hasta que aparezcan los créditos finales.
Espero que mi crítica les haya servido para quedar convencidos de verla. No se arrepentirán.