martes, 21 de agosto de 2012

BRUJAS BORGOÑÓN


Hacia 1516, Carlos V, soberano de los Países Bajos acepta la corona de Castilla y Aragón accediendo a ser Carlos I de España. Las historias de España y Flandes se unían entonces para mantener una muy estrecha relación a través de los siglos. Numerosos comerciantes españoles ya habían viajado a Flandes y formado en Brujas una importante comunidad. De hecho, en 1330 se crea un consulado especialmente para ellos y, todavía en la actualidad, dos hoteles hacen alusión a aquellos tiempos: el hotel Navarra y el hotel Aragón.
Después de encontrar, y visitar, el jardín secreto del Monasterio Jesuita en el número 10 de la calle Kortewinkel, tras haber contemplado una fachada única, completamente de madera, del siglo XVI, llego hasta el Spaanse Loskaai –el Muelle de los Españoles- que en tiempo borgoñón fue el puerto de los comerciantes españoles. Dejo a la izquierda un puente pintoresco con bellas vistas que se llama de los Agustinos y es el más antiguo de Brujas con más de 700 años, y admiro la hermosa vista de la Spanjaardstraat, la calle de los españoles, que hace esquina con la calle Kortewinkel y en la que hay una casa que originalmente fue convento y hoy, según algunos brujenses, es una casa encantada. Se dice que hubo en cierta ocasión un cura enamorado de una de las monjas del convento y al rechazarlo la asesinó para después suicidarse él. Desde entonces lleva vagando por la casa…
Dejo tanta esencia española y sigo el canal contemplando la  belleza de casas y jardines. Agradezco tanta paz después de días ajetreados por el centro de Brujas, plagado de visitantes venidos de todos los rincones del mundo. El canal por el que paseo va a dar a otro canal principal de la calle Langerei. Regreso por ese canal hasta darme de bruces con la plaza Jan van Eyckplein que dicen fue el Manhattan del período borgoñón. Las mercancías eran cargadas y descargas aquí y se pagaba un peaje. Dicen que en aquella época fue el segundo puerto interior más importante de Europa.
Me siento a tomar una cerveza disfrutando de un grupo de jazz, compuesto por estudiantes, que me dio fuerzas para, un poco más tarde, seguir disfrutando de una ciudad tan hermosa como  es Brujas.