sábado, 22 de diciembre de 2012

PERAS AL VINO


Quería escribir algo acerca de la velocidad con que pasa el tiempo y, sumergido en un último disco que he conseguido de Archive, concretamente un directo en París del año 2002 (cómo pasa el tiempo), se me ha ido el “alma” al cielo, digo el santo.
Intento recordar pero resulta imposible. Hay varias cosas que pueden resultar “escudos” para hacerlo. En primer lugar, todo ese compendio de cosas que acompañan a la Navidad; en segundo lugar, el cansancio que me ha producido una sesión matinal de “strider” en el gimnasio; y en tercer lugar, tal vez no la última, un vino Rioja que me regaló hace años mi madre (que no se entere, por favor) y que he abierto por mera confusión. Habría que explicar lo concerniente al vino. Resulta que en una de mis visitas, casi sorpresa, a Santander, a mi casa familiar, mi madre se empeñó en que me llevara un vino Rioja del 84, tengo fama en la familia de conocer el vino. El caso es que reposaba desde entonces, hará seis años, en mi curiosa bodega casera. Hoy, preparando unas peras al vino para Nochebuena, confundí la botella con otras que compré a un impresentable. El impresentable regentaba uno de los restaurantes más conocidos de Zamora y tuvo que cerrar por motivos que no vienen al caso. Luego abrió una especie de vinoteca cerca de la casa de mi familia y vendía en lotes vino de grandes marcas y añadas. Hablando con un amigo me indicó que los vinos salían muy bien, así que compré un lote de seis botellas, con el resultado de que ninguna de ellas resultó aconsejable para el consumo. Confundí la botella de mi madre con una de esas que acabo de comentar. Al abrirla, dije: -No es posible, por fin ha salido una botella, del fulano de tal, buena. Bebí una copa disfrutando gratamente del vino, Rioja del 84.  Estaba en ello cuando caí, -mierda, es la botella de mi madre, oingggggggg. A pesar de ello y después de saborear una segunda copa, todo el vino se derramó encima de las malditas peras. Así que mi postre de Nochebuena, en casa de mi cuñada Maloti, será “Peras al vino de Rioja, reserva del 84”. El vino me ha pegado, no puedo negarlo, pero es como estar flotando en una nube de placer, descansando del Strider y viajando con uno de mis grupos favoritos: Archive.
Feliz Navidad, amig@s.

1 comentario:

Mariluz Arregui dijo...

Creo que las peras también estarán contentas:),
pena que no puedan hablar: )