viernes, 28 de diciembre de 2012

NO RENDIRSE



Rosa Montero escribía hace pocos días un articulo en El País titulado “No rendirse”. Comenzaba así: “Hace años, en una deprimida zona minera del norte de España, vi una larga hilera de edificios baratos y mezquinamente feos, renegridos por la humedad y aplastados bajo la tristeza de un cielo color plomo. En mitad de ese murallón sombrío había una ventana, solo una, igual de pequeña que las demás, pero llena de tiestos. Y el verdor de esas hojas iluminaba el mundo. Quién vivirá ahí, pensé con admiración. Quienquiera que fuese, no se había rendido”.
Trabajo en una institución y muchas veces me he hecho la misma pregunta que Rosa en su artículo “¿Qué hace que, ante una misma circunstancia difícil (pobreza, enfermedad…), algunas personas sean capaces de salir adelante y otras no?” En la institución y fuera de ella, en la calle, he conocido a personas que no se han rendido, a pesar de las adversidades a las que se han visto sometidas, y han salido adelante. Sin duda, esas personas son las que más admiro, una admiración basada en el orgullo, en el amor propio, en la fortaleza. Por suerte o por desgracia son muchas. Empezaría por mi querida abuela, la única que he tenido, que sacó cuatro hijos adelante en la postguerra. Continuaría con su hermano, encarcelado en la guerra civil  por anarquista; seguiría con personas cercanas que se han visto sometidas a las mayores humillaciones  y acabaría con los chicos y chicas de mi institución (y de otras similares) que han pasado calamidades inhumanas en su entorno familiar o social.
Por desgracia, son demasiadas las personas que conozco que han pasado por situaciones trágicas, unas las han superado por no rendirse nunca y otras lo llevan encima por tener sus facultades afectadas. De todas ellas he aprendido mucho, que se pueden superar las adversidades más espantosas si nos empeñamos en salir  adelante con fuerza, coraje,  un poquito de suerte y la ayuda, siempre necesaria, de otras personas que nos apoyen. En la actualidad pasamos por momentos difíciles que hace muy pocos años ni soñábamos. Muchos amigos se han quedado sin trabajo, otros sin casa, otros pasan amarguras por falta de economía… y, lo peor es que cualquier día muchos de nosotros   nos veremos en similares circunstancias. Entonces, cuando todo eso suceda conviene NO RENDIRSE, no rendirse nunca.

1 comentario:

Mariluz Arregui dijo...

Eso es.
No rendirse jamás.
Ni en lo más oscuro de la noche.

Gracias, Luis, por estar siempre ahí,
con 'Escritos..'
y mirar a tu alrededor como lo haces.


Un beso grande