viernes, 9 de febrero de 2007

CARTA DE UN DISCAPACITADO PSÍQUICO


Soy discapacitado psíquico. Haciendo historia, he sido también idiota, subnormal y retrasado mental, ente otras cosas. No sé leer ni escribir. Me comunico mediante gestos faciales y algunos movimientos corporales (soy tetrapléjico). La mayoría de las personas que se encuentran a mi alrededor creen que soy tonto o algo parecido, sin embargo me doy cuenta de todas las conversaciones y razono de una manera, me parece a mí, bastante lógica, aunque al no existir medios para medir mi inteligencia todo el mundo me trata de manera distinta al resto de los mortales, como si se tratará de un bebé. Todos los días tienen que asearme, no controlo esfínteres y tienen que alimentarme. No tengo control motórico sobre mi cuerpo y sus posturas. Me gustan muchas cosas, aunque al no poder comunicarme de la manera que establece el protocolo de los seres humanos, es difícil hacerlas ver y cambiar las perspectivas sobre mi persona y mis gustos. Adoro los días soleados y asomarme a la ventana de mi sala a contemplar los movimientos de los pájaros, su ir y venir acompañado de cánticos sincronizados. Me gusta la música clásica, me produce tranquilidad y permanezco relajado cuando suena, algo que me sienta especialmente bien ya que siempre estoy rígido y tirante. Lo que más me gusta es irme a casa los fines de semana o durante las vacaciones, mis padres me entienden mejor y allí tengo menos rigidez y los horarios son más flexibles, no madrugo tanto y me acuesto más tarde. Es agradable ver la tele junto a mis padres y escucharles como hablan, es una sensación indescriptible. Con ellos me comunico mejor sin nadie que interfiera.

Los días en mi centro especializado son rutinarios, a las ocho de la mañana me despiertan y me asean de manera cuidadosa. Más tarde me dan el desayuno con mucha medicación. Tras un descanso comparto en una sala de terapia: juegos, destrezas y habilidades junto a mis compañeros y a la educadora. Luego me trasladan a fisioterapia para recibir tratamiento especializado a mis problemas físicos- Hay veces que me desnudan y me introducen en una bañera con agua calentita que llaman hidroterapia, creo que es el mejor momento del día, me encanta. A continuación comida, nuevamente sala de terapia, merienda, juegos, aseo personal, cena y a descansar. Al final del día me encuentro agotado. No suelo dormir bien, me cuesta conciliar el sueño y mientras tanto pienso en mi vida, en el futuro inmediato tan rutinario y cruel. Tan sólo deseo pensar en el día a día sin profundizar mucho más…

Hoy ha sido un día distinto y raro. Llevamos poco tiempo en el nuevo centro y los últimos días han limpiado todas las dependencias a fondo, los trabajadores iban y venían con prisa y parecían atosigados, no entendía que pasaba pero ya se han despejado mis dudas. He oído que es la inauguración y vendrá el Presidente. No sé quién es el Presidente pero debe ser alguien muy importante. A mí me han vestido con la ropa que me ponen cuando me voy a mi casa y han aseado a fondo mi silla de ruedas. Las personas que me cuidan hablan y hablan, están tremendamente preocupadas y muy activas.
Desde la ventana de mi habitación he visto venir mucha gente; algunos padres de compañeros; policías; coches oscuros; personas con traje y corbata hablando con sus teléfonos… Alguien ha comentado que a las doce inauguraba el Presidente el nuevo Centro y que después todos los invitados se reunirían a comer ricos menús que transportaban unas furgonetas muy bien decoradas, creo que hablaban de algo que no sé si he entendido bien ¿catering? Mis jugos gástricos han empezado a hacerse latentes y se me hacía la boca agua cuando hablaban de la comida: canapés; gambas; torreznos; embutidos ibéricos; pasteles y hasta café y champán. Todo ha transcurrido de manera muy rápida y mis compañeros que saben hablar decían cosas desagradables sobre la visita de tantas personalidades. Luego me he enterado que en el acto inaugural (descorrer una cortina y leer una placa que han pegado en la pared) y en el ágape no ha habido representación nuestra. Ningún compañero ha sido invitado y eso que dicen que esta es nuestra casa y que tenemos que sentirnos a gusto y disponer de la misma intimidad que la que tienen todas las personas en su propia vivienda. ¡Qué gracia! inauguran nuestro hogar y ninguno de sus residentes está presente junto al resto de las muchas autoridades, prensa, etc. Eso sí, por la tarde he visto la tele, junto a todos mis compañeros, enterándome entonces del acto en cuestión, ciertamente no había representación nuestra por ningún lado, estábamos escondidos, como si molestara nuestra presencia.

Los trabajadores han hablado cerca de nosotros y estaban enfurecidos, decían que se acercaban las elecciones y que claramente se trataba de un acto electoral. Yo no entiendo de eso, no puedo votar (al igual que la mayoría de mis compañeros), tal vez por eso se hayan olvidado de nosotros.

El día, al menos, ha sido distinto y se agradece, he escuchado conversaciones que de otra manera no hubiera conocido, creándome así mi propia opinión, aunque desgraciadamente no pueda compartir con nadie. Creo en las palabras de las personas que permanecen conmigo durante todos los días y considero, por lo que dicen, que la política está al margen de nuestros problemas e inquietudes vitales. Hoy más que nunca me he sentido discriminado y quiero hacerlo público, aunque tan sólo puedo decir estas palabras: -Que les aproveche y que nuestros padres sepan lo que hay que hacer en próximas elecciones. Así me sentiré mucho mejor.

4 comentarios:

ANA RODRÍGUEZ DE LA ROBLA dijo...

Duro el texto. Y bien real... Lo malo es que en esta historia llamada España todos somos tratados como discapacitados. No hace falta que vayamos en silla de ruedas. Así que un amigo mío me decía hace unos días que cuando se jubilara se iría de aquí, a Francia o a cualquier otro lugar. Lo peor de todo es que seguimos votando...

ASFOSO dijo...

Gracias por tu interés. Creo que no se trata de abandonar e irse a otro país (también puede servir y ser eficaz, claro), el problema es que la política es algo demasiado importante como para dejarlo en manos de los políticos.
Besucos.

Jaume Pubill dijo...

Hola Luís: Hoy he descubierto por casualidad tu blog. Me encantó y te prometo que voy a volver...
Me gustó la carta del discapacitado. Yo también trabajo de educador en un centro de discapacitados psíquicos.
Un abrazo

nicogulindo dijo...

DIOS... PERDONA A ESTAS PERSONITAS POR SUS PENSAMIENTOS ERRONEOS SOBRE NOSOTROS... MIENTRAS !!! GRACIAS POR HACER QUE ESE MILAGRO LLAMADO VIDA SE SENTIERA EN MI.SEGUIRE LUCHANDO PARA LOGRAR LO QUE ME HE PROPUESTO.