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MANDARINA


Conocí a Vanessa Roso en “Mandarina”. Me sirvieron dos copas de verdejo y de propina unas aceitunas. Sobre la barra había un periódico que me llamó la atención. Su nombre “Mandarina News”. Le eché un vistazo rápido mientras con el rabillo del ojo divisaba a una chica, con pinta de azafata, que corregía al camarero oliva por aceituna. Como se encontraba a mi lado le dije que estaba de acuerdo con ella. En su opinión estaba muy extendido por la zona, seguramente por el predominio del idioma catalán, nombrar a las aceitunas olivas. Le extrañaba el desconocimiento tratándose de un camarero que procedía de Castilla. No obstante, pensé, aunque no recoja el diccionario de la lengua española la palabra oliva ¿por qué decimos aceite de oliva?

Vanessa me preguntó qué me parecía el “Mandarina News” (ella es su directora, así como de Radio Mandarina) y le contesté que, aunque no había profundizado en sus secciones, echaba en falta su traducción al inglés. He viajado bastante y cuando estoy en otros países siempre es una molestia no entender los carteles, los periódicos, las indicaciones, por desconocimiento del idioma de cada país. Por eso siempre demando su trascripción al inglés. Por suerte, o por desgracia, es el idioma más extendido por la aldea global y Peñíscola es un lugar muy turístico.

Cuando estoy en Peñíscola (muy a menudo) siempre visito “Mandarina”. Es un local muy bien integrado en el paisaje, se nota la profesionalidad, tiene una amplia carta de cocteles y comida imaginativa. Es uno de esos lugares que te producen una energia positiva y el tiempo pierde su sentido real. El ambiente, la excelente música, hacen que te encuentres, cuando allí estás, en la “cresta de la ola”. Desde el local la vista del Castillo ( la parte amurallada de la ciudad) es espectacular. Siempre me recuerda a la visión, desde la carretera, del Mont St. Michel en Normandía. Es uno de esos lugares desde donde lo controlas todo. Similar al Café de Paris en la plaza Jamaa el Fna de Marrakech o a la panorámica que tienes de la Alhambra desde el mirador de San Nicolás en el Albaicin.
Por todas esas razones considero que “Mandarina” es cita obligada en una visita a Peñíscola.
Vanessa, enhorabuena por tu publicación mensual, todo un gustazo, y mucha suerte para sucesivos números. Tu buen proyecto merece la pena.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Hola Luis, ¿cómo estás?
Es una suerte que tus ojos hayan visto tantos sitios...Fíjate, yo aún no conozco Granada.
Sería bonito que pudiéramos "ver" aquí alguno, los mágicos, a través de ti.
Un beso
Vanessa Roso ha dicho que…
Me alegro muchísimo de que anécdotas así y un lugar como Mandarina te inspiren a la hora de escribir. Parece mentira el jugo que se le puede sacar a una aceituna cuando uno sabe expresarse. Enhorabuena por tu blog, es muy interesante.
Espero que nos veamos pronto por Peñíscola.

Un saludo.
Anónimo ha dicho que…
Para ponerme en el contexto geográfico, otra vez...¿Peñíscola está hacia el Noreste de España? Saludos cordiales.

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