viernes, 23 de abril de 2010

MAN ON WIRE


Hace más de tres décadas, se produjo un hecho que maravilló al universo. El escritor norteamericano Paul Auster, lo recogió en un relato breve titulado “En la cuerda floja”, un homenaje a Philippe Petit, que cometió “el crimen artístico del siglo”: caminar sobre un cable colocado entre las Torres Gemelas de Nueva York, el 7 de agosto de 1974. La universal parábola que subyace de ese acto es que la vida debe ser vivida en el borde de la vida. Esas palabras se recogen en los últimos momentos de la película “Man on wire”, dirigida en 2008 por James Marsh y galardonada con varios premios mayores, entre los que destacan el Oscar al documental de largo metraje y el premio Carl Foreman a la mejor película británica.

Con su arte solitario y peligroso, Petit intenta demostrarnos que los sueños, por muy raros e inconcebibles que parezcan, pueden abordarse. Demuestra, además, que la rebeldía y la no aceptación de las reglas impuestas, también son rasgos humanos por los que merece la pena luchar.
Soy de los que piensa que, durante la vida, hay que perseguir un sueño. Cuando uno no tiene perspectivas de ese tipo empieza a morir de alguna manera. No soy ejemplar en ese sentido, a pesar de ser un ser humano que se considera progresista, a la hora de tomar decisiones importantes siempre he sido un tanto conservador. He tenido oportunidades que han podido cambiar mi vida, que hubiesen dado un giro radical a todo lo concerniente a mi ámbito personal y profesional, pero, sin embargo, nunca tuve las agallas de perseguir ese ambicioso sueño único que es tu propia vida, vista desde otra perspectiva. No me puedo quejar de mi vida. Tengo el trabajo que siempre deseé, mucho tiempo libre, gran calidad de vida, excelente salud, muchos hobbies deseados … pero, en ocasiones, me arrepiento de no haberme sentido tentado, o no haber tomado la decisión, de “escapar” de la vida que llevo. En algún sentido nos pasa a todos ¿verdad?

Como nunca he sido valiente en ese aspecto, cuando compruebo que hay personas que se toman la vida como un reto, y realizan acciones tan elogiables como la de Petit, no tengo más remedio que quitarme el sombrero y retomar la trascendental decisión de seguir soñando con un mundo más justo y mejorable. Personas así pueden lograrlo.

8 comentarios:

RITMO RANCIO dijo...

Luis muy buena reflexión.
Quizás hace falta (nos hace falta) un empujón?
Pero claro a ver si nos caemos..

Un abrazo

farregui dijo...

Excelente reflexión, Luis. Como es propio de tí, directo y humilde. Eso, para miles de miles, es muy envidiable.

Quien no tenga retos, solo debe olvidarse por un instante de sí mismo: el escaparate de retos que hay esperando es inacabable. Son odos gratuitos.

Saludos

Mariluz Arregui dijo...

Toy de acuerdo con RR, pero claro, sin caerse:).

De todas formas, en tu escrito hay varios tiempos pasados:
'he sido', 'hubiesen', 'nunca tuve'. Eso está muy bien,
y hay que decirlo!, como decía FelipeGonzález en sus buenos tiempos..:)).
Pero también sucede que cuando uno usa el tiempo presente, se anima también a manejar el t. condicional, y hasta el futuro ¡!, :) , y le salen unas pequeñas agallas...como a los peces :) .

L a próxima vez que te vea miraré a ver si te han salido...:)))

Muchos besos, y felicidades por tu reflexión,

Rufi García Nadal dijo...

Que bien te esplicas Luis, gracias, parece que me ha leido la mente.
Un abrazo

Luis Lópec dijo...

Gracias amigos. RR, Fer, Onlyluz, Jesús, querida Rufi, son ustedes muy besables. Besitos agradecidos (con babas incluidas).

Anónimo dijo...

¿Y en el amor? ¿Lo tienes? ¿Dejaste de tomar alguna decisión relativa al amor por falta de agallas? Sería interesante saberlo.

Anónimo dijo...

¿Sin palabras? ¿El qué dirán?

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Livin´ On The Edge...postura que, entre otros, agarró gente como Hunter Thompson. Pero cada uno de nosotros, en algún momento de nuestras vidas y sin que nos demos cuenta, incluso, damos pasos por la cornisa.

Y lo anterior es necesario con el fin de que, tras ello, valoramos lo que tenemos (al menos, en teoría). A simple vista, la vida de cualquiera puede parecer conservadora para los espíritus liberales...pero hay que estar de verdad en el pellejo, por mucha empatía que se trate de tener.

No me arrepiento de nada aunque podría haber tenido una mejor vida de no ser por mis errores...pero eso queda en la niebla espesa del potencial pasado; lo que vivo ahora quizás no sea de mucha gracia, pero es lo que tengo y me siento feliz por ello.

Y aunque el sueño parezca lejano, no hay que dejar de tenerlo...te inspira a las buenas acciones. Saludos afectuosos, de corazón.