sábado, 3 de abril de 2010

REVOLUCIÓN OPTIMISTA EN LA RED


Básicamente, la Red me sirve para descubrir aportaciones de los demás que de otra manera no podría revelar. Gracias a ella, estoy al día en algunas cuestiones de mi interés, tales como la música, la literatura, el cine, el arte y la cultura en general. Pero, claro, también considero que puede ser nefasto para la evolución personal en el supuesto de una mala utilización. En ese caso, la Red puede convertirse en el mayor peligro para la civilización. El pasado domingo, en el ambiente relajado que aportan unos días de descanso, leía en un suplemento dominical un artículo titulado "Revolución optimista en la Red”. Rápidamente atrajo mi atención. Comentaba que no todo van a ser penas y que en la actualidad hay una oleada de webs y blogs que se apuntan a la tendencia de difundir buenas noticias. El ejemplo de todas ellas es una página web, mitad periódico y mitad programa de televisión, confeccionada por un niño de doce años, residente en la ciudad norteamericana de Orlando que, claramente, la noticia da a entender es una persona superdotada intelectualmente. Él es el director. Supongo que tendrá personas a su cargo.
A mi me parece bien todo lo relativo a contenidos vitalistas, a la consciencia del hastío trascendental del mundo y de la crisis de valores. Me alegra que haya personas que trabajen en historias positivas pero trataría de profundizar algo más en ese niño. Educativamente, no me parece de recibo que a los doce años dedique cinco horas al día “trabajando” en cualquier actividad. A sus años debería ocupar esas horas en otros empeños como por ejemplo el juego. Nos lo ponen como un prototipo pero deberíamos analizarlo por medio de la psicología evolutiva. La vida actual ya es demasiado estresante para los adultos y para los niños como para tener una dedicación laboral con esa exclusividad y disciplina. Max, así se llama, se acuesta todos los días a las nueve de la noche (trabaja en su web desde las cuatro de la tarde hasta esa hora) y se levanta a las cuatro de la madrugada para trabajar más. Los deberes los hace en el transporte escolar. Sus hobbies son noticias, noticias y más noticias.
No querría para mis hijos (de tenerlos) ese tipo de ideario que el dominical pone como ejemplo. No quisiera una revolución optimista bajo ese tipo de estructuras. Ya sé que en la actualidad evolucionamos de esa manera pero, personalmente, me eduqué sin Internet, sin teléfono móvil, sin tecnologías avanzadas que nos hacen ser esclavos de nuestras vidas. Todo ha de avanzar en esta carrera rápida que es la existencia pero estoy en contra de tener como ejemplo a Max. Los niños han de quemar etapas sin sometimientos de ese tipo. Sólo de esa manera podrán intentar ser adultos capaces de conseguir la libertad que constituye un tiempo libre adecuado para evolucionar digna y favorablemente. En nuestra sociedad, tan moderna para casi todo, cuestionamos la esclavitud de los niños del llamado “tercer mundo” sometidos a trabajos infrahumanos y, sin embargo, ponemos como prototipo a los nuestros, realizando trabajos interactivos y tecnológicos tan bien vistos desde la perspectiva “civilizada”.

4 comentarios:

fermin dijo...

No, como tu, no creo que sea el ejemplo a seguir. Desde mi atalaya veo a diario niños que comienzan su jornada a las 7:45, (servicio de acogida matinal), horario lectivo, comedor escolar, nuevamente a las aulas, a las cinco actividad extraescolar, deporte o música o ingles, o danza... Algunos incluso se les solapan actividades. Y uno piensa, ¿cuando pisan la calle? No se si es el camino.
Un abrazo,Luis.

Mariluz Arregui dijo...

Completely d'acord,

Saludos

julia dijo...

Para m í, cada etapa de la vida habria que vivirla según nos corresponda.Creo que en este caso ese niño está viviendo la etapa de adulto que aún no le ccorresponde.¿Qué hará cuando llegue su verdadera etapa como estudiante o como profesional?.¿Donde sus juegos y su inocencia?.No me parece un buen ejemplo para nadie,ni para niños ni adultos.Besos.

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Concuerdo plenamente con lo planteado en el artículo...verás, la existencia de medios con buenas noticias no corre el riesgo, como antes, de la quiebra; y ante la saturación de hechos negativos en los medios tradicionales, se entiende que algunos prefieran el enfoque optimista (aunque los extremos siempre son peligrosos).

¿Y si el muchacho de Orlando lo toma en parte juego y en parte es el desarrollo temprano de una vocación? Lo importante es que sepa hacer los debidos equilibrios en cuanto a las horas de descanso.

¿Y vivir la vida según los parámetros de quién, ah? Les dejo con esa pregunta...saludos afectuosos, de corazón.