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APROCHEMOS CADA INSTANTE, NO VOLVERÁ JAMÁS


Mientras leía un libro y escuchaba a Cole Porter en la madrugada, serían las siete y todavía no había amanecido, me vinieron algunos pensamientos que siguen dando vueltas por mi cabeza. Vivimos en una burbuja y todo lo tenemos, más o menos, controlado. Los pequeños sobresaltos que va dándonos la vida, casi siempre cotidianos, los vamos superando de manera sencilla, son partes del juego. Día tras día las cosas son similares, nada cambia prácticamente y eso nos da tranquilidad y, sobre todo, seguridad. La estabilidad nos hace fuertes y manifiesta en nosotros un cierto sosiego que es indispensable para vivir. Con el paso de los años buscamos comodidad, vivir a gusto, escabullirnos de problemas que muchas veces nos buscamos de manera absurda. Lo que no controlamos nos abruma y produce en nosotros incertidumbre, por eso perseguimos estabilidad y la protección de un hogar en el que tengamos todo a mano, nuestros seres queridos, paz y sosiego, así como los apoyos que nos gustan y nos dan felicidad. 

 

Todo va bien de esa manera, todo está controlado, el problema llega cuando sucede algo inesperado: la enfermedad, la muerte de una persona amada. Entonces nuestro cerebro se estanca, solamente piensa en ese imprevisto que ha sucedido sin darnos cuenta en la mayoría de las ocasiones. Es entonces cuando, realmente, valoramos lo que tenemos, todo eso que es necesario para soportar la vida. Esos fundamentos incuestionables como son la salud y la convivencia con los seres que más queremos, que, en ese acontecer de los días, -casi todos ellos rutinarios, invariables, monótonos,- no valoramos en su integridad, en los momentos duros afloran y apreciamos lo que tenemos. La salud y las personas que más queremos las valoramos como nuestro mayor tesoro y es cuando pensamos  que todo lo que existe a nuestro alrededor pierde  su valor y es, precisamente, cuando comprobamos la realidad y lo prodigioso que tiene vivir. Aprovechemos cada instante, no volverá jamás. 

Comentarios

Leo ha dicho que…
Joder, qué bonito luis. Es que, la entrada se merecía un taco. Así es cada instante hemos de disfrutarlo por lo que pueda surgir.

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