domingo, 6 de mayo de 2007

DECLARACIÓN I.R.P.F. Y PATRIMONIO


Desde hace tres años, por estas fechas, recibo en mi domicilio el borrador de la Declaración sobre la Renta. Hace dos ejercicios incluían entre mis bienes un terreno en el municipio soriano de Lubia. Como no había recibido herencia alguna, que yo supiera, ni tampoco tenía vinculación a esa localidad, envié un escrito a la Delegación de Hacienda correspondiente, indicando que había un error en el borrador que me habían enviado. Jamás recibí contestación a mi escrito.

Cual fue mi sorpresa cuando el pasado año, en el borrador correspondiente al ejercicio 2005, no solo figuraba el terreno mencionado sino que además era propietario de una casa.
Al principio me llegó a parecer una broma de mal gusto, pero el tema era demasiado serio y debía afrontarlo cuanto antes, así que me personé en la Delegación de Hacienda y comenté todos estos avatares a la funcionaria que, con extrema seriedad, me atendió. Tuve que rellenar un formulario oficial, auque recibí como contestación un nuevo silencio administrativo, a pesar de haber perdido un tiempo de oro en su tramitación.

Hace unos días recibí el borrador del ejercicio 2006. De manera apresurada, y con gran nerviosismo, hice la comprobación para conocer si de nuevo figuraba la finca y la casa, o si tal vez habían aumentado mis propiedades. Esta vez no hubo sorpresas, todo estaba correcto.

Lo único que me pareció inadecuado, teniendo en cuenta que vivimos en un país laico gobernado por un partido que se dice “socialista”, fue encontrarme, al igual que en anteriores declaraciones sobre la renta, con la casilla correspondiente a la aportación para la Iglesia Católica, aunque los señores funcionarios, tal vez conociendo mi aversión hacía lo religioso, pusieron una cruz en la casilla destinada a “otros fines…”, con lo cual ya no me servía el borrador, me gusta tener poder de elección y siempre dejo en blanco ese apartado, me parece irritante.

Quiero reivindicar desde este humilde blog (“bitácora” para los puristas) la desaparición de aportaciones –libres- a cualquier tipo de confesión, soy de la opinión que hay que respetarlas todas, pero también que deben mantenerse con el dinero de sus feligreses (son un club privado) y no a cuenta del Estado y sus “laicos” ciudadanos.

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