jueves, 10 de mayo de 2007

RIOJA ALAVESA



Hace unos días visité la Rioja Alavesa. El motivo era observar de cerca los nuevos conceptos arquitectónicos de los grandes maestros. Puedo afirmar que no me decepcionaron, iba a tiro hecho. Mi primera parada fue en Elciego, un pequeño municipio en el que los “Herederos de Marqués de Riscal” han construido un hotel (inaugurado el pasado mes de octubre) y la denominada Ciudad del Vino, diseñado por Frank Owen Gehry. Por la módica cantidad de mil doscientos euros puedes pasar la noche en una de sus suites, pertenecientes a la cadena Starwood Hotels and Resorts, pero si lo que deseas es tan solo visitar el recinto y hacer unas fotos artísticas (la opción que yo elegí), con solo pagar diez euros puedes hacerlo. Elciego es un bonito pueblo levantado sobre una loma, merece la pena visitar la iglesia de San Andrés, con sus dos torres desiguales, y su plaza mayor que conserva blasones y escudos labrados en sus casonas. Los habitantes de estos pueblos son muy amables y hospitalarios, estaba fotografiando desde una calle el pequeño y vanguardista Guggenheim y un señor me invitó a pasar a su finca, ofreciéndome una buena visión, incluso me enseñó su bodega familiar que tiene una producción de trescientas mil botellas al año. Espectaculares sus subterráneos con cientos de años de historia. Este bodeguero me dijo que calculaban la obra de Gehry en veintidós mil millones de las antiguas pesetas.

La segunda visita fue a la bodega Ysios de Domecq (196 metros de larga). El arquitecto valenciano Santiago Calatrava, la diseñó a través de la sublimación de las líneas de una hilera de barricas, con su fiel estilo vanguardista. La bodega está situada a los pies de Sierra Cantabria, resguardándola de los aires provenientes del norte y proporcionando un microclima ideal para sus viñas.

Comí en un restaurante de Laguardia, no recuerdo su nombre, está bajando de la plaza Mayor, a la derecha del reloj tipo carillón que, curiosamente, brinda un espectáculo a determinadas horas, en el que unos muñequitos realizan una danza típica vasca.
Después de comer dimos un paseo por El Collado. Un lugar paisajístico desde donde podemos apreciar las dos zonas riojanas: la alavesa (Sierra de Cantabria), y la propiamente riojana. Destacar un precioso templete en el que se encuentra el busto de Samaniego, el afamado fabulista nacido en la localidad.

Para finalizar visitamos y nos dimos el gusto de realizar una cata en Heredad Ugarte. Según sus propietarios es una bodega familiar, la producción de un millón cien botellas anuales la llevan entre seis personas, obviamente muy mecanizada. Hicimos un recorrido por sus calados y cuevas (tienen un total de dos kilómetros de recorrido) a más de veinte metros de profundidad.
No tuve tiempo para visitar "Viña Real", diseñada por el qrquitecto francés Philippe Mazieres, ni Bodegas Baigorri de Iñaki Aspiazu. Será en otra ocasión.
Con la hospitalidad propia de la zona nos despidieron. Regresé a casa con un documento fotográfico muy interesante y con la sensación de que el tiempo había transcurrido rápidamente, cuando atravesé el Ebro camino a casa hice la promesa de volver cuando antes para profundizar un poco más en ese mundo tan apasionante que es el vino, así como los maravillosos paisajes de una tierra de grandes tradiciones e importantes proyectos.

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