sábado, 5 de marzo de 2011

ZAMORANOS GENEROSOS


Hasta última hora no decidí viajar a Zamora. En Soria cayeron grandes copos durante la noche anterior y siguió nevando durante toda la mañana. Las calles de la ciudad menos transitadas iban acumulando centímetros de nieve. Llamé a Tele-ruta y me informaron que las carreteras de la provincia se encontraban en estado de precaución. Todo ese cúmulo de información visual y auditiva fue el detonante para que abandonara la idea de desplazarme. Sin embargo, como por arte de magia, a partir de las dos de la tarde dejó de nevar y a las tres ya estaba viajando hacía mi destino. Durante el viaje tuve todo tipo de condiciones atmosféricas, nieve en toda la provincia soriana; lluvia en la burgalesa; claros en Valladolid y nubes y más lluvia en Zamora. Lo más importante es que llegué a mi destino sin incidencia digna de reseñar. No corrieron la misma suerte los conductores de la A-6 que quedaron atrapados por la nieve entre Las Rozas y los túneles de Guadarrama.

La gente de Zamora es distinta a las de otras provincias. Imagino que cada sociedad tiene sus características. Aunque no me gusta generalizar, los zamoranos, desde mi perspectiva, son generosos. Cuando estoy allí siempre hay algún conocido, o los propios dueños de los locales a los que acudo, que me invitan a tomar algo. He viajado y sigo viajando mucho y nunca me ha pasado lo que me pasa en Zamora. Nada más llegar el pasado viernes a Zamora recordé que había escrito a Boris, en Facebook, para que me guardara un disco del aniversario de Sala Berlín, creo que el sexto, por ofrecimiento suyo a todos los amigos de esa red social. Cuando llegué al local musical de La Marina sonaba uno de mis grupos favoritos, Tindersticks. Me encontraba, por tanto, como en mi propia casa. La chica que atendía el local, como siempre con una amplia sonrisa, me puso una cerveza. Como no estaba Boris le expliqué lo del disco. Le faltó tiempo para traérmelo. Cuando le pregunté el precio, me respondió que era gratis. Me quedé alucinado ya que se trata de un cedé perfectamente envasado y con un contenido musical de una calidad inmejorable. La cosa no acaba ahí. Esta mañana, revisando el correo electrónico, encontré en Facebook una nota recién colocada por Baris. Explicaba algo sobre la sesión musical de la noche anterior en Sala Berlín. Nada más leerlo le escribí dándole las gracias por el cedé. Le faltó tiempo para contestarme, ofreciéndome las recopilaciones de anteriores aniversarios. ¿Les parece cierto que los zamoranos son generosos? Ese dato sólo es un ejemplo
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2 comentarios:

Campurriana dijo...

Luis, estuve hace un tiempo en Zamora y percibí lo mismo que tú. Me encantó la ciudad, su catedral, sus vistas de atardeceres, sus callejuelas, sus iglesias y cigüeñas. Recuerdo especialmente esas tapas en una taberna que creo se llamaba "Los abuelos". Nos atendieron estupendamente. También otra en la que tomamos unos choricillos riquísimos y ese vino de Toro...sangre de toro...

Me queda ahora ver su Semana Santa. Me apetece muchísimo.

Luis Lópec dijo...

Campurrianuca, el problema de la Semana Santa es que la ciudad se triplica. Mejor evitar jueves y viernes. Besos agradecidos.