sábado, 16 de junio de 2007

BEIGE


Tengo coche nuevo y tras rodarle quince mil kilómetros, aprovechando una parada en un hipermercado, me decidí a cambiar el aceite y hacerle una revisión rutinaria en uno de esos talleres rápidos para automóviles que proliferan en ese tipo de centros comerciales. Al contestar a las preguntas del operario, que te atiende en un mostrador, para rellenar la ficha de control, una de ellas trataba el tema del color. Le contesté que beige, mi coche es beige nacarado. Me dijo que ese color no constaba en su base de datos, tenía que elegir entre marrón o blanco. Acompañando a una gran carcajada respondí que mi coche era beige, no era de otro color. Al parecer él lo entendía pero debía elegir entre blanco o marrón, colores que eran para él los más semejantes al color de mi coche.
Con una amplia sonrisa le dije que dejara esa casilla en blanco, ¿tan importante era el color? Contestó que era importante resaltarlo, ya que al mecánico que se ocupara de mi coche le resultaría de vital importancia para averiguar cual era. No daba crédito, se trataba de una conversación de necios, totalmente surrealista. Recapacité y de manera rápida, para no perder más tiempo, le dije que pusiera marrón, al fin y al cabo el beige no deja de ser marrón claro.
El tipo anotó marrón y me extendió la hoja para que confirmara todos los datos apuntados mediante mi firma. Me despedí con una pregunta, ¿cuando venga a recoger mi coche cómo sabré cuál es si hemos puesto de color marrón? Muy sencillo, me respondió, por la matricula. Sin comentarios abandoné el taller y me perdí en la vorágine de la estupidez más absoluta.

3 comentarios:

ANA DE LA ROBLA dijo...

Ya te echábamos en falta... Estupendo post, me he reído un montón. Es tan ridículo como real. Besos y bienvenido de nuevo.

raquel dijo...

Increíble pero pasa, sí.
Saludos

Javier Menéndez Llamazares dijo...

Desternillante; supongo que el interfecto llegará a encargado, claro. ¡Con esas luces...!