domingo, 3 de junio de 2007

COLOMBIA TIERRA QUERIDA


Conducía un carro con cristales tintados, el paisaje era el jardín de las delicias, aparcamos junto a la Hacienda Paraíso, ubicada en el sitio de Llano Grande, hoy Palmira, y escenario de la novela de Jorge Isaacs “María”, tomamos un rico café en buena compañía, la charla se fue espesando y obligué a mi acompañante a salir a respirar el aire puro de aquella próspera tierra (no nos habíamos desplazado hasta ese paradisíaco lugar de atmósfera acogedora para charlar con el primero que encontráramos). Escalamos una roca y, como es costumbre en ese lugar, pedimos un deseo, el mío confesable: regresar algún día. Luego bebimos agua fresca que brotaba de un limpio manantial. Nos alejamos del lugar, idílico sitio, y nos adentramos en zona de riesgo, controlada por la guerrilla, quise hacerme el valiente y desafié al enemigo (con voz callada no fuera que me oyesen). Almorzamos en otra Hacienda con aire español, degustamos comida típica del Valle del Cauca, bien guisada y portadora de energéticas calorías, necesarias entonces, caminamos por un parque excesivamente cuidado, ella llevaba sombrero y lucía preciosa, no era posible que estuviera en el “paraíso”, abofetee mi cara y era cierto, esa preciosa mujer y el escenario que le rodeaba continuaban allí. El jugo de frutas tropicales que tomé era delicioso, lástima que el recipiente fuese de plástico.
Durante el trayecto de regreso a Santiago de Cali paramos en un supermercado a comprar algo que necesitaba. Ya de noche, con el ambiente pegajoso que produce el calor tropical y las anaranjadas luces que envolvían la ciudad, me relaje en la mejor compañía que había tenido en ese bello y desconocido país.

2 comentarios:

ANA DE LA ROBLA dijo...

Eres un hombre vital y afortunado. Y me alegro sinceramente de ello. Un beso.

ASFOSO dijo...

Querida Anuca:
Vital mucho, afortunado menos.
Gracias por tu sincera compañia.
Besucos.