martes, 5 de mayo de 2009

PUENTE DEL UNO DE MAYO- 1



Cuando volvía a casa, después de disfrutar colmadamente el puente, escuchando a Diana Krall en la calidez que producen los kilómetros, dentro del automóvil, llegó un momento en qué, por fortuna, desaparecieron todos los coches, acabaron las retenciones, las colas kilométricas. Me encontraba cerca de la provincia de Soria, donde habitamos unos pocos y no se producen atascos como los que vemos en los telediarios en días punta. Ese era el único momento del viaje en que me sentía relajado y agradecí, en ese preciso instante, introducirme en el lugar más despoblado de Europa. A cada habitante de Soria nos corresponderían dos kilómetros cuadrados de terreno, aproximadamente, si hiciéramos una repartición proporcional del territorio provincial. Cuando vivía Chumy Chúmez, en alguna entrevista le escuché hablar sobre dicho reparto. Siempre decía, con su descaro característico, que si tuviera que elegir esa franja de terreno lo haría en la parte que baña la localidad de San Esteban de Gormaz el río Duero. Yo, sin embargo, si pudiera, elegiría la zona de Pinares o del Valle. Me recuerda más a mi querida Cantabria.
Pero, a pesar de encontrarnos bien con esta minoría poblacional, reclamamos que la N-122, que une Soria con Valladolid, se convierta de una vez en la Autovía del Duero. Los políticos, aprovechando la escasa población de Soria, siempre nos han tratado de manera discriminatoria. Esa segregación alguna vez pasará factura a los incompetentes políticos provinciales, regionales y nacionales. Espero que sea lo más pronto posible y siga viviendo aquí para poder disfrutarlo. Propongo a “Soria Ya” (colectivo social reivindicativo), por ejemplo, el siguiente eslogan para las elecciones: “Si no tenéis prisa para abordar la Autovía nosotros tampoco para votaros”.
Pero dejemos a un lado Soria y los políticos. Me gusta ir a contracorriente y, por tanto, evitar los días críticos de escapadas masivas. Pero esta vez, el puente del uno de mayo, decidí visitar a la familia. Pasado Burgos, formaba parte de una caravana de unos cinco kilómetros de longitud, que marchaba a poco más de cuarenta por hora. Además, empezó a llover intensamente. Me arrepentí, por primera vez en el viaje, de formar parte de tan numerosa expedición. Aprovechando que pasaba por Sotopalacios decidí parar a comprar unas “morcillucas” de Burgos y descansar. Del aparcamiento al establecimiento me calé. Una vez dentro, tuve que ir sorteando a la gente para llegar al mostrador. Conseguido el tesoro de arroz y sangre retorné a la carretera. Al llegar a Torrelavega (Torlavega) había una retención de veinte minutos para acceder a la autopista en dirección Santander. Llegué a casa fatigado por la condución. Decía a mis familiares que, salvo los días puntuales de julio y agosto, nunca había visto tanto tráfico en dirección a Santander desde la meseta. Al día siguiente, paseando y tomando unos pinchos por la ciudad, pude comprobar que todo se encontraba a rebosar. La Feria del Libro, instalada en los Jardines de Pereda, también. Sólo pude, desde tercera fila, ver los puestos sin siquiera poder tocar los libros. El escritor zamorano José Manuel de Prada presentaba en uno de los stands su nuevo libro. Como no me gusta su actitud ni sus ideas, sobre todo las de defensor de la Iglesia. además de estar el aforo al completo, seguimos caminando en dirección al Club Marítimo. A pesar del último sol de la tarde el aire corría muy fresco. Los bares, qué lugares, fueron nuestro refugio.

1 comentario:

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Te pasa por momentos que escuchas una canción agradable y cantas y te mueves como si las soleras fueran sólo para ti y que no hay nadie quien te cuestionará por cómo te mueves.

No sé cómo se maneja el sistema de las autopistas por allá...pero si es con el asunto de las concesiones a privados, es obvio que a ellos no les resulta buen negocio una autovía con poco flujo; lo que sí vendría bien y, para generar empleo, es ver la chance de que el Estado haga mejoras a la N-122.

Uh, De Prada...me he topado en un Blog con alguien que cita sus escritos y me asombra la falta de vocabulario del columnista, quien a cada momento hace referencia a lo que llama "la Matrix progre", repitiendo cuatro o cinco veces lo mismo.

Saludos afectuosos, de corazón.