viernes, 29 de octubre de 2010

Sí. THOMAS BERNHARD


Comencé a leer a Thomas Bernhard por indicación de José Ángel Barrueco. En uno de sus artículos en prensa se refería a la novela de Bernhard “Sí”. Es más, cuando la leyó, estaba viajando en un tren entre Viena y Munich dispuesto a encontrar algunos rastros que dejó el escritor por aquellas tierras.
“Sí”, es una novela corta con pocos personajes. No da ninguna lección moral pero habla continuamente, de una manera obsesiva -un soliloquio neurótico, que diría Luis Goytisolo-, de la salvación. De alguna manera viene a demostrar que la esperanza es lo último que se pierde.
Toda la novela está excesivamente condensada, no utiliza puntos y aparte, con una prosa repetitiva hasta la extenuación. Como en todas las obras de Bernhard, aquí tampoco hay escapatoria. Todo es hermético, los estados de ánimo, las salidas a las crisis, las necesidades cotidianas. Sin embargo, página a página, de manera, como he dicho antes, obsesiva, nos va demostrando que en todo momento hay una puerta abierta a la esperanza.
Su literatura puede llegar, en momentos determinados, a cansar por las excesivas repeticiones; sin embargo, cuando acabas de leer “Sí” tienes la necesidad de leer más títulos del mismo autor. Por lo que he leído, su obra se devora sin miramientos y, al igual que J.A. Barrueco, me empieza a obsesionar.
“Sí”, es una novela rara, encuadrada al lado de autores como Beckett, Kafka e, incluso, de Joyce (Ulises). Thomas analiza su universo personal, aislado del mundo . Pero un día, sustrayéndose de su encierro debido a causas científicas, conoce a la Persa, una mujer similar a él, triste y solitaria. Las primeras páginas de la novela de Bernhard se hacen pesadas de leer, hay excesivas repeticiones y circunloquios. Luego, pasadas esas páginas, todo cobra sentido presumiendo un final trágico. Todo un descubrimiento.

1 comentario:

J.A. Barrueco dijo...

Luis, me ha gustado lo que dices de "Sí"; ah, y gracias por las menciones. Por cierto, la reseña de ese libro aún la tengo pendiente.