miércoles, 14 de noviembre de 2007

VAN DEN BUDENMAYER


Ayer estuve viendo el cortometraje “Sinfonía desconcertante” de Belén Sánchez, qué logró el año de su estreno, 2003, el prestigioso “Cristal Heart Award” en el Heartland Film Festival de Indianápolis.
El corto tiene cuatro partes, coincidentes con los movimientos de una obra para orquesta, en este caso una sinfonía, con tres movimientos y un final (allegro, adagio, scherzo y rondó)que articulan el desarrollo de la historia y de sus protagonistas. La música me ha recordado a una obra del Van den Budenmayer, seudónimo de Zbigniew Preisner, el músico habitual del director polaco Krzysztof Kieslowski. Cuando Krzysztof Kieslowski y Zbigniew Preisner (una relación tan estrecha y comparable quizás con la que hay entre David Lynch y Badalamenti) trabajaban en “La doble vida de Verónica”, se les ocurrió inventarse un supuesto compositor al que bautizaron con el eufónico nombre. En la edición de la banda sonora original se mantuvo el engaño atribuyendo a Van den Budenmayer sus supuestas composiciones.

La broma nació con La doble vida de Verónica, en la escena inicial, cuando la directora del coro ordena comenzar por la obra de Budenmayer; situación que se repite años después en la trilogía “Tres colores”. Se siguió aludiendo a Van den Budenmayer, que es la fuente de inspiración del compositor casado con el personaje de Juliette Binoche en Azul. En Blanco se emplea música fúnebre “suya” para la escena del funeral y en Rojo, Irene Jakob compra un disco del holandés (quien ahora ha evolucionado y no sólo se trata de un nombre, sino que también tiene una carátula con la reproducción de su retrato en aguafuerte). Pero no termina ahí la historia, ya que la Oxford University Press estaba elaborando una enciclopedia musical y creyendo que Van den Budenmayer había existido, se pusieron a recabar información sobre él para incluirle en la obra. Como no encontraron nada, se dirigieron a Preisner, que, muy sorprendido, les dijo que estaban buscando a un personaje inexistente. La Oxford University Press se negó a creerle y siguió consultando a expertos, pero es de suponer que acabaron convenciéndose de la versión de Preisner, ya que el enigmático músico barroco de los Países Bajos no apareció en la edición de su enciclopedia.

Cuando Kieslowski murió, Preisner lanzó un nuevo disco al mercado "Requiem for my friend" dedicado a su memoria.

Preisner además de los Tres colores y La Double vie de Verónique, compuso la música de Bez Konca y los diez(capítulos) Decálogos, también de Kieslowski

5 comentarios:

ANA DE LA ROBLA dijo...

Cariñín: Los "diez Decálogos" no, el Decálogo, con uno es suficiente :-D

También trabajó con Louis Malle, que yo recuerde realizó al menos la BSO de Herida.

Magnético Preisner...

Un beso.

Luis López-Cortés Martínez dijo...

Quería decir:los diez capítulos que formaban el "Decálogo". Brgggggggggggggggggg, siempre aparece la listilla de turno.
Te lo agradezco. Estàs en todo. Suerte mañana en el Palacete.

C.C.Buxter dijo...

Curiosa anécdota. Me ha recordado al escritor Nicholas Wilcox, personaje ficticio con el que Eslava Galán firmaba algunas de sus novelas, y al que le endosó una fantástica biografía. Eslava Galán firmaba como traductor de Wilcox, y hubo quien le reprochó que sus traducciones eran malas y reflejaban claramente algunas construcciones sintácticas inglesas...

Anónimo dijo...

Sinfonía Desconcertante no es de Belén Sánchez sino de Belén Santos. A lo mejor te recordó a Bundenmayer porque precisamente el personaje de Lola Herrera lo nombra en la película.

ligaterno dijo...

Una reseña muy completa sobre el compositor ficticio Bundermayer. En "Red" es muy gracioso como el personaje principal quiere comprar el disco y el empleado le dice que se han agotado, que se lo reserva para la tarde.