viernes, 30 de octubre de 2009

EL AÑO PASADO EN MARIENBAD


"El año pasado en Marienbad" es un film enigmático, misterioso, ininteligible (o no). Ofrece diversidad de interpretaciones. La película crea un universo que puede ser real o imaginario. Incluso, para algunos críticos, el hotel barroco donde se desarrolla la acción puede ser un centro psiquiátrico. Todo puede servir para despejar las incógnitas de una perturbadora historia en la que los protagonistas son: una mujer mustia, vestida de Chanel, que se aloja en el hotel con su supuesto marido, el narrador que afirma que dicha mujer prometió encontrarse con él el año anterior y su marido. Ella niega que ese encuentro anterior haya tenido lugar y el narrador va dando pistas sobre situaciones y lugares donde, presuntamente, han estado juntos.
Otros actores permanecen en algunas escenas estáticos mientras los protagonistas se mueven entre ellos a cámara lenta. Parece que se desarrollan varias películas dentro de la misma. El tiempo parece no existir. Narrador y mujer establecen diálogos influidos por el pasado pero sólo llegan a algo claro, a un acuerdo, cuando ella le acompaña hacía lo desconocido abandonando a su, hasta entonces, pareja.
Hay varios planos en los que el irracional compañero de la mujer propone a diferentes personajes, incluso al misterioso narrador, algunos juegos a los que sorprendentemente gana siempre. En otras escenas, en el exterior, ocurren cosas que ya han ocurrido o, simplemente, están ocurriendo en ese momento. En esas escenas exteriores todo está desierto, sin embargo en las interiores, el resto de alojados baila o están todos juntos como si formasen un ente único.
El film de Resnais, estrenado en 1961, y escrito por Alain Robbe-Grillet, ha suscitado y suscitará mucha polémica. Se dijo que director y guionista no estaban de acuerdo en el contenido de película. También que esa divergencia era un recurso meditado para que el espectador abordara la película sin ideas preconcebidas… Todo vale si el resultado final es bueno. Se trata de una película que es de visión obligada.
Confesar que la he visto un par de veces. La primera vez, al cuarto de hora de visionado, me quedé dormido. En la segunda, ya sin sueño, y pasado ese cuarto de hora con una voz casi ininteligible y una cámara recorriendo el hotel , pude comprobar que se trata de una obra magistral y que, de alguna manera, debido a su forma y estructura, la convierte en una de las obras maestras del cine modernista.

1 comentario:

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Con esta clase de películas hay dos opciones...te sientes inteligente por haber descifrado alguno de los misterios o eres el más torpe por no haber visto lo evidente.

Ahora bien, lo de los recursos meditados siempre quedará en un ámbito en nebulosa hasta que alguien se decida a confesarlo...desde que lo aplicaron con éxito en The Blair Witch Project, es un elemento tentador.

Saludos afectuosos, de corazón.