lunes, 26 de octubre de 2009

LOS PICOS DE EUROPA Y LA NIEVE RECIÉN CAÍDA


ARNÍA. Foto: E. Ferrá

Desde la ventanuca de mi habitación santanderina que da al oeste, contemplo, nada más levantarme, si hay suerte y el tiempo lo permite, los majestuosos Picos de Europa. Estos días allí, he podido disfrutar de su vista con las cumbres recién nevadas. Aunque, a pesar de producirse ese níveo fenómeno, más tardío de lo habitual, en la ciudad llegábamos a los veintiséis grados. Ciertamente hacía calor y comentábamos que muchos días de verano no teníamos esa temperatura tan alta. Han sido días de viento sur que han calentado más de lo habitual estas avanzadas fechas otoñales.

En mi hogar natural siempre se ha tenido la costumbre de comprar el periódico a primera hora de la mañana. Es algo tan habitual como comprar el pan. Mi abuela, fallecida hace años, leía el Alerta y cuando me levantaba tenía la suerte de ojearlo mientras desayunaba, casi en la misma situación geográfica que lo hago ahora en la más moderna vivienda de mi madre, levantada en los cimientos de la antigua casa. Desde hace años, en vez del Alerta se compra el Diario Montañés. Los tiempo cambian y los diarios también, pero sigo manteniendo el privilegio de leer desayunando, informándome así de las últimas noticias impresas. Los diarios de Cantabria tienen algo diferente al resto de periódicos del mundo: multitud de esquelas con incorporación de la fotografía del difunto.
Me gusta leer textos de amigos y conocidos que me trasmiten la sensación de estar, de nuevo, en casa. Conozco a algunos de los periodistas que escriben en el DM pero siempre es un privilegio poder leer las críticas culturales de Ana Rodríguez de la Robla. Sus crónicas son siempre un espacio abierto a la reflexión. Suelen basarse en interpretaciones acerca de los sentimientos humanos desde una concepción poética y, cómo no, cientifica. Los grandes conocimiento de las antiguas civilizaciones, sus pasiones conocidas, aderezan, además, casi todos sus escritos. ARR es un lujo de colaboración en el espacio cultural del Diario. A pesar de ello, no escribe de forma fija, ni tampoco determinada para conocimiento de sus lectores. Además, sus artículos, siempre se publican fuera de tiempo. Pueden pasar cuatro, cinco días, una semana, para conocer la crítica de un espectáculo. Sin embargo, ante todas esas adversidades , cuando tienes el placer de leerla, como hice yo los pasados días 23 y 24, la frescura de sus críticas no dan oportunidad a la caducidad.

Ya en Soria, examino, sin revistimiento blanco (todavía), el Moncayo y la Sierra de la Demanda, y habiendo cambiado otro decorado natural; es decir, el “galán de noche”, las dos higueras, el nuevo mandarino y las dos encinas por un sauce llorón que contemplo durante algunos periodos, recuerdo los momentos junto a los míos. A su lado, el tiempo pasa diferente, teniendo la confianza de que todo lo que aprecias en esos momentos, lo que disfrutas, está rodeado por un envoltorio de emociones tan naturales que da la sensación que formas parte de ello y que, de alguna manera, todo te pertenece, si es que el pasado pertenece ya a alguien.


ANA RODRÍGUEZ DE LA ROBLA

5 comentarios:

Mariluz Arregui dijo...

Sabes?...en casa de mi abuela cántabra existía la misma costumbre, y el mismo periódico, claro. La época.
Y la hemos heredado todos los hermanos.

Algún día contaré algo sobre el apellido de ella, me lo han recordado esas encinas, las 'cagigas' de las que hablas..

Felicidades por este escrito, siempre es una delicia leerte.

Besos

un abril encantado dijo...

Ana de la Robla ¿sabe de ti???...pues mira seguro que le encantaría...atrevete ¿quien sabe?...LA VIDA ES MÁGICA...un beso, L.

Pd. gracias por escribirme, de corazón...

La Rata Paleolítica dijo...

Bonita descripción de tu entorno Luis.
Avidentemente sin acceso a otras cosas, lo único que puedo leer escrito por Ana, su blog, a menudo se me queda corto.
Abrazos.

Jesús.

Raquel dijo...

Preciosa descripción de lo que pasa cuando estás con los tuyos.

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Con ésto de las tecnologías, ahora uno echa la mirada al diario por las mañanas...pero vía Internet; igual de informados aunque con menor romanticismo.

Acerca de los textos que se publican con un aparente retraso...hay que dejar macerar los sentimientos; sino, se termina escribiendo con demasiada pasión.

Saludos afectuosos, de corazón.