miércoles, 3 de marzo de 2010

CHOCOLATINAS, GASEOSA SANTA MARTA Y ARENQUES




En la cocina de mis abuelos solíamos escuchar la radio. Incluso recuerdo algunas de las emisiones. Un periodista llamado Langarita daba las noticias deportivas en los partes locales. Comenzaba cada programa con un “buenas y soleadas tardes”, “buenas y lluviosas tardes”, “buenas y frescas tardes”, dependiendo del estado del tiempo. Intercalados, entre las noticias, se emitían multitud de anuncios de comercios de Santander: Joyería Presmanes, Calzados La Defensa, Galerías Pérez del Molino, Bazar Álamo… Las señales horarias de la una, coincidentes con la sonora sirena de la ya desaparecida fábrica de loza, cercana a Adarzo, marcaban la hora de las comidas. Eran comidas sencillas, de gente humilde, donde nunca faltaba un buen plato de alubias, lentejas, garbanzos o un suculento cocido montañés. Recuerdo a mis abuelos sentados uno frente al otro, en una de esas mesas rectangulares para cuatro personas pero pegada a la única ventana existente en la cocina. Yo me sentaba frente a la ventana donde siempre había un tiesto con una “alegría” florecida. Algunas noches, mi abuelo pelaba arenques, de esos que se colocaban perfectamente alineados en una caja redonda de madera, envueltos en papel estraza, en el hueco que queda entre la puerta abierta y la pared. Luego cerraba y abría la puerta restregando el arenque en esa apertura mágica. Eran tiempos de penurias (mi abuela nunca me permitiría hablar de miserias) pero cuando estaba allí nunca me faltaba una chocolatina Nestlé para desayunar ni gaseosa Santa Marta de naranja para beber durante las comidas. Al finalizar las noticias de la una y hasta las dos leían en la radio (Radio Santander) las esquelas de los fallecidos en la Provincia. Las esquelas allí son muy importantes, forman parte de la idiosincrasia cántabra, mucho más que en otros lugares en los que luego he vivido. Todavía, los periódicos, contienen dos páginas diarias plagadas de esquelas con foto incluida del fallecido. El tamaño indica la importancia social del difunto. Aquí, el tamaño sí importa.

Mi primer regalo “post-juguetes” me lo hizo mi abuela. Se trataba de un radio-cassete Phillips. Considero que ese regalo marcó en mí dos aspectos. En primer lugar, mi independencia para poder escuchar lo que yo quisiera y, en segundo lugar, mi pasión por la música. Eran tiempos, como he dicho, de grandes necesidades pero, sin embargo, mi abuela, con seguridad echando mano de uno de aquellos prestamistas que pasaban a cobrar mensualmente parte del adelanto con una abultada comisión, me compró aquel maravilloso aparato que me permitía grabar las canciones que seleccionaba en la radio cuidando de no cortarlas antes de tiempo o que no se incluyera la voz de algún presentador desaprensivo. A primeros de mes, cuando veía llegar al cobrador de los préstamos sentía un odio tremendo y, siempre, me originaba la sensación de culpabilidad. Al fin y al cabo, y aunque no pudiera vivir sin él, el radio-cassete no era un producto de primera necesidad. Siempre estaré agradecido a mis abuelos.

4 comentarios:

fermin dijo...

Ayer recuperaba tu propuestas para mi lector de feeds, (vía rukaegos)y hoy me sorprendes con este apunte, ¿costumbrista?,lleno de vivencias comunes, solo que yo no tuve esos abuelos a quien visitar. De lo demás mucho compartido.
Un saludo, paisano

Mariluz Arregui dijo...

Jo Luis, parece que te estoy viendo...:)

Sabes? Uno de los sonidos que recuerdo de casa mi abuela es el de la sirena a mediodía también, de un lugar desaparecido, la Cros de Maliaño. Y el de los trenes que tenían el apeadero tan cerca..ufff...qué recuerdos.

Tu abuela tuvo que ser fantástica...sabía lo que hacía al hacerte ese regalo :)

Un besuco,

y......coña, me dan ganas de decir...Viva La Montaña !..jaja)

Luis Lópec dijo...

Gracias, Fermìn, paisanuco.
Recuerdo "la Cros" de Maliaño.
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Cuando tenía 16 años iba a una discoteca que había por allí. Gracias, Onlyluz.

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Mis canciones de infancia debieran de ser más contemporáneas...pero pasaba que los Sábados escuchaba un programa llamado "Lolos de Ayer" en la entonces Radio Chilena con música de los 50´s y 60´s; sumado a eso de que en casa de mis padres se suelen escuchar tangos, boleros y rancheras, mis influencias musicales directas las vine a tener a comienzos de los 90´s.

Aunque no por ello desprecio lo escuchado en mi infancia...de hecho, ese estilo se extraña en medio de tanto artificio. También recuerdo las Radiocrónicas en Radio Colo Colo...así como otros noticiarios radiales que aún perduran (El Diario de Cooperativa) o que ya no están (Primera Plana).

Y qué hablar de las señales ruidosas para la hora o cuando anunciaban un gol en las tardes de fútbol...ahora todo se reemplaza con auspicios y una cortina breve, sin mucha emoción.

¿Las esquelas de fallecidos? Se sigue conservando en varios periódicos...aunque la importancia viene por la cantidad de esquelas correspondientes a la misma persona sin dar espacio para elegías.

Cosa curiosa...también me regalaron una humilde radio-cassette a eso de los 14 años; fue el inicio del romance con la música. Saludos afectuosos, de corazón.