viernes, 3 de agosto de 2007

LOS MUERTOS Y SU LEGADO



• "El silencio es el ruido más fuerte, quizá el mas fuerte de todos los ruidos." (MILES DAVIS)



El pasado domingo, en su columna habitual de El País Semanal, Javier Marías escribía sobre los muertos y su legado. Decía que seguíamos leyendo a escritores desaparecidos, escuchábamos música de autores fallecidos. Su herencia será para siempre, para nosotros y para nuestros descendientes. Es maravilloso que haya medios para hacerlo.

El artículo me transportó a artistas, escritores o intelectuales que han sido maestros en su condición, en su género, en su apartado artístico y que les conocí con vida, falleciendo curiosamente pocos meses después de haber compartido con ellos unos momentos deliciosos.

Si no recuerdo mal coincidí con Jorge Luis Borges, esa gloria de las letras, en 1984 en Santander, justamente dos años antes de morir. Se encontraba acompañado de María Kodoma. Estaba en un palco pegado al mío en la Plaza Porticada, escenario entonces del Festival Internacional de Música de Santander (FIS), viendo la actuación de la London Symphony Orchestra dirigida por Claudio Abbado e interpretando a Mahler. (Ese mismo día se encontraba en la “Porticada” el vicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra). Del autor de “El Aleph” siempre recuerdo una cita que me parece prodigiosa: "Democracia: es una superstición muy difundida, un abuso de la estadística."

En el invierno de 1986, un año antes de morir, asistí en Soria, en el Colegio Universitario, a una charla del poeta Gerardo Diego, perteneciente a la Generación del 27 y Premio Nacional de Literatura en 1925. Cuando acabó la conferencia estuve hablando un rato con él y me firmó un autógrafo que conservo como si fuera una joya.

Por último, en 1990, en el Festival de Jazz de Madrid, pude contemplar la última actuación del trompetista y compositor de jazz Miles Davis. Tocó en el mismo escenario, Palacio de Deportes, uno o dos años atrás, pero debido al mal sonido de la instalación abandonó la actuación sin disculparse. Como telonero actuó el pianista Chick Corea y el sonido fue excepcional, pero, no obstante, con Davis nunca sabías lo que sucedería. Estuve acompañado de dos amigas y cuando llevaba una hora y media actuando les dije: -Ahora empieza lo bueno. Estuvo casi tres horas "soplando" sin parar. Fue el mejor concierto de mi vida.

3 comentarios:

ANA DE LA ROBLA dijo...

Qué decir... desgraciadamente, a veces la compañía de los muertos es preferible a la de los vivos; cuando menos, más enriquecedora. Gran beso.

C.C.Buxter dijo...

Si maravilloso es poder abrir un libro y conocer de primera mano cuáles eran las preocupaciones, sueños y miedos de los hombres hace dos mil años, más maravilloso y sorprendente es comprobar cómo las cosas no han cambiado tanto, a pesar del tiempo transcurrido.

Por cierto, a partir de ahora siempre serás para mí "el hombre que conoció a Borges".

ASFOSO dijo...

Prometo que mi próximo blog, si lo hay, se titulará, en honor a ti Buxter, "El hombre que conoció a Borges".
Saludos.