sábado, 12 de julio de 2008

CRÓNICAS LEVANTINAS (y 3)


En este instante escucho a Pitingo. Situación crítica. Bulerías para hacerme a la idea que mis amigos malagueños se han ido. Han sido jornadas distendidas, amigables, ociosas, llenas de alegría. Coincidiendo con su partida el cielo, repentinamente, se ha nublado y ha caído un chaparrón tremendo que ha servido para refrescar el ambiente. Los días se han sucedido en plena ebullición de alegría que fulminantemente ha desaparecido sin su presencia. Me encuentro en este instante melancólico, tristemente solitario y sin recursos anímicos. Estoy solo y me cuesta asimilar la situación. Mañana también me iré y de reojo miro el mar alborotado debido al súbito cambio climático. Cenaré tranquilo y luego tomaré una copa en el bar de mis amigos italianos donde hemos pasado tan buenos momentos juntos. Sonreiré cuando Fonsi me salude con un “ciao, bongiorno Maestro” y en voz alto diga a la concurrencia “es Luigi, il artista di Bolzano”. Luego, mientras tomo una cerveza, me hablará de nuevo sobre la pretendida exposición en Verona. Él se encargará de qué en la presentación haya caviar y champán. Reiré de nuevo ante sus elucubraciones. Y me recordará que tengo que facilitarle la foto que acompaña mi entrada y que pretende vender por diez mil euros. Tengo que preparar mi maleta para regresar de nuevo el viernes. Entonces la visita será breve, cuatro días, para acercarme al FIB. Estoy deseando ver en directo a Leonard Cohen y a Morrissey. Seguro que se me hará corto mi alejamiento de este rincón que tanto adoro.

1 comentario:

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Hey, hey...a las puertas de la exposición no puedes ponerte melancólico; la energía cantábrica se te ha de inyectar en las venas para que sea parte de tus experiencias que puedas plasmar en futuras obras.

Ojalá puedas ver a Cohen y Morrisey...privilegios de estar en Europa, ¿no? Saludos cordiales.