viernes, 4 de julio de 2008

CRÓNICAS LEVANTINAS (1)




Llevo unos días muy despendolado. No me importa, el invierno es monótono y largo. Hay que aprovechar el momento.
Al lado de mi domicilio levantino han abierto un restaurante italiano. Una pareja de amigos va casi todas las noches a cenar. Ayer quedé con ellos allí. Al llegar me conminaron a hablar con unos franceses. Tenían problemas. Ellos estaban en su derecho de hablar en francés y al parecer no se entendían con el camarero que, al igual que el resto de la plantilla, sólo habla italiano. Un poco arriesgado no hablar siquiera el idioma oficial del país donde se encuentra tu restaurante. Me informaron que habían pedido la cuenta pero llevaban un rato y estaban seguros de qué no les habían entendido. Fui directo a Alfonso, el jefe, y le trasladé la conversación mantenida con los clientes. Rápidamente se dirigió a la cocina y anuló las dos lubinas que estaban preparando para los franceses. Se despidieron de mí de manera agradecida.
Alfonso se sentó en nuestra mesa, tiene amistad con mis amigos, y nos relató algunas anécdotas de su vida. Por supuesto todo en italiano puro y duro. De vez en cuando intercambiaba cómplices miradas con mis amigos revelando que tampoco se enteraban de nada.
Pedí una grappa y Alfonso me dijo que no tenían. ¡Vaya italiano!, pensé. Pues un lemoncello. Me lo sirvió con mucho hielo y al probarlo le felicité por el resultado de la copa. Unos clientes de una mesa contigua, italianos, rieron de un comentario de Alfonso. Cuando se fue les pregunté de qué se reían ya que todos miraban hacía nosotros. El lemoncello se bebe muy frío y sin hielo, “estos españoles no se enteran de nada”, les había informado el dueño. Entablamos una interesante conversación con ellos. Cuando abandonamos el restaurante seguimos hablando en un “ improvisado y supuestoitaliano. La larga noche nos obsequió muchas carcajadas y estuvimos a punto de contemplar el madrugador amanecer mediterráneo. Lástima, hubiera sido un final apoteósico para una amistosa noche. Otra vez será.

2 comentarios:

only dijo...

Muy bien, muy bien, ya puedes ganarte la vida también de traductor :)),

¿A que no tuvísteis que usar ningún "eufemismo sustitutorio" tipo arroz de color, o brazo de etnia gitana, ?? jeje


Me alegra que estés disfrutando

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Recuerdo dos historias que leí por ahí: un joven lleva a su novia a un restaurante italiano caro...después de beber una copa de vino, llama al camarero y le pide el "Giuseppe Spomdalucci", a lo que el camarero responde que no puede, porque ese es el dueño.

La otra es un chiste sacado de Friends; Mónica Geller se las da de crítica cocinera y publica un artículo donde hace trizas la comida del "Alessandro´s". El dueño va a reclamar a su casa y Mónica se mantiene firme en sus trece y le dice si acaso cree de verdad que eso es comida italiana y le pregunta al tipo de dónde es, a lo que el aludido contesta: "Líbano".

Vamos a lo tuyo. No hay que guiarse mucho en el inglés como idioma casi universal...unas cuantas palabras en lengua nativa sacan del trance. Lo peor es aparentar lo que no se es...¿o será seguir la corriente al que aparenta?

Saludos cordiales.