domingo, 21 de junio de 2009

EVENTOS FAMILIARES


Algunas películas reflejan a la perfección la idiosincrasia nacional. Muchas escenas y personajes nos pueden parecer exagerados y, sin embargo, tienen más de real de lo que pensamos. Directores como Berlanga y Almodóvar, entre otros, han sabido sacar provecho a lo distintivo y diferenciador de nuestros personajes, moldeando a la perfección la cotidianidad de la llamada piel de toro.

Una paisanuca, infatigable luchadora de altos vuelos, ha tenido a bien escribir en su blog un pasaje de su ajetreada vida. Tengo que felicitarla por dar datos íntimos sobre una celebración tan familiar. Concretamente, la boda de su hijo. Su escrito delata que está acelerada. Corta las frases con risa nerviosa y pormenoriza escrupulosamente detalles dignos de un excelente guión de cine. Muchas bodas se han llevado a la gran pantalla. En ellas se concentra, de manera espontánea, la realidad social de cada país, sus costumbres y el tipismo. Esas celebraciones sociales dan mucho juego en el cine y en la literatura. Son el espejo de lo que somos.

La madrina, al despertarse, tenía el presagio que el día no iba a ser bueno. Esa mañana había quedado con el novio, su hijo, para recoger los trajes de su futura esposa. Se desplazaron desde Noja a Solares. Tenían que hacerlo apresuradamente ya que, a la vuelta, recogerían el cochazo de alquiler del novio. .. para desplazarse, después, a Santander a comprar unas camisas. Además, en el último momento, tuvo que realizar una ruta hasta Laredo. Y, claro, no podía ser de otra manera: galleta al coche en una rotonda… papeles, grúa, complicaciones.. y, además de todo eso, una pupa en el centro del labio. Algo terriblemente grave para una madrina de boda. Su presagio era, por tanto, demoledor.

El golpe del coche, un imprevisto añadido al trajín del día, hizo que volviera a ponerse en carretera, por cierto congestionada de tráfico, en dirección, esta vez, a Bilbao, para conseguir un coche de sustitución. Finalmente, a pesar de ser la hora de cierre del concesionario, consiguió una “cangu” (¡un bodorrio tan importante y la madrina en una “cangu”!). Cuando ya tenía en su poder la “cangu”, con semejante ataque de nervios, le llaman diciéndole que la famosa “cangu” no ha pasado la ITV y tienen que sustituirla por un “pandita”.

Ya con el “pandita”, importándole un comino si entraba en el traje para la ceremonia o no, decidió atacar un Kebab por su sitio. Había que reponer fuerzas. En casa le esperaban siete personas, dos perros, dos gatos y tres pájaros. Aunque, en el preciso momento de hincar el diente al kebab, sólo pensaba en la pupa del labio. Durante toda la jornada se aplicó una crema farmacéutica pero persistía. A las tres de mañana, con los nervios a flor de piel, nuestra protagonista se fue a la cama. Mañana será otro día.

La nueva jornada amaneció con madrugón. Con tanta gente en casa, turnos para la ducha, desayuno de descafeinado con melisa y valeriana… y todos medio atontados por el salón. ¡Claro, con semejante desayuno!. Paseo a los perros y vestirse a la carrera. Desde Noja hasta San Mamés de Meruelo, localidad donde se celebraría la ceremonia, se distribuyeron los invitados en el cochazo del novio, alquilado para la ocasión, y en el“pandita” de la Madrina con la ITV pasada. Una vez allí, la novia llega con el Padrino en un carruaje de caballos al estilo andaluz. El cura, un cachondo que parecía sacado de las películas de Paco Martínez Soria, pasó directamente a la entrega de los anillos, arras y beso. Abrevió tanto la ceremonia porque, el pobre, atiende otras cinco parroquias y está más estresado que los guardaespaldas de Cristiano Ronaldo. Por cierto, se quedó atónita cuando el Padrino comulgó. Ella, que no pensaba hacerlo, no lo hizo (faltaría más), pero el cura le puso la hostia en la mano. Eso sí, se quedó encargada del cáliz del pluriempleado cura, llegando a dar un trago del sagrado liquido. Estaba flotando y la hostia seguía en su mano.

Ya en la comida, servida en uno de los más famosos restaurantes de Isla, los novios preguntaron a la Madrina si había traído los regalos. ¿Qué regalos?, respondió ella. Así que, de nuevo, carretera y manta. De Isla a Noja a por los regalos. Al intentar meterlos en el coche todos se desparramaron por el suelo. Cuando llegó, los comensales ya estaban por el tercer plato. Decidió pasar de comer y saludar a todos los invitados.

Al final de la comida, un camarero entregó una mariconera a la Madrina que algún invitado había olvidado en una de las mesas. En ese preciso momento, desde la megafonía del establecimiento se escuchaba “si alguien ha encontrado una mariconera haga el favor de devolverla en recepción”. Cuando llegó a recepción, un hombre y una mujer, de unos treinta años, sollozaban por la momentánea perdida. Ella les tranquilizó, diciéndoles: estamos en una boda, tranquilos, nadie viene a robar. Ciertamente, nadie robó nada pero hubo dos personas que se colaron. “Hay que tener mucho arte para colarse en una boda”, pensó. Así que, ni siquiera se enfadó con la anécdota.

El día después fue más relajado. Paella de marisco acompañada de fresco Lambrusco. Con la sensación de que una boda es algo muy complejo y costoso, la primeriza madrina ya piensa en lo qué será la boda de su próximo hijo. Estaremos al tanto.



Mª Gemma, amiga, gracias por compartir este pedacito de humanidad. Seguiré atento a tus publicaciones. Salud para cumplir, compañera.

3 comentarios:

farregui dijo...

genial, genial. Y ella, auténtica.

Saludos

Javier dijo...

Seguro de que de este evento no se olvida nadie.

Un abrazo

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Pero hay que ver qué parte de la idiosincracia nacional reflejan las películas...por acá pasamos mucho tiempo con el vocabulario popular y las miradas relacionadas con la Dictadura; de a poco se ha ido dando el giro a otros géneros aunque se agradecen los aportes anteriores.

Ahora, eso de que en las bodas se concentra lo más granado y repudiado de una sociedad resulta ser correcto hasta cierto punto, dependiendo del enfoque dado.

No hay caso...por más que se planifique, se dejan cosas para última hora (¡por qué las camisas, por favor!) Cruzo los dedos para que, cuando me toque, tener todo listo una semana antes y vigilar los posibles escenarios en caso de medidas adicionales.

Saludos afectuosos, de corazón.

P.D.: ¿Qué es una mariconera?