domingo, 9 de agosto de 2009

DE DUERO Y ORO (Exposición de José María Herrero Gómez)


Conozco a José María Herrero Gómez desde que llegué a Soria, hace ya treinta años. Su pintura me cautivó desde el primer momento que la vi. Fue todo un descubrimiento. Entonces eran obras cimentadas en símbolos de la civilización celtibérica soriana, en tonalidades ocres, tostadas, pardas, tierra. Luego, animales (toros, ranas, peces…) imbuidos, empapados, de colores vivos, chillones, fogosos. Más tarde, paisajes cotidianos (para él) del océano, playas, desiertos de arena y mar. .. basados en la isla donde vive desde hace algunos años. Pero sobre todo, en su obra, siempre hay agua. Asombrosos reflejos, vegetación muerta resurgida en el río, ramas oscuras con luces del atardecer. Aplastante realidad de su perseverancia artística. (“En el agua, la muerte es vencida”, escribe el crítico Enrique Andrés Ruiz en el catálogo de su nueva exposición Soriana. “En el agua, en el reflejo del agua, la realidad ha sido depurada y limada de aristas que hieren, que muerden, que matan. Las cosas reflejadas en el agua, acogidas al dulce, materno seno del agua, ahí en su lisa superficie del espejo, ya no tienen bulto ni materia ni carne en las que el olvido, la fugacidad o la muerte puedan morder o el tiempo, en fin, dejar marcadas sus cicatrices”).

Y, es que, Herrero, vive para su pintura. Constantemente está creando, aunque no tenga los pinceles cerca. Cuando visito su desván –menos de lo me gustaría-, siempre me sorprendo con sus nuevas creaciones. Producciones de su mente lúcida y abierta. Plasma siempre lo que ha visto, lo que siempre queda en su retina infatigable. Orhan Pamuk, premio Nobel de literatura, dice que "una exposición no debe ser algo que se abra sólo a nuestras sensaciones visuales, sino a todo nuestros centros de recepción". En la visita a la exposición de Herrero Gómez debemos ir con todos los sentidos activados.
La exposición, compuesta por dieciocho obras de gran formato, se inauguró el pasado viernes, día siete, y se clausurará el cuatro de septiembre. Conocía la mayoría de las pinturas expuestas pero, con los focos de la sala, el color adquiere matices que antes no había experimentado. Desde mi humilde punto de vista, está muy bien montada (aunque no me gusta mucho la altura elegida, quedan un poco bajas las obras). En la inauguración, tuve el placer de hablar con Enrique, crítico de ABC cultural y, como dije antes, autor de la introducción del catálogo, titulada “La espiral infinita”. Bello texto.

2 comentarios:

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Cietto es que la pintura está pensada para recrear el sentido de la vista y, desde ahí, causar sensaciones...pero si nos disponemos, podemos sorprendernos con la serie de implicancias sensoriales que pudiera tener.

Que le vaya muy bien a José María en esta exposición. Saludos afectuosos, de corazón.

María L. Arregui dijo...

Gracias por avisar..seguro que es interesante.

y qué coincidencia, el tema del agua..no?