martes, 10 de abril de 2007

A JAVIER SARDÁ SE LE NIEGA EL VISADO PARA ENTRAR EN CUBA




Cultivo una rosa blanca
en Junio como en Enero,
para el amigo sincero,
que me da su mano franca.

Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo
cultivo una rosa blanca.


José Martí


No me gusta hablar de multimillonarios y mucho menos de personajes de la vida pública que están de vuelta. La televisión encumbra a mediocres, ensalza programas basura para clientes esclavizados de la pantalla en donde la Pantoja de Puerto Rico es la reina. Crónicas Marcianas ha marcado un antes y un después en la televisión de España, sus cifras millonarias de espectadores a horas intempestivas han batido records, todo ello para que Sardá, su alma mater, llegara a cobrar hasta cerca de veinticuatro millones de las antiguas pesetas por programa. Eso significó varias franjas horarias de anuncios publicitarios para poder sufragar gastos, pero el consumismo no tiene marcha atrás y todos tan contentos. Aunque llegó un día en que, la hasta entonces fiel audiencia, se cansó de “más de lo mismo” y Sardá abandonó el programa escapando por la puerta de atrás aunque con un millonario botín digno de las mejores fortunas del país.

El gran Javier Sardá está de vuelta, prepara para la misma cadena de Crónicas Marcianas, Tele 5, un nuevo programa que se llamará Duti Frí, así escrito. Al parecer el presentador viaja por varias partes del mundo buscando españoles que viven en distintos paises. Recientemente ha solicitado visado a la Embajada de Cuba para realizar allí su trabajo pero ha sido rechazado, argumentando que en el programa Crónicas Marcianas se había criticado al régimen comunista de la isla y a su mandatario Fidel Castro.

Sardá al conocer la noticia (extraordinaria noticia para él, volverá a estar en las primeras páginas de los diarios y será primera noticia en los telediarios) ha manifestado que invitará a cenar a su casa al Sr. Embajador de Cuba, D. Alberto Velazco, así como al ministro español de Exteriores (que recientemente ha visitado oficialmente la isla), Sr. Moratinos, en un intento de normalizar las relaciones politicas.

Nada mejor para que Sardá siga actuando también en su vida privada. 'Deseo que cuando yo pueda entrar en Cuba porque se haya convertido en un país libre, el señor embajador también sea tolerado por el régimen democrático y pueda entrar en la isla', dijo Sardá al conocer la decisión de la Embajada cubana.

He seguido con interés los últimos años de la revolución en Cuba. Mi suegro nació en Puerto Padre, conocida como la Villa Azul de Cuba, situada en la costa norte del oriente del país. Hace unos años visité la zona donde nació y se crió, hice varios amigos y conocí casi la totalidad de la isla.

Aquella revolución y la búsqueda de la utopía resultaron apasionanates. Desde que el 11 de abril de 2003 el régimen anunció la ejecución ( días más tarde se produjo en un paredón de fusilamiento) de tres individuos acusados del secuestro de una embarcación marítima en La Habana, conocida como Lancha de Regla, con el fin de desviarla de su recorrido por la Bahía de La Habana hacia Estados Unidos, y que concluyó con una ola de condenas a prisión de 75 opositores pacificos a la dictadura, con penas de hasta 25 años de cárcel, todo mi interés por la revolución perdió sentido.
El tiempo me ha enseñado que los regimenes totalitarios no son buenos para nadie, aunque tal vez para Castro haya sido excelente, algunos dicen que tiene incluso más millones de dólares que el Sr. Sardá, que ya es decir.

Tengo miedo a lo que pueda ocurrir con mi querida Cuba, con seguridad se instalará una democracia similar a la estadounidense, las grandes fortunas llegaran al país, se concederán libertades necesarias pero, para algunos, se habrá acabado con una utopía que difícilmente volverá a sentirse como se sintió durante muchos años en aquella tierra maravillosa.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

La embajada cubana en España, asegura que no ha impedido la tramitación del visado "ni a Javier Sardá ni a nadie" y acusa a Tele 5 de llevar a cabo maniobras especulativas para dar publicidad a un nuevo programa que dirigirá Sardá.





Este energúmeno, vendedor de subcultura, es un inmoral que se ha burlado en la televisión de personas con problemas de minusvalías físicas y psíquicas, por lo que fue denunciado en varias ocasiones. De tan despreciable manera buscaba ganar audiencia.



Hubo un joven que acudió a su anterior programa, ignorando que lo iban a entrevistar con la única intención de reírse de él. Sus padres denunciaron a Sardá porque, desde esa entrevista, el joven no se atrevía a salir de su casa, ya que era objeto de continuas burlas y bromas de mal gusto.

Javier Sardá manifestó en una ocasión- cuando le dijeron que había perdido el respeto de sus compañeros periodistas- que le daba igual porque "había ganado el respeto de su banquero".



Sinvergüenzas como este, no tienen cabida ni en Cuba ni en ninguna parte donde exista un atisbo de dignidad.

Rukaegos dijo...

Me has despertado ciertas nostalgias de sol con tu entrada cubana. Sobre todo porque uno de esos días luminosos y llenos de paz que uno recuerda en su historia personal fue pasado en Puerto Padre y la playa de La Llanita. Unas vacaciones recorriendo Cuba en guagua, conociendo mucha gente fantástica, un poco al margen de los circuitos más estrictamente turísticos (aunque urbanita siempre) y hasta un poco herido de amores.

Santiago de Cuba, sobre todo, fue un lugar donde compartí muchas horas y muchas preocupaciones, sueños, palabras, risas con un grupo de artistas jóvenes, trovadores, poetas, pintores, bailarines ... Y donde me pude hacer una mejor composición de lugar sobre la vida real en Cuba, al margen de dogmatismos de unos y otros. Compartían tu preocupación del después. Y trataban de convencerse a sí mismos de que serían capaces de controlar la brutal especulación vinculada al turismo que sabían que les amenazaba a poco tiempo vista. Y seguían cantando, defendiendo un mundo humano y humanista y repartiendo sonrisas por nada (bueno, unos ronsitos siempre venían bien).

Desde aquí, un recuerdo lleno de cariño para Teresa y sus buñuelos, los desayunos de Angélica, las risotadas locas de Carmen y su marido, las canciones de Alex y Pedro, los poemas de Raynier y Reynaldo, la pintura de Alejandro o la danza de Pavel. Y para la ternura de cierto loquito de San Joaquín.

De Fidel y Sardá, si quieres hablo. Pero para mí Cuba suena lindo y no me caben en la música.

ASFOSO dijo...

Me alegra que hayamos pisado los mismos lugares y que a ambos se nos note cierta nostalgia hacía lo vivido por allá.

Volviendo un día de Puerto Padre a Santiago tuve un accidente con un vehículo militar, afortunadamente pude controlar mi "carro" y no pasó nada grave. Había bebido varios ronsitos con unos amigos en una fiesta en San Manuel, cerca de Puerto Padre, pero la culpa la tuvo la lluvia, o eso creo.