miércoles, 18 de abril de 2007

NO A LAS ARMAS



Siempre me ha gustado mucho Chartlon Heston como actor, soy de los que considera que hay que separar la obligación de la devoción, aunque en este caso concreto es difícil, hasta hace unos días el consagrado actor presidió la Asociación Nacional del Rifle (NRA) de EE.UU., grupo al que pertenecen cuatro millones de personas en aquel país, cuatro millones de dólares (uno por persona) legalmente declarados para cada campaña electoral y que dejó hace años de ser un simple club de caza para convertirse en la principal organización política del país. Ellos son responsables directos de que se limite el derecho constitucional a tener armas. Heston se fue con un Winchester en las manos. Desde que conocí esta faceta me cuesta mucho soportar sus películas, es superior a mis fuerzas no poder disociar las dos facetas del genial actor.

Hoy nos levantamos con la resaca de la matanza de 32 personas en la Universidad Politécnica de Virginia y todas las alarmas (y algunas armas) han vuelto a sonar en el maravilloso país de la hamburguesa, eso sí, con encontradas posiciones. Por un lado están los amigos de Heston cuyo lema es “las armas no matan, es la gente”, prohibir las armas en las universidades es irracional porque los estudiantes no podrían protegerse sin ellas. Según Larry Pratt, director del GOA (Gun Owners of America), otro lobby cuya traducción al castellano es “Dueños de Armas de América”: lo del Politécnico de Virginia muestra que los asesinos no respetan las prohibiciones cuando el instinto homicida se ha adueñado de sus corazones. Para los contrarios a llevar armas (considero que en esta posición estaríamos casi todos los españoles), portarlas aumenta la posibilidad de intervenir en un tiroteo como el ocurrido días atrás. El gran problema es que las armas son un negocio. En EE UU hay más de 190 millones de armas de fuego en manos privadas. Hay 65 millones de pistolas en circulación. Uno de cada tres norteamericanos está armado. En el 40% de los hogares hay un arma de fuego; en uno de cada cuatro hay una pistola escondida en un cajón. Se venden al año cerca de dos millones de pistolas y más de cuatro millones de armas de fuego en general. Tan solo hay un condicionante a la hora de adquirirlas, ser mayor de edad y la venta restringida de tan solo una al año por persona.

El responsable de la dolorosa matanza es Cho Seung-Hui de 23 años de edad. Nacido en Corea del Sur. Estudiante de Literatura Inglesa en la universidad que ahora llora a sus víctimas. Residía en Estados Unidos, de manera legal, desde 1992 y fue calificado por los investigadores de la tragedia como "un tipo solitario”. Algunos de sus compañeros recordaban ayer que sus escritos eran "bastante inquietantes". Tomaba medicación para la depresión y se estaba convirtiendo en una persona "violenta y errática", según un estudiante de primer año.
Una tragedia más en un país que debe tomar una determinación sobre la legalidad en la tenencia de armas, donde en muchos estados todavía prevalece la pena muerte y cuyo valor más importante, según ellos, es la democracia.

Prevengamos este tipo de tragedias: NO A LAS ARMAS.

Os remito a la página web de JA Barrueco para leer más sobre la noticia http://thekankel.blogspot.com/

1 comentario:

Anónimo dijo...

El supuesto asesino escribía en este blog.

http://vt.facebook.com/photo.php?pid=33368958&id=6202368&prev&l=d1b29