martes, 9 de octubre de 2007

HALLOWEEN





Comenta en su blog mi querida Piedad Maya la influencia gringa de Halloween en Colombia, su país. Hace algunos miles de años, los Celtas estaban en lo que ahora conocemos como la Gran Bretaña y Francia, y celebraban el año nuevo el 1 de noviembre, o sea que empezaban con el asunto desde el 31 de octubre en la noche. Pero, cosa incomprensible, ¡no se emborrachaban! como es ahora costumbre , sino que lo tomaban con mucha seriedad, y sus sacerdotes dedicaban la noche a Samhain, el caballero de la muerte.
Grandes fogatas se encendían; caballos y, algunas veces, hasta humanos eran sacrificados para ahuyentar a las brujas y a los espíritus malignos; pues resulta que en la costumbre Celta los muertos volvían , en la noche de Samhain, a pedir alimentos a los asustados pueblerinos a quienes maldecían y hacían víctimas de sus conjuros si no accedían a sus peticiones (o me das o te hago una travesura, que es la traducción de "Trick or Treat").
Pero al igual que pasa con muchas otras cuestiones los estadounidenses también se han apropiado de la fiesta.
El problema es que en Colombia (o en ciertas provincias, al menos) no se conforman con celebrarlo en su fecha, la noche comprendida entre el 31 de octubre y 1 de noviembre, sino que llaman a octubre el mes de Halloween. En algunas empresas, incluso en ayuntamientos, todo se llena de telarañas, murciélagos, ataúdes… y algunas dependencias parecen auténticas grutas teniéndose, incluso, que agachar para entrar. Curioso.

En España, afortunadamente, no se llega a tales extremos. Suele celebrarse en centros educativos y se hacen algunas fiestas en lugares de copas o discotecas. La noche de Todos los Santos, si el tiempo no es muy frío, suelo acercarme al Monte de las Ánimas (Leyenda de Bequer) y luego visito el bar de un amigo que desde hace muchos años lo decora con calabazas, velas encendidas y brujas. Hubo un tiempo en que le tomábamos el pelo alegando que estábamos perdiendo nuestra idiosincrasia pero, al final, se ha consolidado la fiesta sin más detractores ni lamentaciones.

Obviamente el problema de fondo es la sociedad de consumo, arraigar costumbres para vendernos todo lo que estemos dispuestos -o no- a comprar.
En nuestro querido país la Navidad es el momento consumista por excelencia. Las celebraciones duran semanas, adelantando cada vez más en el tiempo, por parte de todos, la llamada del amor, la paz y El Corte Inglés. Desde principios de diciembre aparece la decoración en comercios, calles, centros públicos, hipermercados… y la televisión (tanto la cultural del PSOE como la otra) da más brasa de lo normal a sus usuarios, acostumbrados de por sí a esta penitencia.
Pero no sólo en Navidad y Halloween se vive un consumismo desenfrenado. Hay que añadir una larga lista: Día del Padre, Día de la Madre, bodas, bautizos, comuniones, despedidas de soltero (a), cumpleaños, santos, aniversarios, Día de los enamorados, Reyes, Semana Santa…

A pesar de ser presa de ésta tupida red cada vez celebro menos fastos. Lo que celebro trato de que tenga un carácter íntimo y un relativo sentido común. Pronto será mi cumpleaños y lo celebraré con tres amigos reunidos alrededor de una mesa. En Navidad, desde hace años, no nos hacemos regalos en familia. Algunos miembros vivimos en otras localidades y cuando llegábamos, en vez de estar junto a los nuestros, abandonábamos el hogar para perdernos en la vorágine de comercios abarrotados. La angustia se apoderaba de nosotros y el regalo en cuestión perdía todo el sentido para la persona que lo recibía (y para el que lo compraba). Ahora ponemos un fondo y adquirimos buenos vinos y licores así como alimentos que no disfrutamos habitualmente. Todos nos sentimos más felices e incluso nos queremos más que cuando había regalos. Cuestión de organización.

5 comentarios:

Piedad Maya dijo...

Felicitaciones por el escrito. Siempre escribes muy bien. No me cansaré de repetirlo.
Te aclaro que no es que sea costumbre organizar las oficinas como grutas, sino que en la alcaldía había una dependencia que lo hacía, pero la persona "decoradora" ya no está, por fortuna. De todos modos, se decoran las oficinas y empresas con motivos alusivos a la fiesta desde el primero de octubre, cosa que me parece absurda.

Luis López-Cortés Martínez dijo...

Me gustaría escribir mucho mejor. Aunque gracias por el piropo y por tu comentario.

ANA DE LA ROBLA dijo...

Qué cruz con las calabazas, es como volver al 1,2,3 (qué horror). Hay gente que no desperdicia la ocasión de "echarse al ruedo" en cuanto la ven propicia. Lo sufriremos otro año más.

Luis López-Cortés Martínez dijo...

Sûrement. Cette société est telle et il est très difficile de la changer.

C.C.Buxter dijo...

Habrá que ir acostumbrándose y no olvidar que siempre podemos ser un poco rebeldes no cediendo a la vóragine consumista. Al menos en navidad reponen "¡Qué bello es vivir!"...