domingo, 28 de octubre de 2007

OTOÑO


Tras una semana viajera llega el descanso del guerrero. En eso estoy. En los últimos años, aprovechando el otoño, he hecho incursiones en el terreno campestre. Ya puedo decir que conozco varias clases de setas, que distingo hongo de seta. Recopilo endrinas, maguillas (una especie de manzanitas enanas silvestres)… Incluso he visto en la ciudad un cartel de las “V JORNADAS MICOLÓGICAS” que organiza en el Hotel Alvargonzález de Vinuesa (la corte de los pinares) mi amigo Oscar García. Es otoño.

Llegó la estación templada y me relajo, en una tarde tranquila como la de hoy, escuchando Ópera y a Richard Hawley. Introduzco en recipientes de cinco litros: aguardiente que he comprado hace dos días en Portugal y, respectivamente, trocitos bien cortados, de membrillo (regalo de mis amigas Elena y María) y maguillas. Desde hace cuatro años es tradición.

Después de comer, durante esta semana, en restaurantes de Santander, Pamplona, Zamora y Miranda do Douro, finalmente he podido sentarme tranquilo en mi mesa para degustar una comida casera. Las setas de cardo (regalo de Elena), recién cogidas, estaban de muerte.
Y es que, cuando uno ha estado quince años comiendo en variados restaurantes del Estado Español y de otras naciones, comer en casa resulta un auténtico lujo. El pasado lunes mi madre guisó un cocido montañés extraordinario. Sabe que me gusta y cuando voy a Santander (salvo raras excepciones) siempre me prepara ese plato exquisito. Como no puede con el olor del pescado -es superior a sus fuerzas- siempre hay un día (o varios, dependiendo de mi estancia) que me invita a comer en algún restaurante conocido con buen pescado. Maldigo mi suerte por tanta visita a restaurantes y reivindico cocina casera, pero agradezco a mi madre su deferencia, ¡claro!. Seguramente sabe mejor una comida, por simple que sea, realizada en casa, que muchas otras preparadas sin el fundamento del amor maternal (o parental).

9 comentarios:

ANA DE LA ROBLA dijo...

Volví a ver aquel vídeo precioso de Hawley, Coles Corner... Qué maravilla.
Cierto lo que dices de la comida casera: no tiene precio. Aunque una cena en un restaurante en Roma o en París tampoco...
Besos.

Luis López-Cortés Martínez dijo...

Querida Ana, hablo de la reincidencia, no de otra cosa. En Francia se come, o en este caso se cena, trés bien. Mi cuñada es parisina. Lo sé. Aunque también se come (o se cena) muy bien en Thailandia, Gales, Suiza, Rumanía, Grecia, Birmania, República Checa, Portugal, Tunez, Marruecos, Colombia, Panamá, Cuba (con dólares), Bulgaría, Eslovaquia y Reino de Redonda.
Nunca he cenado en Roma.
Coles Corner bestial.

ANA DE LA ROBLA dijo...

¿Has estado en Redonda (lo demás no me impresiona :-D)?

Luis López-Cortés Martínez dijo...

No te lo puedo decir, se enfadaría su Rey. Está entre Antigua y Barbuda (lo serás tú).

Luis López-Cortés Martínez dijo...

Sólo puedo decirte que cene con el ya fallecido Duque de Tigres, el Duqye de Trémula y el Duque de Megalópolis. Y presidía la mesa tu amigo Xavier I -raro personaje-

ANA DE LA ROBLA dijo...

¿Y qué hacías tú allí, entre semejantes paladines? (no lo pregunto por molestar)

Luis López-Cortés Martínez dijo...

Top secret...

Te daré una pista: mi acompañante era Virginia Vallejo
;-D)))))))))))))

ANA DE LA ROBLA dijo...

Oh!!

Luis López-Cortés Martínez dijo...

¿Te diviertes granuja?