martes, 2 de octubre de 2007

ES OTOÑO Y PRONTO OTRO INVIERNO ME ABRAZARÁ



Es otoño y no me había enterado. Ha sido al atravesar la sierra de Cameros y el Parque Natural de Cebollera cuando me he dado cuenta que las hojas de los árboles se van tiñendo de tonalidades de rojos, amarillos y verdes. El paisaje de otoño, sin lugar a dudas, es un placer para la vista. He estado durante varias semanas encerrado en una burbuja impregnada de sol y agua, abstraído por la sensualidad del mar, intentando pronosticar la distancia hasta el horizonte, diferenciando los matices violetas del crepúsculo, humedeciendo mis labios, en la oscuridad recién llegada, con un “margarita” helado, mientras la luna iba marcando su particular recorrido reflejada en el mar y escuchando la Marcha de la Bella Melusina de Mendelssohn sobre la sirena que desaparece antes de mostrar su secreto, Y claro, con este intenso cometido no vaticinaba lo que ocurría en el interior peninsular. Esperaré a que, de nuevo, la inclinación del eje terrestre marque el verano para desperezar mis sentidos, desnudarme otra vez y atraer hacía mi cuerpo ese soplo de libertad que tan solo el mar es capaz de descubrir. Intentaré entonces dar caza a esa sirena desaparecida que estoy seguro me espera en algún lugar.

1 comentario:

C.C.Buxter dijo...

¡Bienvenido! Me alegro de que ya estés de vuelta (aunque supongo que tú no lo estarás tanto, claro...). Ahora soy yo quien está más días fuera que dentro (aunque por cosas menos agradables), así que hasta hoy no había leído tu comentario. Visto lo visto, has vuelto con fuerzas, así que me tienes que dar un poco de vidilla para que me ponga al día en tu blog.

Por lo pronto, he de decirte que la llegada del otoño no sólo te ha pillado a tí desprevenido; creo que es un síntoma generalizado. Este lunes, sin ir más lejos, salí al mediodía con un calor horroroso y en manga corta; a casa volví mojado de un chaparrón que cayó en Barcelona en apenas media hora. ¡Y qué triste ver que son las seis de la tarde y ya es noche cerrada!