sábado, 14 de junio de 2008

COMPORTAMIENTO SOCIAL


El edificio en el que se encuentra mi vivienda está en obras. Nos están cambiando las cañerías que conducen el agua. Como puede suponerse es una auténtica perturbación, hay que poner de acuerdo a todos los vecinos de la misma letra, estar en casa o localizado, en el supuesto de no estar dejar las llaves a algún vecino o a los fontaneros directamente. Durante estos días me he sentido bastante acosado. Todos mis convecinos saben que paso muchos días fuera de casa, que estoy continuamente viajando, por ese motivo tenían la preocupación de que no estuviera durante la obra y no dejara las llaves de mi apartamento a nadie, causando perjuicio a la comunidad. Cuando ayer iba a mi trabajo uno de ellos me salió al paso preguntándome si ya había solucionado el tema, que siempre estaba viajando (esto me lo dijo con resentimiento) y podía traer consecuencias al resto del vecindario. Le tranquilicé diciéndole que ya tenía mis llaves el capataz. Esta mañana (por el viernes) cargaba las maletas en mi coche –pasaré el fin de semana en Santander- y escuché a lo lejos mi nombre : Luis, Luis… Dirigí mi mirada hacía el cuarto piso y una cabecita que correspondía a la señora Botija me invitaba a que le dejara a ella mis llaves. Le expliqué lo mismo que al anterior vecino y arranqué mi auto al mismo tiempo que emitía una sonora carcajada.

Ciertamente mi relación con el resto de vecinos es sencillamente correcta, sin que exista una amistad relevante. Me llevo bastante bien con tres o cuatro pero con el resto simplemente existe el trato social que la educación y el protocolo imponen. No obstante, puedo comprobar, en situaciones como la relatada anteriormente, que aunque todo el mundo vaya a lo suyo está pendiente de tus movimientos. Aunque en mi caso es normal, siempre estoy de aquí para allá con una maleta en la mano.

Pero aunque todo parezca socialmente correcto y aparentemente exista una consideración adecuada, no es así. Hace pocos días me quedé encerrado en el ascensor, ya había llegado a la planta baja pero la puerta no se abría. Después de intentarlo con diversas estrategias y no lograr que se abriera el puñetero ascensor empecé a dar golpes y a vocear. Hay momentos en la vida que todos nos volvemos más animales de lo que somos. Pasaron cinco largos minutos y nadie acudía en mi auxilio, me estaba poniendo nervioso. Pero al cabo de uno o dos minutos escuché que alguien bajaba por la escalera. ¡Aleluya!. Aporreé la puerta y solicite ayuda cuando pasaba a mi lado (parte de la puerta es de cristal mate). El tipo, ni corto ni perezoso, pasó totalmente de mí. La cólera producida por esa actitud me dio fuerzas y de una potente patada logré abrir el ascensor. Una vez fuera corrí para saber quién era la persona que se había comportado de esa inexcusable manera. ¿Saben de quién se trataba? Del primer vecino que me preguntó en el día de ayer por las llaves y que me recordaba los posibles perjuicios que podía ocasionar. Todo un ejemplo de comportamiento. Así somos.

4 comentarios:

C.C.Buxter dijo...

Pues sí, así somos. El vecindario es un microclima representativo de la sociedad; ahí está la "Historia de una escalera" de Buero Vallejo.

Yo he tenido suerte y en mi edificio no tenemos demasiados espectáculos. Por supuesto, están las marujillas de turno, pero por lo demás, la mayor molestia es tener que escuchar las canciones de Camela que pone a todo volumen una vecina...

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Ese vecino que te preguntó sobre el asunto de las llaves, con algo de resentimiento...¿pensaba que habías tenido problemas alguna vez con la situación o qué? Como asumo que no es así, te estaba prejuzgando malamente...pero como a él le gusta prejuzgar, después se hace el ofendido.

Lo tuyo, estimado, no es como el Aquí No Hay Quién Viva...tiene más aires de tragedia que de comedia. Saludos cordiales.

Luis López-Cortés dijo...

Historia de una escalera, Aquí no hay quién viva... Sigo pensando que la vida es más comedia que tragedia, aunque... no sé.

JP dijo...

Gran, gran entrada. Una gozada leerlo y ver que el tema también preocupa y ocupa a la blogosfera. Hace poco escribí sobre el tema... soy muy escéptico, y más partidario de la corrección, que de la relación, al menos en esta red social.

Saludos,

JP
Historias de JP