jueves, 19 de julio de 2007

MARCEL PROUST Y c.c. BUXTER



Mi querido y admirado c.c. (con minúsculas) Buxter me deja un comentario acerca de Proust y de la infancia ¿recuerdas el pasaje en el que Proust se come una magdalena y eso le hace recordar su infancia?

Marcel Proust (París 1871 – Ibídem 1922), autor de la serie de siete novelas En busca del tiempo perdido, una de las obras más destacadas e influyentes de la literatura del siglo XX. (Recomiendo profundizar en su biografía) escribe sobre el olfato y sus misterios, sobre el mundo de los olores, del poder evocador de los sentidos de una manera personal y única. Como muestra este ejemplo:
"Me llevé a los labios una cucharada de té en el que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó mi paladar, me estremecí, fija mi atención en algo extraordinario que ocurría en mi interior. Un placer delicioso me invadió, me aisló, sin noción de lo que lo causaba..."(“En busca del tiempo perdido". Por el camino de Swann)
Resulta curioso constatar cómo el diapasón de Pavlov y la magdalena de Proust son una misma cosa: estímulos condicionados.
Proust saca a relucir lo que él mismo denominaría la memoria involuntaria, al recordar su más tierna infancia en la mansión de tía Isabel, de la localidad de Illiers-Combray, junto a Chartres. Así, de esta manera tan singular como inextricable, el genial maestro francés afloraría sus más íntimos recuerdos alcanzando una suerte de simultaneidad de pasado y presente y construyendo la realidad más allá del tiempo mismo. Esta podría ser una extractada definición de la archifamosa magdalena proustiana.

Cuando yo hable de las quesadas pasiegas ¡se van a enterar!

5 comentarios:

Melpómene dijo...

jaja, me has recordado que tengo ese libro pendiente. Hale, uno más que irá a la maleta -menos mal que tiene ruedas...-

C.C.Buxter dijo...

¡Qué melodramático es usted, señor asfoso! Cuando hablaba de blogs personales, no me refería a aquellos en los que la gente habla de cosas suyas, como sus viajes, los libros y películas que le gustan o cosas así. Me refería a aquellos en los que el interés del bloggero es simplemente vomitar todas las desgracias que le rodean (¡ella no me quiere! ¡mi jefe es horroroso! ¡mis vecinos me odian!), sin ni siquiera preocuparse por la sintaxis. Vamos, que vienen a ser, por escrito, como esos programas de radio que se emiten de madrugada, en los que no hay noche que no llamen tres o cuatro personas diciendo que, en cuanto cuelguen, se van a tomar un buen lote de barbitúricos, van a meter la cabeza en el horno o van a saltar por el balcón, porque ya están hartos de la vida... En fin.

Me ha alegrado verme en el título, y además me he dado cuenta de que, efectivamente, escribo las dos "c" en minúscula: otro error más que añadir a mi cuenta. En mi blog lo conté una vez, pero por si no lo sabes, allá va: el nombre de C.C. Buxter lo tomé de mi película favorita, "El apartamento", y en concreto de su protagonista, interpretado por Jack Lemmon. Sin embargo, tiempo después descubrí que ¡maldición! no se escribía Buxter si no Baxter. Pero como ya llevaba tiempo firmando así, lo dejé correr. Y ahora, lo de las "c"... Uno es así de despistado.

"Marcel Proust y c.c. Buxter", suena bien. Total, escribimos más o menos igual de bien...

Andrea dijo...

"afloraría sus más íntimos recuerdos alcanzando una suerte de simultaneidad de pasado y presente y construyendo la realidad más allá del tiempo mismo".

Prefiero buscar mi propia verdad sin ataduras ni concesiones de ningún tipo.Es fascinante descubrir la verdad del presente sin pasado y sin futuro...sólo yo y hoy!!!

un abrazo

Melpómene dijo...

Le han secuestrado??? o sólo está de vacaciones??? porque eso se avisa, que si no nos alarmamos...

ASFOSO dijo...

Melpómene gracias por preocuparte por mi. He estado unos días desconectado.
Buxter me parece más catalán que Baxter, es un nombre genuino. Me gusta para ti.
A AMBOS, no me traten de Usted, mon dieu. Mierda.