sábado, 5 de septiembre de 2026

SEPTIEMBRE


Ayer puse  fin a una etapa de dos meses en Santander. Han sido jornadas intensas, cargadas de compañía familiar, de días soleados y otros nublados, pero con escasa lluvia, tan necesaria para todo. Días plenos, de playa, de conciertos, de vinos y rabas, disfrutando de la tranquilidad, sin agobios, en las afueras de una ciudad que en verano se convierte en agobiante, coches por todas partes, falta de aparcamiento, visitantes de cruceros que todo lo invaden, conciertos repletos… gente por todos los sitios. Sin embargo, con el recurso de una burbuja dentro de ese panorama todo se hace más fácil. Tan solo hay que elegir entre relajación y alboroto, o al revés.


Perdí de vista mi autentica referencia visual, mi cobijo acuático, mi mar Cantábrico, pero ahora, siempre digo que soy un privilegiado en todos los sentidos, diviso desde mi apartamento levantino ese otro mar, tan diferente, pero tan relajado en esta época “Bajo el sol del Mediterráneo, el tiempo se detiene en cada ola”. La temperatura dentro de mi apartamento es de 28 grados, con una humedad de 71 %. Hace calor, pero la brisa que viene del mar atenúa algo la temperatura. Dentro de un par de horas estar en la terraza se convertirá en algo exclusivo, con esa luz peculiar del atardecer y una brisa más moderada. 


Estaré por estas tierras mediterráneas unas semanas, todo muy distinto a mi estancia en Santander, el ritmo cambia, la disciplina cambia y la motivación por sentirse enamorado de la vida sigue persiguiendo mis sueños, que no son otros que vivir de la mejor manera posible. 

 

SEPTIEMBRE

Ayer puse  fin a una etapa de dos meses en Santander. Han sido jornadas intensas, cargadas de compañía familiar, de días soleados y otros nu...