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Mostrando entradas de septiembre, 2012

MATTHEW DEAR

El tejano  Matthew Dear  es la nueva estrella del neo techno minimal con enjundia. Dear es uno de los productores blancos contemporáneos más respetados por la comunidad de Detroit donde vive actualmente y desde donde confeccionó su primer álbum  Leave Luck to Heaven  editado en la temporada de invierno de 2003-04 en  Spectral Sounds  (subsello de  Ghostly International ). Un disco que no pasó desapercibido para medios mainstream como Rolling Stones, Spin, NME y The NY Times y que puso el dedo en llaga de esta nueva ola de productores de minimal bailable.

EL LENGUAJE PERDIDO DE LAS GRÚAS

El pasado verano leí bastante menos de lo habitual. Analizando cómo fue transcurriendo, con una vida social mucho más intensa a lo que tengo acostumbrado, considero que ese detonante fue el culpable de mi falta de ganas para leer y también para concentrarme adecuadamente. No obstante, no me pesa, a partir de ahora tengo mucho tiempo para dedicarme a la sana costumbre de tener un libro entre las manos. He leído periódicos y revistas especializadas pero tan sólo  un libro. Ciertamente no encontraba, entre mi amplia biblioteca de más de cinco mil libros, el adecuado a ese tiempo estival  que transcurría entre viaje y viaje, o bien, tomando el sol al lado del mar. Sin embargo, tuve la suerte de dar con “El lenguaje perdido de las grúas” del autor norteamericano David Leavitt. El libro lo leí nada más editarse en España a finales de 1987 y me impactó entonces. Ahora ha vuelto a ocurrir lo mismo debido a esos personajes tan lejanos (y a la vez cercanos en sentimientos) que acab

COCINA CÁNTABRA

Compartir fogón con un cocinero profesional siempre es una satisfacción.  Edu es mexicano y lleva más de ocho años en España. Es discípulo del gran maestro Koldo Royo, chef vasco afincado en Mallorca. Edu trabajó en Mandarina-Peñíscola y en la actualidad es el cocinero jefe de Rojo Picota, local que depende de la misma dirección empresarial que Mandarina. Con motivo de unas jornadas gastronómicas que cada mes, fuera de temporada, realiza el restaurante-vinoteca Rojo Picota, he sido encargado de dirigir las correspondientes a mi querida tierruca, Cantabria. Aunque mi madre ha tenido mucha relación con la gastronomía de la tierra, fue directora de la Escuela de Hostelería de Santander durante varios años, no he querido tener ninguna dependencia y por mi cuenta me he “tirado al ruedo”.  Tras varias reuniones con los responsables del restaurante para consensuar lo relativo a los platos del menú, su maridaje y los precios para adaptarlos al coste de la jornada gastronóm

GRAN BUFFET EN EL DELTA DEL EBRO

Nunca me han gustado esas películas del tipo Torrente, ¡faltaría más!. Sin embargo, hay que reconocer que hay muchas circunstancias en nuestra cotidianidad que nos recuerdan a esas escenas que parecen tan disparatadas. Hace un par de días, un amigo barcelonés que  con su catamarán  entrena en  aguas de Castellón, me invitó a comer, aprovechando su regreso a tierras catalanas, en el cercano Sant Carles de la Rápita, en tierras del Delta del Ebro. Me desplacé ex profeso para ello.  Seguí su coche hasta llegar a un amplio aparcamiento junto a una nave que decía: “Gran Buffet La Rápita (marisc, peix i carn)”. Entramos y mi amigo recogió una tarjeta  tipo a las de crédito, pasamos por un torno y nos introducimos en un gran comedor con sillas y mesas de plástico, al menos así me pareció. Llegamos a las 13,30, hora perfecta para que la amplia variedad de paellas no estuvieran estropeadas por los comensales. Nunca había visto tal variedad de arroces (paella ya tiene una cierta de

DESAYUNO CON DIAMANTES

Venía de una comida con amigos tras una mañana de playa. Una de esas jornadas que recuerdan a las de mi infancia en Santander. Mar alborotado, olas que te hacen sentir pequeño y percibir, a la salida del baño, un calor reconfortante que evocaba, entonces,  la calidez poco habitual de los veranos en Cantabria.  Sin embargo, se trataba del Mediterráneo,  tan cercano ahora y para  siempre inolvidable.  Era una hora tardía y el cielo, inigualable en colores a esas horas del atardecer, fue el detonante para quedarme en casa. Luego anocheció de repente pero el mar seguía con una simetría sonora intensa. Conté los días pasados y las jornadas que me quedaban en este remanso de paz y la operación matemática resultó negativa. Los días pasados ya dominaban a los días restantes de vacaciones pero no importaba, ciertamente habían resultado trayectos memorables y, por suerte, todavía quedaban  muchos atardeceres por disfrutar al lado del, ahora, proceloso mar. Se hizo de noche y se

ISLAS COLUMBRETES

Llevo la friolera de diez años intentando visitar las islas Columbretes. Aprovechando unos días de vacaciones en Peñíscola,  antes de ir, busqué el teléfono en Internet de la empresa que organiza viajes al Parque Natural y reservé para el domingo día 10, anotando mi nombre y un teléfono de contacto.  Estando ya en Peñíscola me llamaron para decirme que el viaje lo adelantaban un día y me solicitaron estuviera en el puerto a las 7,45 del día 9, sábado. Valentín, vecino y amigo, me dejó unas aletas y unas gafas para hacer snorkel en L´Illa Grossa. Dos días antes de la fecha de embarque estuve practicando con el material para ir un poco adiestrado.   El día de la fecha de embarque me levanté una hora antes, a las 6,45, preparé un par de bocatas y metí en mi mochila todo lo necesario  para pasar el día en las islas sin olvidar mis prismáticos y bastante agua, las islas Columbretes están despobladas. A las 7,30 me desplacé en bicicleta hasta el puerto y esperé que llegara la h