Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de julio, 2014

NO CREO QUE A NADIE LE IMPORTE

No creo que a nadie le importe lo que escribo en el blog. Tampoco creo que a nadie le importe mucho lo que coloco en mi Facebook. Ni siquiera considero que a nadie le importe yo, o como mucho a dos o tres personas… Sin embargo, me quiero mucho y disfruto con lo que hago, aunque solo sea de mi interés. No me importa la soledad mientras haya un buen libro que leer, el mar esté a mi lado latiendo a cada momento, pueda correr, nadar y andar en bicicleta, elegir un sitio a donde ir o mi bello se erice escuchando “ Right Out of Your Hand” .  Me da igual que nadie se interese por mí si puedo escuchar bellas melodías, descubrir por la mañana el horizonte rayando con el cielo, respirar aire puro o contemplar las nubes desplazándose hacia un lado. No consigo encontrar un amigo entrañable, todos se perdieron con el paso del tiempo, y no quiero buscar más, ya me cansé. Quiero refugiarme en mi interior y seguir avanzando por la ruta imprescindible que supone descubrirme. Me gustaría analizar mis

LA MUJER RUBIA Y SU BULLDOG

No soy excesivamente curioso pero el otro día en un apartamento frente al mío observé a un perro de raza bulldog que se desplazaba lentamente por la terraza. Detrás de él, una mujer rubia, de algo menos de cuarenta años, iba recogiendo sus excrementos y fregando a continuación. El perro era muy viejo y ella su cuidadora infalible. Cada vez que llegaba a casa me asomaba a la terraza para comprobar si estaba el perrito. Además del perro y  la mujer, compartían apartamento una pareja de negros adolescentes, una bebé mestiza y un hombre moreno muy alto y fornido. Deduje que los dos adolescentes eran hijos del hombretón, de otra relación, y la pequeña fruto de ambos adultos. Pasaban los días y comprobaba que la rubia se levantaba mucho antes que los demás, recogía  la numerosa ropa tendida, ya seca, y atendía  al pobre perro. Luego preparaba el desayuno para todos, que iba llevando, en varios traslados, de la cocina a la terraza, para más tarde ocuparse de la niña. Los negros, por ta

SUSPENDIDO ENTRE EL LITORAL Y LA MONTAÑA

"El hombre tranquilo" nos ha dejado hasta el año venidero. Regresa a su lugar de procedencia, que abandonó durante su período profesional, y donde ahora tiene de nuevo su hogar. Algo que entiendo por ser, también, emigrante en otra tierra que no es la mía, aunque marque una vida.  Durante estos últimos días hemos tenido conversaciones de todo tipo, nada profundas en sentido filosófico, pero lo suficientemente humanas y sinceras como para ser  concisas y coherentes, sin irnos por las ramas, vaya. Ha habido cierta intolerancia en el discurso de “el hombre tranquilo” sobre la evolución (revolución) tecnológica. Él, que ha surcado los aires del planeta tierra pilotando aviones de todo tipo, se niega a aceptar esos cambios. Le molesta que todo el mundo esté pegado a una pantalla y que cuando  hablas a las personas ni siquiera te miren a los ojos. No puede soportarlo, él que se expresa con gestos del cuerpo y siempre busca complicidad con su mirada  Yo lo entiendo, ya se lo

PARA ALGUNOS, LO QUE NOS PARECE SENCILLO NO LO ES TANTO

Aprovechando un descanso en mi centro de trabajo, junto a otros compañeros y varios usuarios, vemos en la televisión las imágenes –invernales en pleno julio- de la jornada de ayer de lluvias torrenciales y granizo en las comarcas de Matarraña y Almazán. Muchos de nuestros alumnos esperan a mañana para finalizar el curso. Una de las chicas internas que se va de vacaciones explica a sus compañeras que en su casa dispondrá de una habitación grande para ella sola. Reflexiono sobre ello y doy vueltas a algo a lo que siempre llego en relación a estos chicos institucionalizados: su falta de intimidad. Muchas veces me pongo en su pellejo, sobre todo cuando finaliza mi jornada y me voy fatigado a casa, al fin y al cabo me espera un lugar donde estar cómodo y relajarme para afrontar la jornada laboral siguiente. Considero que para todo ser humano es necesaria la soledad, la intimidad,  el retiro, la tranquilidad… también para ellos. Sin embargo, viven las veinticuatro horas del día junto a otra

EL HOMBRE TRANQUILO

En verano, durante unos días, coincido en Peñíscola con “El hombre tranquilo”. Es francés, concretamente de Burdeos, y veranea tres semanas al año, desde hace más de veinte años, en la localidad castellonense. Otros veranos había coincidido con él en la piscina de la urbanización y nos saludábamos formalmente. Me llamaba la atención porque tenía acento extranjero pero utilizaba, en castellano, un lenguaje fluido y rico en expresiones. Observé que leía el País y algunos libros en francés. Una mañana  del verano pasado conversamos algo más de lo habitual. Hablaba de manera pausada y agradecía una conversación larga. Me dijo que de joven, tendrá ahora unos 65 años, vino alguna vez a Pamplona, a las fiestas, y se enamoró de nuestro país. Fue piloto aéreo antes de jubilarse y ha vivido en varios territorios de ultramar franceses. Su vida cuando está en Peñíscola es rutinaria. Acompañado de su mujer, madruga, luego van a la playa y juegan al Molkky, baño en la piscina, comida, pequeña siest