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Mostrando entradas de enero, 2007

REVUELTAS JUVENILES

“Cuando el pueblo se rebela no sabemos cómo podrá volver a la calma, y cuando está tranquilo no comprendemos cómo pueden sobrevenir las revoluciones”. (La Bruyère) Hace varios meses, en otoño del 2005, hubo una revuelta importante en los barrios periféricos de Paris, habitados casi exclusivamente por inmigrantes. Durante casi un mes se produjeron graves enfrentamientos con la policía, destrozando mobiliario urbano y quemando numerosos vehículos estacionados en la calle. Esa revuelta se trasladó a otros barrios de diversas ciudades francesas, igualmente habitadas por extranjeros, en su mayoría árabes (argelinos y marroquíes) y subsaharianos. La principal reivindicación era vivir en mejores condiciones. Casi un cuarenta y cinco por ciento de este colectivo está en paro, muchos de ellos han nacido en Francia, tercera generación, pero para nada se consideran franceses. El problema es que cuando vuelven a sus países originarios, casi siempre de visita por vacaciones familiares (si tienen su

PROTOCOLO Y ETIQUETA

No hace muchos años atrás creía que el protocolo era algo que se habían inventado los burgueses y los aristócratas para cumplir sus propósitos sociales y de esa genuina manera despreciar con argumentos a los que somos de otra clase social. Craso error cometí al pensarlo, durante algún tiempo en mi vida hubo una persona que consiguió, con extraordinarios métodos, que cambiara de opinión. No obstante, anteriormente y sin saberlo certeramente, aprendí bastante “ceremonial” deportivo como organizador de competiciones nacionales e internacionales, dando nuevamente la razón a ese profesional del más alto nivel en la logística de la etiqueta. Aunque mentiría si no dijera que aprendí más de protocolo investigando por mi cuenta que lo que ese profesional quiso enseñarme. Ya se sabe que cuando convives con alguien evitas conversaciones sobre lo que día a día realizas, prefiriendo hablar de otro tipo de temas más triviales o simplemente más distantes de la cotidianidad profesional. Recuerdo que

BILLY WILDER

Como he comentado en el tema anterior estoy asistiendo a un ciclo de cine sobre el genio Wilder. Samuel Wilder (1906-2002) nació en Ducha, una zona de Polonia que en esa época perteneció al Imperio Austrohúngaro. Su madre había pasado una temporada en EE.UU. donde había conocido el show de Búfalo Bill y empezó a llamarle cariñosamente Billie (ignorando que era la forma femenina del nombre). Cuando estalló la Gran Guerra su familia se trasladó a Viena, tras vivir en Cracovia. Los Willer eran miembros de la Minoría judía en Austria. Billy empezó a estudiar derecho en Viena pero abandonó sus estudios, según se dice, por un desengaño amoroso al descubrir que su enamorada era prostituta. Comenzó la carrera de periodismo consiguiendo trabajo de reportero, incluso entrevistó al director de orquesta de jazz (una de sus pasiones) Paul Whiterman, al que acompañó en su gira hasta Berlín. En esta bella ciudad alemana se quedó a vivir y escribió sus primeros guiones, participando en la película ale

CINE CLUB UNED

En mi pequeña ciudad de provincias existe, afortunadamente, desde hace trece años, un Cine Club que proyecta películas todos los miércoles durante el curso escolar por ser dependiente de la UNED. En todos esos años he tenido el placer -y la costumbre- de ser socio. No podía ser de otra manera para una persona que es amante del cine. Es cierto que he fallado a alguna cita, pero teniendo en cuenta que cada ciclo consta de veintidos películas, he tenido la suerte de ver en el Cine Club más de doscientos títulos, todos ellos en versión original con subtítulos en castellano, recientes e inéditas; es decir, no proyectadas en los cines comerciales de la ciudad. Esa ha sido y es su peculiar filosofía. Quiero aprovechar para felicitar desde este humilde blog a las personas que han hecho posible este sueño. Se trata de Roberto González, autor de la programación y de los textos de una magnifica revista que se edita en cada ciclo, así como de su coordinador Carmelo García. Felicitaciones extensibl

EL SERENO

Veo en el Telediario un reportaje sobre el regreso de los serenos a las ciudades españoles, concretamente a Gijón y Vitoria. Cuando era niño, viviendo en Santander, en la Calle Madrid, recuerdo que en alguna ocasión cuando iba con mi madre, tuvimos que llamar al sereno debido a que habíamos olvidado las llaves. Se trataba, desde mi visión de niño, de un hombre grande vestido de oscuro, con un abrigo gris de grandes botones y que llevaba siempre consigo un inmenso atillo de llaves y una soberbia linterna. A pesar de tener ese aspecto, me producía una sensación de tranquilidad y seguridad. De alguna manera tenías la sensación que estaba ahí y gritando en voz alta: “serenooo” sabías que acudiría a tu encuentro raudo y veloz. Básicamente sus funciones eran las de velar por la seguridad de viandantes y comercios, hechos relevantes que alteraran el clima social del barrio, abrir o cerrar portales en el supuesto de que ocurriera algo similar a lo que yo viví, según la experiencia contada má

CORREOS

Un compañero de otro blog, José A. Barrueco (http://thekankel.blogspot.com/), que escribe su columna diaria en un periódico zamorano, ironiza, de una manera muy diplomática y elegante, sobre los envíos del servicio de Correos a domicilio y sus desagradables consecuencias. Describe la problemática que se crea ante un paquete que no ha llegado, el aviso al remitente cuando han pasado varios días sin recibirlo, su seguimiento mediante el correspondiente número de referencia, la explicación al funcionario de turno… Desgraciadamente casi todos los españoles hemos pasado por estos trances, que por cierto no logran subsanarse con el paso del tiempo y en plena efervescencia de la era tecnológica. Recuerdo que hace unos meses hice un pedido de revelado de fotografías por Internet a una empresa alemana, estaba entusiasmado con su rapidez en el envío. Había realizado anteriormente seis o siete pedidos y en todos ellos el periodo de tiempo transcurrido entre la realización y su recepción en mi do

NAVIDAD ES REGALAR

Como todos los domingos que estoy en casa (eso no ocurre a menudo) me gusta madrugar e ir a comprar el periódico y el pan. Estuve durante quince años levantándome demasiado temprano, los fines de semana, para ir a entrenar a un grupo de jóvenes, o bien viajando con ellos para participar en competiciones regionales o nacionales. Cuando lo dejé lo que más me gustaba era sentarme a devorar tranquilamente el periódico mientras escuchaba de fondo música clásica a poco volumen. Ahora, cuando consigo estar en casa un fin de semana sigo haciendo lo mismo, siempre comienzo este pequeño ritual leyendo la columna de Manuel Vicent, para mí uno de los mejores en este genero, ahora mismo acabo de leer su última crónica mientras escucho de fondo el Adagio para cuerdas de Samuel Barber , trata del último atentado de ETA en Madrid y de nuestros políticos (no recuerdo quién dijo que la política es demasiado importante como para dejarla en manos de los políticos). Ha acabado la Navidad y un cartel de l