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jueves, 23 de julio de 2026

CELEBRANDO LA VIDA


No creo que le importe a nadie, son temas muy personales, pero me gusta compartirlos, siento afinidad con mis lectores y estoy seguro de que puede haber cierta sintonía con alguno de ellos. 

Ayer por la tarde dieron el alta a mi familiar hospitalizado, finalmente todo salió mejor de lo que esperábamos y se quedó en susto. En mi domicilio familiar convivimos en la misma finca cuatro vecinos que somos parientes. Cuando mi sobrino se enteró de la buena noticia preparó una barbacoa, él es un verdadero profesional de las parrillas. Sonaba buena salsa y le estuve comentando, muy por encima, mi estancia en Cali (la capital de la salsa). Casi todas las noches teníamos “farra” con mis alumnos y, después, asistimos a conciertos de la mejor salsa del mundo. Tuve la oportunidad de ver en directo a “El gran combo de Puerto Rico”, Héctor Lavoe, Óscar de León  y otros artistas de reconocido prestigio. Mis alumnas se obstinaban en hacerme bailar, con todo ese código de conducta, no escrito, en los bailes caribeños con esos límites corporales que deben existir al bailar de manera sensual. Querían demostrarme que no solamente el profesor (yo) era capaz de enseñar desplazamientos imposibles en el deporte y lo consiguieron. Experiencia maravillosa qué, mientras tomábamos una cerveza y el fuego iba avivándose, pude detallar a mi querido sobrino.

La carne a la brasa de ternera Tudanca de Cantabria estaba en su punto, la música parecía sacada de mis preferencias del género y, además. los mojitos estuvieron en su punto, a la altura de una jornada de celebración de la buena  Todo intentaba volver a la normalidad y disfrutamos de ese privilegio que es estar todos juntos. No lo cambiaría por nada.



martes, 21 de julio de 2026

"LA VIDA TE DA SORPRESAS, SORPRESAS TE DA LA VIDA"

Hace pocas fechas escribía sobre lo rápido que pasa la vida y hoy vuelvo a referirme a ella. Curiosamente lo narraba  así: "estoy muy cerca de la felicidad absoluta con el plus de disfrutar de lo que siempre me faltó en mi periodo laboral: la familia".

“La vida te da sorpresas, sorpresas de ta da la vida”. Ese famoso estribillo es parte del clásico "Pedro Navaja", compuesto por Rubén Blades. Es la icónica historia del matón de esquina que termina enfrentando su propio destino de la forma más inesperada. Nos recuerda que el destino es impredecible, que nadie tiene el control absoluto y que la vida puede cambiar de rumbo en un segundo, tal como les ocurrió a Pedro Navaja y a la mujer de la historia en esa esquina del viejo Nueva York. Pedro ve a la mujer sola, decide asaltarla y la apuñala por la espalda. Al caer herida, la mujer saca su revólver y le dispara a Pedro simultáneamente. Ambos caen heridos de muerte en la acera desierta…


La noche anterior, unos familiares y yo estuvimos viendo la final del Mundial de fútbol, tomamos un gin tonic y, como es habitual, hicimos muchas risas. A la mañana siguiente, uno de esos familiares tuvo que ser ingresado en el hospital debido a una afección inflamatoria crónica del tubo digestivo, tiene la enfermedad de Crohn. Pasó todo el día con muchos dolores debido a la inflamación. La noche también fue toledana. En pocas horas pasamos de las risas al abatimiento. Prácticamente no he dormido pensando en lo mal que lo estaría pasando mi familiar y su mujer, que le acompaña noche y día. Por suerte, he recibido buenas noticias hace unas horas, se encuentra algo mejor. Su preocupación es que procedan a intubarlo o, incluso, a que pueda someterse a una operación quirúrgica, que le asusta especialmente, ya que en otra ocasión se la practicaron y estuvo a punto de morir.


Las sorpresas de la vida son aquellos giros inesperados que rompen la rutina, transforman planes y alteran nuestra disonancia cognitiva  al fracturar lo que esperábamos con la realidad. Soy de los que constantemente digo que hay que celebrarlo todo y vivir el día a día de la mejor manera posible, en cualquier momento puede llegar la adversidad y destrozar cualquiera de nuestros planes.

sábado, 18 de julio de 2026

LA VIDA PASA DEMASIADO RÁPIDO

Pasa excesivamente rápido el verano. Eso sí, con más calor del habitual. Siempre recuerdo cuando un amigo de Peñíscola me decía que no tuviera urgencia por jubilarme, que los días se iban sucediendo demasiado deprisa. Qué razón tenía. Sin embargo, mi trabajo era muy riguroso y cuanto antes lo finiquitara mucho mejor. Mi dedicación laboral fue intensa, exigente y con muchas zancadillas. No aguantaba más después  de 42 años de excesivo compromiso y entrega.

Desde que me jubilé, hace ahora cinco años y medio, mi existencia es más tranquila, menos estresante y relativamente cómoda, he ganado en calidad de vida y eso es lo verdaderamente importante, no me importa que la vida vaya aniquilando intervalos de una manera acelerada. Soy más feliz y afortunado de vivir ocioso sin demasiados retos.

El problema de cumplir años son los achaques, se van convirtiendo en una pesadilla, pero se van solventando debido a la inactividad laboral y los horarios exigentes. Si un día has dormido peor lo resuelves con una siesta o descansando tumbado en el sofá. Hay cierta rutina que debes admitir para que tu vida siga adelante, no es ningún problema, son obligaciones de la edad.

Siempre digo que soy un privilegiado, pero también es cierto que me lo he trabajado. Paso seis meses al año junto al mar, normalmente cuatro en el Mediterráneo  y dos en el Cantábrico, además en invierno me suelo escapar del frío a climas más templados y suaves. No me puedo quejar.

En julio y agosto, en Santander, disfruto de la música en directo, una de mis aficiones favoritas. Puedo ver conciertos de primera relevancia dentro del Jazz, la música clásica y el Indie Pop. Además, el clima es menos caluroso que en el interior peninsular y se disfruta mucho mejor en ese ambiente moderado en grados.

De alguna forma vivo de la manera que había programado para la jubilación cuando estaba trabajando y he de decir que es maravilloso. Estoy muy cerca de la felicidad absoluta con el plus de disfrutar de lo que siempre me faltó en mi periodo laboral: la familia.

domingo, 12 de julio de 2026

SONIDOS DE LA INFANCIA


las 8:30 he salido a regar las plantas, desde que estoy en Santander, hace 12 días, no ha llovido absolutamente nada. El campo está agostado y nuestro jardín hay que regarlo todos los días para que mantenga algo de su verdor habitual. A esa hora de un domingo de julio no había tráfico y un sonido me traslado a mi infancia, justamente en este mismo lugar donde vivía con mis abuelos. Era la resonancia de un tren a lo lejos. Provenía de la zona de Adarzo, donde hay un apeadero ferroviario de vía estrecha y por donde circulan trenes entre Torrelavega y Santander y viceversa. Ese sonido era habitual cuando era niño, lo escuchaba varias veces al día, pero ahora, con tanto vehículo pasando por delante de mi casa en todo momento, ya no se escucha nunca. También recuerdo otro sonido frecuente entonces, la sirena de la antigua fábrica de loza Ibero-Tanagra, próxima al trazado del ferrocarril, que sonaba a las 13:00 y a las 18:00 horas. La sirena de las 13:00 alertaba a mi abuela para preparar la mesa y, a continuación, disponernos a comer  con mi abuelo. Alguna vez acompañé a mi abuela a la fábrica a comprar alguna loza. Por supuesto todos los desplazamientos los hacíamos andando, aunque, a veces, iba con mi abuelo en el asiento de atrás de su bicicleta. La Ibero- Tanagra, en los años previos a la Guerra Civil, rivalizaba a la cabeza de la industria española junto a La Cartuja de Sevilla y San Claudio (Oviedo). 

Hace pocas fechas, curiosamente, escribí sobre  los olores que evocan el tiempo pasado y hoy estoy refiriéndome a los sonidos que recuerdan mi infancia,  ese periodo crítico para el crecimiento emocional, donde se establecen los vínculos afectivos y la personalidad. Ciertamente en esa época pasé malos momentos, llenos de carencias (aunque nunca afectivas), pero esa etapa es la más importante de mi vida y en muchas ocasiones la añoro. Cuando menos lo espero aparece repentinamente y me agrada ir tirando del hilo de esa parte de mi vida.

domingo, 5 de julio de 2026

ISLA DE LA VIRGEN DEL MAR

 

Cala de los "Pícnics". Isla de la V. del Mar

Los sábados y domingos de verano voy andando desde mi casa a la playa de La Virgen del Mar. Todo se ha convertido en una masificación que hace imposible encontrar aparcamiento cerca de las playas. Entre semana solemos ir a San Juan de la Canal (Soto de la Marina. Santa Cruz de Bezana), eso si, hay que ir antes de las 10:00 ya que sino es impracticable aparcar.

Estos últimos días la temperatura ha sido alta en Cantabria, alrededor de  30 grados de máxima, que junto a la humedad relativa, de cerca del 75%, el bochorno ha pasado factura. Sin embargo, lo he llevado bien el fin de semana. La distancia desde mi casa a la playa es de poco más de un kilometro, unos 20 minutos caminando a un ritmo normal. A las 10:00 ya estaba en la playa y regresaba a las 12:00, a esa hora el sol calentaba más, pero viniendo de temperaturas cercanas a las 40 grados no se me hacía extremado. 

Una vez en la playa me ubico en la zona que denominamos "de los del pueblo", allí todos son conocidos y si no lo son el resto de amistades te ponen al día para que sepas su ascendencia. Siempre coincido con amistades de mi infancia y adolescencia, sobre todo con JCta, su mujer y su cuñada, ellos me van orientando. JCta siempre dice que conmigo hay que tener paciencia, que hay que definir bien las piezas del Tetris para que lo entienda. Es maravilloso estar con ellos y recordar facetas de la vida que parecían olvidadas. Si supieran lo que se lo agradezco.

Cuando voy hacia la ducha, compruebo que el parking está "petado" y, pienso, que buen momento para irme. Allí se quedan mis amigos, ellos se van a las 13:00, hora de tomar un vermú en casa, sin agobios de gente. Yo hago lo propio cuando llegó a casa, cervecita bien fresca, ducha y a preparar la comida del fin de semana con una temperatura agradable en casa.

viernes, 22 de agosto de 2025

LA SAUDADE





De repente me ha abordado “la saudade”, ese  término  que describe un sentimiento profundo de melancolía, nostalgia y añoranza por algo o alguien querido que está ausente. -El escritor portugués Manuel de Melo la definió en 1660 como «bem que se padece e mal de que se gosta» (bien que se padece y mal que se disfruta). Dada la dificultad de su traducción y su extensa y ambigua definición, el término fue incorporado en su forma original al habla española-.

 Sin embargo, no hay nada ausente todo pervive, por el momento. De repente, las hojas han comenzado a caer, la lluvia es intensa y la luz del día va acortándose. Y lo más doloroso es que tengo que abandonar mi hogar  para buscar otros lugares en los que todavía pueda disfrutar de la playa y el buen tiempo, el invierno, después, se hace largo. Es algo decidido personalmente y, sin embargo, me produce nostalgia abandonar a los míos, mi tierra, sus gentes. Y, a pesar de estar mentalizado, cuando llega el momento siempre me pasa. Echaré de menos los días nublados, la compañía, la excelente temperatura, la decisión de qué hacer durante la jornada condicionado por el tiempo, los paisajes sorprendentes, "el bonito y los bocartes", la quesada de Luca, el marisco y el pescado de Chuchi, los días de playa con compañía,  los conciertos de calidad. Acaba un ciclo y comienza otro, esperado y para seguir disfrutando. La vida pasa sin apenas darnos cuenta y hay que darle alegría al cuerpo antes de que sea demasiado tarde. Pronto regresaré y eso es lo que me produce satisfacción, tras un paréntesis de dos meses volveré a reunirme con este paisaje y su gente, que son y serán siempre, una parte indivisible de mi persona.

domingo, 10 de agosto de 2025

DÍA DE CANTABRIA




Acabo de colgar, en el balcón de mi casa, el lábaro cántabro, que siento como mi bandera. Es el nombre que recibe la interpretación moderna y contemporánea de un antiguo estandarte  militar conocido por los romanos como cantabrum. En la actualidad, es representado habitualmente como un pendón de tela de color púrpura o magenta sobre el cual está bordado, de color dorado, un círculo rodeado de una decoración geométrica con cuatro medias lunas enfrentadas dos a dos que combina el estandarte militar con la simbología de las estelas cántabras. Hoy es el día de Cantabria.


Hoy, en Cantabria, hemos tenido incidencias. Por un lado, en la playa de Berria, Santoña, en tan sólo media hora tuvieron que atender a 35 bañistas por picadura o contacto con medusas, con carabelas portuguesas, en concreto. En Noja, el Gobierno de Cantabria ha desplegado un dispositivo de emergencia para la retirada del alga asiática 'rugulopteryx okamurae'`, que ha recalado en las playas de la localidad y que se ha saldado con la recogida de más de 200 toneladas de esas algas invasoras, en la tarde de ayer. Unos trabajos que continuarán en la tarde - noche de hoy, para intentar que, mañana domingo (hoy), las playas de Noja vuelvan a mostrar una imagen adecuada.


En mi playa habitual, en Soto de la Marina, por suerte no ha habido incidencias. Eso sí, sábado y mucha afluencia de turistas, pero respetuosos con el medio ambiente y la tranquilidad de los habituales visitantes. Todo correcto. Mientras paseaba por la playa me hizo mucha ilusión encontrarme con una niña preciosa, de unos 5 años, rubia, ojos azules y un tipazo envidiable,  con síndrome de Down. Le saludé y cortésmente me devolvió el saludo. Me recordó los 44 años que estuve trabajando al lado de sus semejantes, me emocioné, claro. Pasaron en esos  momentos tantas historias por mi interior, bufff. La niña disfrutaba con las olas que llegaban hasta sus pies, a unos veinte metros se encontraba su abuela que no quería interrumpir ese momento mágico de la pequeña. Luego me metí al agua, fría, no llegaba a los 22 grados y al salir la pequeña seguía en su plácido ensimismamiento, desentendida por completo del mundo exterior, que a veces es tan cruel con las personas que son diferentes a los demás. 

jueves, 7 de agosto de 2025

FERIA DEL DISCO. SANTANDER



 


Ola de calor en toda España, sin embargo en Santander sopla el "nordeste", agradable con unos 25 grados de máxima. Tomo el bus número 2 que une Corbán con la parte alta del Sardinero. El sol entra por la parte de mi asiento, pero el calor se reduce con un agradable fresquito proveniente del climatizador del autobús, nada que ver con otras ocasiones en que la temperatura es tan baja que empiezas a estornudar  y no paras de hacerlo hasta que te bajas en tu parada.

Llegó a "los raqueros" y me bajó allí, luego subo por las escaleras o rampas mecánicas de Lope de Vega y desde la calle del Sol me dirijo al hotel NH. Allí saludo  al responsable de la feria del disco que es de Riaño. Me hace ilusión volver a comprar LP,s, esta vez de Ofra Haza, The Crossing, Owen Pallett y Psychedelic Furs. Luego visité la feria del queso en la plaza Pombo, algo decepcionante con tan solo 8 puestos. Hablé con la responsable del queso de Bejes, de algunos conocidos comunes, y me conminó a desgustar sus cuatro quesos, azules y envejecidos en cuevas lebaniegas, todo un honor. Compré un queso intermedio en maduración, rico, rico...

La "ola de calor" me llevó a la playa de La Canal, en Soto de la Marina. Me gusta, cuando llego, caminar una hora por el arenal cercano al mar. Un señor de unos setenta años me paró diciéndome que tenía pinta de "ser de aquí". Efectivamente, le contesté, agradecido por considerarme, a simple vista, de la zona. ¿Me puede decir si la marea está subiendo o bajando?. Contesté que subiendo hacia la pleamar y le di todo tipo de explicaciones sobre los coeficientes de las mareas. El coeficiente de marea tiene un valor entre 20 y 120. Cuanto más alto es, más sube, y baja, el mar y por lo tanto la marea es más fuerte. Cuando supera los 90, hablamos de marea alta; por encima de 118 hablamos de la marea del siglo..

Cuando se iba le pregunté de dónde era. No daba crédito a su contestación -de Santander, pero siempre he vivido en Paris. 




lunes, 28 de julio de 2025

LA INFANCIA


Estoy desempolvando mis discos, los que me han acompañado siempre y, es curioso, por las pegatinas de los comercios donde los compré voy descubriendo los lugares donde viví. Tiendas de discos de Santander, Ferrol, Valladolid, Soria. Toda una vida recopilada en esas carpetas diseñadas para acoger LP,s  tan diversos y especiales. Lo estoy disfrutando mucho.

Todos han regresado al inicio de mi colección, a mi casa. Entonces escuchaba a los Creedence y todo el rock sinfónico que estaba tan de moda en los 70’. Recuerdo soñar en mi vieja, y fría, habitación con sonidos de Camel, Tangerine Dream, Yes, Pink Floyd y desconectar absolutamente del mundo real en el que vivía, tan cruel, tan falto de economía para sobrevivir. Las comidas eran de cuchara y las cenas se combinaban con sopas Knorr, latas de sardinas y poco más, todo era suficiente y agradecía el esfuerzo que tenían que hacer mis abuelos para criarme. Durante mis largos y solitarios desplazamientos al instituto siempre lloraba maldiciendo la pobreza de mis adorados abuelos, esa congoja permanente era algo que enturbiaba mis días, el reconocimiento de ser tremendamente pobres. No quiero olvidar de donde procedo, nunca. La economía era justa para malvivir y, sin embargo, mis abuelos pedían créditos para que pudiera vestir como mis iguales, mucho más poderosos financieramente. Tengo  que agradecérselo siempre.

Ahora es julio, uno de esos días nublados en Santander, con lluvia tenue, vaporosa y las vistas que contemplo son las mismas que durante esos días que comento. Seis yeguas y cinco potros de unas semanas pastan en el Monte de Corbán, en terrenos del seminario, con la lluvia han desaparecido buscando algún refugio. Los potros siguen a sus madres, siempre están a su lado, buscando su amparo y esa estampa, que se repite diariamente, me produce sintonía, entiendo su querencia, al fin y al cabo son seres vivos con  características que son fundamentales para la vida y permiten a los seres vivos interactuar con su entorno, mantener su equilibrio interno y perpetuar la especie. 

Son días en los que paso mucho tiempo escuchando música, leyendo, junto al ventanal de mi salón, el mismo espacio  que en  casa de mis abuelos era su habitación. La casa es otra, es nueva, pero se sitúa en el mismo lugar que la casa antigua, tan amada para mi. Las lágrimas se deslizan por mi cara y es hora de cerrar este escrito que me produce mucha emoción y evoca otro tiempo con algunas carencias de recursos para satisfacer las necesidades básicas, pero lleno de amor y solidaridad. La infancia  juega un papel fundamental en la formación de la personalidad y el desarrollo emocional de un individuo, dejando huellas que perduran en la edad adulta. Las experiencias y aprendizajes de esta etapa son cruciales para el desarrollo de capacidades intelectuales y emocionales. Esa etapa, tan lejana, me acompaña siempre cuando estoy en este lugar mágico y querido.

jueves, 12 de junio de 2025

DÍAS PLÁCIDOS ESPERANDO LA MARABUNTA


El Diccionario de la lengua española define marabunta como 'conjunto de gente alborotada y tumultuosa', a semejanza de lo que ocurre con la hormiga marabunta, que se caracteriza por incursiones feroces y muy numerosas.



Los días pasan plácidos, el mar me acompaña siempre, su murmullo, un ruido blanco (leo en la vista creada por la IA) porque es un sonido continuo y no tiene fluctuaciones marcadas, puede ayudar a calmar la mente y el cuerpo. Y, así es, justo la definición de esa inteligencia artificial que absorbe  la otra inteligencia, la nuestra, que difiere mucho con la artificial al establecerse en los humanos un cociente intelectual que nos separa a unos y otros en inteligencia.


La temperatura en Peñíscola ahora es de 27 grados (con sensación térmica de 29 grados) y una humedad del 62% y escribo en el salón de mi apartamento, viendo desde aquí el mar de un verde aguamarina, posiblemente por la concentración de fitoplancton y la transparencia del agua debido a los rayos del sol que alcanzan su profundidad. Pero no todo puede ser placentero, siempre hay algo que no encaja en el momento, hay ruidos procedentes de la pavimentación de una calle cercana, esos molestos pitidos que se producen cuando un vehículo da marcha atrás, sonidos procedentes de maquinaria que remueve el alquitrán, golpes de material cargando. Cierro la puerta de la terraza y abro la ventana de la cocina que da a un patio de luces, pongo música relajante, Bossa Nova, activo el ventilador y qué diferencia. Los ruidos son algo que acompañan nuestro día a día, cada vez los soporto menos. De hecho, a finales de junio, cuando los escolares llegan con sus padres, todos ellos especialmente asilvestrados, abandono el que ha sido mi refugio muchos días de invierno y en los meses de mayo y junio. Me voy, no lo puedo aguantar, gritos histéricos, no respeto de normas básicas, turistificación, golpes, corrimientos de muebles, falta de respeto y educación. Abandono para regresar en mejores momentos, en septiembre y octubre, para disfrutar de la paz y tranquilidad que produce que todos esos elementos se hayan ido a sus casas de Madrid, Aragón, Cataluña, País Vasco…



domingo, 6 de abril de 2025

PRIMAVERA OTRA VEZ


Toca decir adiós. Ha sido una maravilla estar casi un mes en Santander. A pesar del mal tiempo, justo ahora empieza a hacer bueno, he disfrutado mucho de la estancia. Regresar a Liébana ha sido el mejor regalo, había olvidado la generosidad de los lebaniegos, la belleza de la comarca, lo placentero de recorrer sus trayectos más angostos. 

Mañana me voy para tierras de Ocellum Duri -Los Ojos del Duero-, del que, por una especie de acrónimo (ce-m-uri), resultaría el nombre actual (Zamora) y contemplo un atardecer soleado donde destacan los brotes avanzados de los árboles y las hojas de las hortensias de un verde radiante. Me he despedido de la pareja de tordos que amenizan con sus trinos las mañanas y las tardes, también de las cinco yeguas preñadas, dos rubias y tres morenas del Monte de Corbán, de mi querida “Canela”, gatina mayorzuca, de lo que llamo "el Pub", es decir "Casa Miguel", donde comemos rabas y caracolillos. Siempre me da melancolía abandonar mi tierruca, pero hay que seguir camino, avanzar buscando lo mejor para sentirme bien y ahora toca estancia en Zamora, se acerca la Semana Santa y, también, se agradece un poco de animación después de este último invierno que hemos abandonado definitivamente La rigurosa austeridad de la Semana Santa zamorana crea un fuerte contraste que alcanza momentos de gran intensidad. Diecisiete son las cofradías que desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Resurrección, convierten las calles de la ciudad en un escenario de la pasión y un museo vivo. Merece la pena, pero siempre acaba un poco harto de lo multitudinario del acontecimiento. Sin embargo, apetece la visita.

Llega el buen tiempo y eso es la mejor noticia, hacer vida en la calle, disfrutar del calorcito, de la poca ropa, comer en la terraza, vivir de otra manera. El invierno se hace largo y hay que deleitarse del sol y la naturaleza. La tierra sigue girando y ahora apetece disfrutar de la temporada primaveral.

jueves, 27 de marzo de 2025

NOS LLEGA EL EPISODIO FINAL





Estaba viendo una película en una de esas plataformas de pago y, después de 40 minutos de visionado, he tenido que apagar (para continuar viéndola en otro momento). La peli es sobre una pareja americana de séniors que vuelven a realizar una vieja ruta que hacían en verano cuando eran más jovenes. Huyen de médicos y de hijos protectores para realizar su sueño, que no es otro que el viaje deseado. El problema es que  él pierde la memoria constantemente, probablemente Alzheimer, y pregunta persistentemente sobre “¿dónde estamos?” “¿dónde están nuestros hijos?”… intentan tratarlo con humor, pero no deja de ser un drama, esas crueldades con las que la vida, a veces, te sorprende.


Y con el paso de los años ves cada vez más cerca ese episodio final que te espera sin remisión. Hacerte viejo, perder facultades, asumir riesgos, mayor soledad, tristezas, recuerdos, enfermedades… el compás que marca el tiempo, pero que hay que asumirlo y vivirlo con la mayor entereza, al fin y al cabo durante esta larga vida hemos tenido un patrón que nos ha señalado el camino a seguir, y ese camino es el nuestro, el que debemos de continuar hasta el último momento con toda entereza y humanidad hacia los tiempos que nos vienen, mucho más difíciles, posiblemente, que los vividos, pero no por eso peores, tan solo diferentes. La vida continúa hasta el último desenlace y hay que buscar objetivos saludables por los que seguir luchando.


Prometo que mañana seguiré viendo la película, estaré más receptivo, percibo que por hoy ha sido suficiente con lo que he visto.



miércoles, 26 de marzo de 2025

UNA GATA CUALQUIERA: "CANELA"




Cuando me levanto por la mañana en Santander, casi siempre madrugo y la mayoría de las veces ya está esperándome en la puerta que da al norte “Canela”. Es la gata de mi hermana, vive enfrente de mi. Canela era una gata abandonada que poco a poco fue familiarizándose con la casa, introduciéndose en ella y, finalmente, quedándose en adopción. Tiene unos trece años, en edad humana se jubilaría en este momento, sin embargo está muy ágil, toma algún medicamento para su enfermedad de corazón y le encanta tumbarse al sol. Y, como decía anteriormente, me visita a primera hora para que le suministre su ración de “chopped”, le encanta. Cuando llueve, estos últimos días ha sido frecuente, no viene a verme, no le gusta mojarse. Sin embargo, aunque esté lloviendo, abro la puerta (tengo dos, la segunda acristalada para dejarla abierta durante el día y entre más luz) y miro para comprobar si Canela está. Hoy ha venido a comer su chóped de pavo, pero, sin embargo ayer llovía y no quiso saber nada. Pero en la escalera tenía otro visitante, esta vez un tordo negro, que al verme salió volando hacia un seto de árboles que divide nuestra finca de la de los vecinos. En uno de nuestro árboles, un laurel, anida una pareja de tordos durante todo el año, el macho, mi visitante, es negro con pico amarillo y la hembra gris con pico también gris claro. Ellos conforman la  fauna de mi entorno junto a las yeguas, ovejas y cabras que diviso desde mis ventanas orientadas al sur, en el monte de Corbán, perteneciente al Seminario. 

Todos esos animales estimulan mi día a día en un entorno natural verde, con árboles de distintas especies y el mar a menos de un kilometro de distancia. No me puedo quejar.

lunes, 6 de enero de 2025

ZAMORA, PURA VIDA






 Día de Reyes. Me levanté más temprano de lo que pretendía, probablemente por un dolor lumbar que no me deja seguir acostado, males de guerra. No había mucha gente por la calle, serían las 9 de la mañana en Zamora, día gris, 8 grados de temperatura, pero con viento noroeste  que hacía que el ambiente pareciera más frío. Llegué a la Catedral en ese camino conocido que no permite muchas revelaciones. Atravesé la Puerta del Obispo, del siglo XI, que servía de entrada a la ciudad por la parte sur, y asomado al Duero pude comprobar que la colonia de cormoranes sigue en aumento. Proceden del norte y centro de Francia, de Dinamarca y del Reino Unido, se mueven en grupo por el piélago zamorano y tienen sus horas del día para pescar, en Olivares y Tres Árboles por la mañana y en el Puente de Hierro al atardecer.

Encuentro en el paseo a otras personas solitarias, con auriculares escuchando música, hablando sin interlocutor, todos abrigados y a buen paso, sin síntomas de frío, caminando a buen ritmo. También en pareja. Y, como siempre, hago parada obligada en el convento de las Clarisas, en la Rúa de los Francos, frente a la iglesia de la Magdalena. Me asomó a comprobar que la Virgen dormida "del Tránsito", en su camarín, distante y misterioso, envuelta en una especie de aureola luminosa, en ese convento custodiado por monjas de clausura, sigue en ese remanso de paz. Luego saludo a la escultura en bronce del maestro y cronista de la ciudad Herminio Pérez, al que antaño me encontré en tantos paseos por ese lugar, sin sus gafas que alguien robó y nunca se han renovado. Y sigo camino, hoy es fiesta y no puedo visitar el Bar Chillón para tomarme unas "cachuelas" y un  vino "Lágrima" de Fariña, saludar a mi tocayo colombiano "Lucho". Eso sí, compruebo que las chocolaterías Lorenzo y Malú están abarrotadas, y que a los que yo llamo "los chicos de los lunes al sol", delante de la iglesia de Santiago en la calle Santa Clara, al estar nublado hoy no han aparecido. 

Zamora, un día cualquiera de invierno. Pura vida.






 



domingo, 10 de noviembre de 2024

FIN A UNA ETAPA DE MI VIDA


Cine Rex. Soria


Llevo varias semanas recogiendo utensilios del piso, más o menos refugiado en casa. Cuando me asomo a las ventanas, situadas al este y oeste, me paro a pensar en el cambio que ha dado Soria en estos más de cuarenta años que llevo aquí. Compramos el piso, ya lo he narrado anteriormente, en 1982, desde entonces hemos ido perdiendo vistas del exterior debido a la construcción de más pisos y más alturas. Los primeros años divisábamos desde las ventanas del este el “Cerro de Santa Ana”, situado a 1.268 metros de altitud, la ermita de San Saturio… Por el oeste los cambios no han sido tan significativos ya que siempre ha habido un pequeño polígono industrial que se llama “El Viso”, aunque desde hace 5 o 6 años han levantado algún que otro edificio a medio kilometro de distancia de mi vivienda, que aunque no importuna demasiado la vista hacia el viaducto  (una infraestructura ferroviaria  que se construyó para salvar el valle del río Golmayo por parte del trazado del ferrocarril Torralba-Soria) ahora si que están construyendo, al lado de Mercadona, en mi misma calle, una macro vivienda que ocultará ese valle tan hermoso.


Por el momento disfruto, como lo he hecho todos estos años, de esa vista excepcional, tan cambiante con el paso de las estaciones. Ahora, en pleno otoño, los campos están preciosos, con las hojas de los árboles amarillentas y rojizas, y se ve la carretera que va hacia Navalcaballo, el camino de tierra que sube a la montaña, por el que he ido varias veces en bicicleta, la estación del ferrocarril de Cañuelo. Parte de esta vista, cálculo que en un máximo de un año de tiempo, se perderá también, como se han perdido tantos y tantos lugares que formaron parte de mi vida en Soria: Hotel Comercio, los polideportivos de San Andrés  (donde iniciamos el bádminton)  y “La Juventud”, renovados, pero que ya no tienen nada que ver con los anteriores,  cines Alameda y Rex, el hotel de Valonsadero, Discoteca Neón, Cadillac,  Cafetín La Luna, El Son, La Tetería, Mirador-bar Augusto en el río Duero, Real 35, la librería de Antonio Ruiz, aquellos periódicos provincianos “Campo Soriano”, “Hogar y Pueblo”, “Soria Semanal”, y tantos más. También han desaparecido personas conocidas, amigos, la ley de la vida sigue su curso.


Los recuerdos quedan, también muchas anécdotas y vivencias, pero ya nada volverá, las nuevas generaciones avanzan por otros derroteros diferentes a aquello que ya, por desgracia, no existe. Con el paso del tiempo te das cuenta de muchas cosas a las que antes no dabas  importancia, que con tu imprudencia y tus palabras lastimaste a muchas personas, que los amigos son contados y pueden desaparecer en cualquier momento (tal vez no eran tan amigos), que cada experiencia es irrepetible, que lo mejor no es el futuro sino el momento que vives en ese instante, que añorarás siempre a los que has querido y se han ido… y, al final, todo te demuestra que somos sabios demasiado tarde.


“La mayor tragedia de la vida es que envejecemos demasiado pronto y somos sabios demasiado tarde”

sábado, 9 de noviembre de 2024

MI VIDA EN SORIA




A medida que se acerca mi partida definitiva de Soria se acrecienta una melancolía difícil de definir. Cuarenta y seis años dan mucho de sí, muchas vivencias, muchas historias, facetas, viajes, sensación de un hogar que vas perdiendo a medida que trasladas objetos que han convivido contigo todo ese tiempo, es una impresión de tristeza y nostalgia. He vivido muchos malos momentos y otros buenos, pero he de reconocer que debo mucho a Soria por todo lo que me ha ofrecido. 


Durante estos últimos cuatro años no he residido mucho en Soria, salvo unos días de paso para desplazarme a otros lugar: a Zamora, Santander o Peñíscola, y cuando salgo estos días a hacer alguna gestión siempre me encuentro a algún conocido que se para a charlar conmigo. Noto que todos se alegran de verme y me acogen con cariño. Supongo que a ellos les pasará lo mismo que a mi, les encuentro más envejecidos. Nos hacemos mayores y el tiempo no pasa en vano. Es increíble lo sencillo que es realizar cualquier diligencia, te trasladas de un lugar a otro con rapidez, el trato es muy personalizado… realmente es cuando valoras todo lo maravilloso que te ofrece una ciudad pequeña. 

Ayer saludé a mucha gente, charlé con conocidos, tomé un café con un amigo y, claro, te das cuenta que a todo ese protocolo le quedan los días contados, que tal vez es la última ocasión en que los saludas, que te preguntan “¿qué vida llevas?”  y que recuerdas esos momentos vividos junto a ellos que ya son historia.

Hay una larga etapa que está a punto de finalizar en mi vida, es necesaria para seguir adelante, pero se lleva una parte importante de mi que se quedará en la retina. Echaré mucho de menos esta tierra, su paisaje, el clima, las amistades y todo lo que conforma el carácter de algo tan sorprendente y admirable como es Soria. Siempre estará en mi corazón ya que es un pedazo muy grande de mi biografía, de mi memoria, de parte de lo que ahora soy.



Desde el cántabro mar,
también, como vosotros, subí a Soria a soñar.


Gerardo Diego

martes, 15 de diciembre de 2020

DESTRUYENDO PAPELES QUE SIGNIFICAN VIDA



Foto: Julio Herrero (Escritor y humanista)

Esto de hacer limpieza de papeles acumulados tiene efectos secundarios. Comienzas a revisar lo que va a destruir la máquina trituradora de papel y compruebas recibos de hace 35 años de la luz, el teléfono, declaraciones de la renta, compañías que han dejado de existir, facturas de restaurantes, hoteles, de ropa que ya no existe... y te das cuenta de que todos esos papeles son parte de tu vida y, también, que te vas haciendo mayor sin apenas darte cuenta, aunque los achaques cada vez sean mayores y tu cuerpo ya no sea tan robusto. Aparecen planillas personalizadas de entrenamientos de bádminton, invitaciones de boda, recortes de periódico, el díptico de la primera exposición de fotografía, denuncias a la inspección de trabajo, recuerdos de toda índole que inciden en lo mismo: el paso del tiempo, el ineludible paso del tiempo. Y recuerdas cuando estuviste en aquel hotel de Baena por temas deportivos, cuando hiciste tu primer seguro de hogar y de vehículo, cuando compraste el primer ordenador, el primer teléfono móvil y vas despiezando en minutos un largo periodo de tiempo que ahora, en tus manos, parece una minúscula dimensión física en la que se han sucedido tan diferentes estados y situaciones. 
 

Justamente ayer, en uno de esos paseos de pensionista, que llamo yo, recordé, debido al tiempo que ahora me pertenece, a un querido amigo que estaba jubilado cuando yo tenía poco más de treinta años y estaba involucrado en diferentes asuntos, en una carrera por ganar tiempo. Solía encontrármelo en “El Collado”, que es la calle principal de esta Soria provinciana. Se llamaba Julio Herrero y era el padre de unos amigos míos, Javier, José María y Carmen Cruz. Cuando eso ocurría me paraba para charlar conmigo de lo divino y lo humano (escribía poesía en el periódico local con el seudónimo de Lucio Arévaco), tenía el don de la palabra, mucho talento, irónico, sarcástico, y, sobre todo, buen amigo. Él tenía todo el tiempo, le pertenecía como a mí me pertenece ahora, pero, a pesar de estar muy a gusto con él, desgraciadamente  tenía que hacer trámites urgentes y me dolía despedirme siempre de Julio con un desplante. Justamente hoy, con todos esos papeles que comentaba al principio, apareció una “separata” de periódico que había guardado en su momento (fechado en octubre de 1993) sobre el gran Julio Herrero, fallecido pocos días antes de dicha publicación. Recuerdo que siempre decía:  "No dejes que crezca la hierba en el camino que hay entre tu casa y la de tus amigos."
 

Recordando a Julio y todo el tiempo a su disposición (como ahora me pasa a mí), me doy cuenta de  que el pasado nunca volverá, salvo en los recuerdos, que siempre permanecen y son y serán lo más importante de la vida. 

LA FLAUTA MÁGICA

"La princesa Pamina ha sido capturada. Su madre, la Reina de la Noche, pide al príncipe Tamino que rescate a su hija. Pero cuando Tamin...