Y, justo después de 69 años, mi noche anterior fue desgarradora, tal vez para recordarme el sufrimiento de mi madre en el parto. Son cosas realmente sorprendentes. Hacía las nueve de la noche de ayer, día 13, regresamos a nuestro domicilio peñíscolano de la vecina Vinarós de hacer compras para celebrar con nuestros amigos mi cumple al día siguiente. Al quitarme la camisa para ponerme cómodo note un pinzamiento de un nervio entre las costillas que me produjo un dolor punzante, tan imponente que no podía desplazarme andando, tampoco sentarme y menos tumbarme. Al parecer se trató de una Neuralgia intercostal. Estuve a punto de ir al hospital, pero ahora me alegro de no haberlo hecho.
Pasé una noche horrible, pero entre las 5:00 y las 8:30 horas pude dormir. Me levanté con un dolor muy leve, no lo podía creer después de tan terribles dolores horas antes. Y, aunque con el cuerpo afectado, pude celebrar mi cumpleaños “más erótico” con unos amigos al mediodía y con otros por la noche, algo que, obviamente, pensé en suspender y que por esas casualidades de la vida pude celebrar. Que me quiten lo bailado.
















