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jueves, 15 de octubre de 2026

QUE ME QUITEN LO BAILADO


Son exactamente las doce del mediodía de un 14 de octubre. Hace exactamente 69 años y once horas nací en una clínica privada de la calle Lealtad de Santander, tras un fallo médico mi madre falleció en el parto, pero gracias a ella yo tuve el privilegio de nacer. Para mi familia fue un episodio muy triste, aunque supongo que la nueva vida que vino al mundo produciría cierta alegría dentro de ese terrible incidente que nunca debió de ocurrir.

Y, justo después de 69 años,  mi noche anterior fue desgarradora, tal vez para recordarme el sufrimiento de mi madre en el parto. Son cosas realmente sorprendentes. Hacía las nueve de la noche de ayer, día 13, regresamos a nuestro domicilio peñíscolano de la vecina Vinarós de hacer compras para celebrar con nuestros amigos mi cumple al día siguiente. Al quitarme la camisa para ponerme cómodo note un pinzamiento de un nervio entre las costillas que me produjo un dolor punzante, tan imponente que no podía desplazarme andando, tampoco sentarme y menos tumbarme. Al parecer se trató de una Neuralgia intercostal. Estuve a punto de ir al hospital, pero ahora me alegro de no haberlo hecho.

Pasé una noche horrible, pero entre las 5:00 y las 8:30 horas pude dormir. Me levanté con un dolor muy leve, no lo podía creer después de tan terribles dolores horas antes. Y, aunque con el cuerpo afectado, pude celebrar mi cumpleaños “más erótico” con unos amigos al mediodía y con otros por la noche, algo que, obviamente, pensé en suspender y que por esas casualidades de la vida pude celebrar. Que me quiten lo bailado.





sábado, 10 de octubre de 2026

UN DÍA CUALQUIERA


10 de octubre. Un día cualquiera.

Hoy me ha tocado limpieza del apartamento. Tiene 55 metros cuadrados, incluida la terraza, por lo tanto es cómodo mantenerlo relativamente “arreglado”. Sin embargo, suelo hacerlo en cerca de una hora y media. El Roomba lleva el protagonismo de la actividad y yo le acompaño en el empeño. Comencé la tarea a las 8:30 horas, podía haberlo hecho antes, pero tengo vecinos arriba (es puente) y no quería molestarlos. Supuse que a las 10:00 habría acabado la intendencia, pero el Roomba se paró varias veces debido a algunos obstáculos que tendré que eliminar en la próxima intervención. Miraba de reojo a la playa y el día era espectacular y, sin embargo, hasta las 10:45 no pude pisarla.

Baño con el agua del mar a 25º, una hora de lectura del libro que estoy terminando, por suerte, “La península de las casas vacías” de David Uclés.  El componente fantástico e hiperbólico, imita de manera superficial a Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, quedándose en un "realismo con ínfulas de magia" carente de la profundidad y la organicidad del original. La intromisión constante del narrador y los caprichos formales los percibo  como un ejercicio de taller literario forzado que saca al lector de la trama principal. Dejé por una hora el realismo fantástico de Uclés y di un paseo por la playa, habia una brisa agradable y agradecí disfrutar del paisaje con vistas al castillo de Peñíscola. 

Luego baño en la piscina, comida en la terraza con vistas al mar, breve siesta, otra hora de lectura, visionado de la primera parte de la película "Gracia" (todavía no haré ninguna crítica sobre ella), para después contemplar los espectaculares degradados de rosa pastel, fucsia, magenta y violetas profundos de otro  atardecer que se nos va.

A partir de ahora vendrá la noche acabado el día. Tiene buena pinta.

lunes, 14 de septiembre de 2026

LUZ SOROLLANA


 La luz ya es “sorollana” y al borde del mar una pareja de unos 35 años juega a las palas. Desde mi terraza la visión es formidable, esa luz de atardecer coloreando sus cuerpos. Y, además, juegan bien, da gusto verlos, pocas pelotas caen en la arena. A media milla pasa un barco de pesca, regresa de una faena rutinaria. Y, esta mañana (ya es otro día), pasó por delante de mi apartamento un catamarán que me tiene loco, siempre digo que cuando me toqué el “rasca de la ONCE” me compraré uno igual, el problema es que nunca juego. Mientras hablaba con mi amigo Agustín, al borde de la playa, a unos cuatro metros de nosotros, en el mar, un tiburón atacaba en  el aire a una lubina de buen tamaño, la vimos saltar tres veces con las fauces del tiburón abiertas de par en par y a punto de engullirla. No sé qué habrá pasado finalmente, ley de vida.

Volviendo al maestro Sorolla, siempre descubro en Levante nuevas luces al amanecer y, sobre todo, al atardecer, luminosidades excepcionales. Y recuerdo a Sorolla cada vez que descubro nuevos matices lumínicos, impresionismo en sus obras y en esos momentos fugaces en los que hay que estar bien atento a lo que va sucediendo minuto a minuto. 

Escucho el nuevo disco de  María Dueñas, “Homage to Heifetz”. Quería dormir un poco la siesta, pero estoy tan a gusto que la perdonaré.  

viernes, 11 de septiembre de 2026

LUMBALGIA


Llevo tres días y sus respectivas noches con lumbalgia y aunque es un dolor leve mi cuerpo no responde bien. He tenido que abortar mi rutina diaria, los ejercicios de la mañana, la caminata por la playa y poder sentarme a leer en mi silla de playa.
  De vez en cuando tengo alguna crisis lumbar y de ciática, uno se acostumbra  a ello, pero cuando sucede se pasa realmente mal. Estando así conducir se hace lastimoso, sobre todo en mis últimos viajes que son bastante distantes, de entre 650 y 750 km. El dolor, por lo tanto, es un condicionante añadido a las horas de viaje.

He cambiado el ritmo durante estos últimos días, no madrugo, me doy un baño en el mar y luego otro en la piscina. Me siento en la terraza, afortunadamente con vistas al mar, intento relajarme leyendo y escuchando música, ahora  Rodrigo Leão, todo un placer, tomo un vino con algún refrigerio y dejo que las horas pasen de la mejor manera posible. Tampoco es mal plan, de vez en cuando apetece también distenderse así. Mis amigos se preocupan al no verme en la playa y recibo sus llamadas telefónicas tan reconfortantes. Pronto iré en busca del tiempo perdido para recuperar los momentos que no pude aprovechar por este contratiempo.

Veo a mis amigos disfrutar en la playa, luego bajaré un rato a estar con ellos. Se bañan, beben cerveza y, sobre todo, ríen.  Es una buena fórmula para disfrutar del buen tiempo y de la amistad. Me dan envidia sana. Me siento privilegiado por disfrutar de su compañía.

lunes, 7 de septiembre de 2026

ENCANTADORA RUTINA EN PEÑÍSCOLA


 


Esta mañana con buena temperatura salí a caminar por la playa, suelo hacerlo, voy hacia el norte o hacia el sur, no tengo decisión determinada hasta que me encuentro en suelo arenoso. Me llevo por el sentido común dependiendo de cómo pueda estar la orilla del mar en ese momento. Mi determinación hoy, hacia las 8:30 horas (antes hago mi tabla física diaria de unos 45´) fue dirigirme al norte. Me encantó el paseo y me asombró el buen estado de la playa a la altura de los hoteles “Gran Hotel Peñíscola” y “Plaza”, algo sorprendente en Peñíscola donde la desidia suele ser algo sintomático. Me crucé con mi vecino Antonio, que regresaba hacia su domicilio. 

Tras ese disciplinado y peculiar “amanecer” aterricé en la playa, donde cada vez nos concentramos más vecinos y que mi amigo Goio llama “la secta”. Nos bañamos, charlamos y, ahora, que están de vacaciones Curro y Rachel, unos años más jovenes que el resto, todos jubilados, esperamos a que lleguen con la mercancía. Yo les digo que son de “Glovo”, esos transportistas de comida a domicilio con esa mochila térmica amarilla, similar a la que ellos traen con cargamento de cervezas heladas. En la playa permanecemos cerca de tres horas y podemos tomarnos, con risas incluidas, tres latitas bien fresquitas. Menos mal que son cuatro días!!! 

Hoy hizo un día húmedo, con un mar tranquilo y transparente, nos dimos varios baños, hablamos de nuestra procedencia y sus peculiaridades: Ateca (Zaragoza); Santurtxi (Bizcaia); Santander; Tolosa (Guipuzcoa)… y reímos, reímos mucho, para después acabar la jornada en la piscina. 

sábado, 5 de septiembre de 2026

SEPTIEMBRE


Ayer puse  fin a una etapa de dos meses en Santander. Han sido jornadas intensas, cargadas de compañía familiar, de días soleados y otros nublados, pero con escasa lluvia, tan necesaria para todo. Días plenos, de playa, de conciertos, de vinos y rabas, disfrutando de la tranquilidad, sin agobios, en las afueras de una ciudad que en verano se convierte en agobiante, coches por todas partes, falta de aparcamiento, visitantes de cruceros que todo lo invaden, conciertos repletos… gente por todos los sitios. Sin embargo, con el recurso de una burbuja dentro de ese panorama todo se hace más fácil. Tan solo hay que elegir entre relajación y alboroto, o al revés.


Perdí de vista mi auténtica referencia visual, mi cobijo acuático, mi mar Cantábrico, pero ahora, siempre digo que soy un privilegiado en todos los sentidos, diviso desde mi apartamento levantino ese otro mar, tan diferente, pero tan relajado en esta época “Bajo el sol del Mediterráneo, el tiempo se detiene en cada ola”. La temperatura dentro de mi apartamento es de 28 grados, con una humedad de 71 %. Hace calor, pero la brisa que viene del mar atenúa algo la temperatura. Dentro de un par de horas estar en la terraza se convertirá en algo exclusivo, con esa luz peculiar del atardecer y una brisa más moderada. 


Estaré por estas tierras mediterráneas unas semanas, todo muy distinto a mi estancia en Santander, el ritmo cambia, la disciplina cambia y la motivación por sentirse enamorado de la vida sigue persiguiendo mis sueños, que no son otros que vivir de la mejor manera posible. 

 

miércoles, 26 de agosto de 2026

¿FRESA O VAINILLA?


Después de un corto periplo por tierras Zamoranas regreso a mi ciudad para cerrar el ciclo veraniego, siempre repleto de conciertos, comidas y ratos con la familia. En muchas ocasiones digo que soy un privilegiado al vivir seis meses al año junto al mar, entre el Cantábrico y el Mediterráneo. Llevo el mar dentro, es parte de mi vida y quiero aprovechar su compañía mientras siga resistiendo el paso del tiempo.

Y tengo anotado “fresa o vainilla”, también algo relativo al libro que quiero leer del filosofo  Byung- Chul Han “La sociedad del cansancio”, donde el autor sostiene que la sociedad actual cambió el control externo por la autoexplotación voluntaria. Atrapados en el exceso de positividad del rendimiento, nos convertimos en nuestros propios verdugos, lo que genera una fatiga crónica y enfermedades neuronales como la depresión.

Y, también, otros escritos sobre mi abuela Carmen “Aún recuerdo como eran sus manos, la verruga de su frente, las gafas con lentes gruesas, leer el periódico acercándolo a sus ojos sin gafas, escribir con una grafía propia de niños, lavar la ropa en barreños metálicos”. Momentos que me han venido a la mente al ver la película "El sonido de la caída”…

…y escucho Fado para rememorar el pletórico concierto de ayer en el Festival Internacional de Santander, mientras recuerdo el paseo de esta mañana por la zona portuaria plagada de británicos. Me dirijí a un grupo que paseaba por allí  y les pregunté "Many British people in Santander today". A continuación me responden “We came on the Ventura cruise ship”. Santander parecía esta mañana Carnaby Street, la calle peatonal de paseo y compras más famosa de Londres, situada en pleno corazón del barrio del Soho.


Lo siento, pero las luces solares del exterior de mi casa se han apagado (hizo poco sol hoy), así que debo de irme a la cama, se hace tarde. Buenas noches.

jueves, 20 de agosto de 2026

LLUEVE EN SANTANDER

Salva Casas

Es justamente mediodía y acabo de prepararme un bocadillín de chorizo, acompañado de un buen vino de Toro. Hay que almorzar en un día lluvioso y sin ningún plan previsto para este día. He celebrado la lluvia, que cae desde anoche en Santander. Después de unos cuantos días haciéndolo, no he tenido que regar los setos ni las hortensias de la puerta norte, ni otras flores veraniegas plantadas en la puerta sur de mi casa. Llevo siete semanas en Santander y ha llovido tan solo cuatro días y, salvo uno, con muy poca cantidad de agua. Así que es una bendición ver llover “con ganas” desde mi ventana que da al Monte de Corbán.

Debería estar desde ayer en Zamora, pero a mi coche al pasar la ITV le detectaron un problema grave al tener un silenblock (en freno trasero) en mal estado. Así que no pude viajar, el coche está en el taller y no sé  cuántos días estará paralizado. En el Diario Montañés de ayer, en una página completa, comentaban que en Cantabria, durante el verano, los forasteros aprovechan para pasar por el taller mecánico (la mano de obra es, por ejemplo, un 40% más barata que en Madrid), incluso los británicos que vienen en el ferry de Plymouth pasan por el taller sus furgonetas y vehículos para cambiar filtros, aceite, neumáticos y hacer alguna chapucilla que en Inglaterra les saldría mucho más cara. El caso es que no tener coche y estar lloviendo me mantiene también a mí estático.

Cómo no me iba a encontrar hoy en Santander no saqué entradas para ver a la Orquesta Real Sueca junto con la violinista María Dueñas y el director Alan Gilbert. Lástima, me hubiera apetecido mucho disfrutar de las  obras de Mozart, Max Bruch, Wilhelm Stenhammar y Richard Wagner, interpretadas por una orquesta y una violinista de tanto nivel. Otra vez será…

Curiosamente hoy, que es el día que más ha llovido (y llueve) en esta tierra del norte, me traen un pedido de luces solares exteriores. Voy a tener que cargarlas con pilas, jajaja.

Y me despido escuchando a mi amigo Salva Casas, en el archivo sonoro de Radio Laredo, su emisión “Pick Up” mientras me asomo al balcón a disfrutar de esta lluvia tan necesaria para todos, nunca se había producido una sequía así en Cantabria. 

jueves, 23 de julio de 2026

CELEBRANDO LA VIDA


No creo que le importe a nadie, son temas muy personales, pero me gusta compartirlos, siento afinidad con mis lectores y estoy seguro de que puede haber cierta sintonía con alguno de ellos. 

Ayer por la tarde dieron el alta a mi familiar hospitalizado, finalmente todo salió mejor de lo que esperábamos y se quedó en susto. En mi domicilio familiar convivimos en la misma finca cuatro vecinos que somos parientes. Cuando mi sobrino se enteró de la buena noticia preparó una barbacoa, él es un verdadero profesional de las parrillas. Sonaba buena salsa y le estuve comentando, muy por encima, mi estancia en Cali (la capital de la salsa). Casi todas las noches teníamos “farra” con mis alumnos y, después, asistimos a conciertos de la mejor salsa del mundo. Tuve la oportunidad de ver en directo a “El gran combo de Puerto Rico”, Héctor Lavoe, Óscar de León  y otros artistas de reconocido prestigio. Mis alumnas se obstinaban en hacerme bailar, con todo ese código de conducta, no escrito, en los bailes caribeños con esos límites corporales que deben existir al bailar de manera sensual. Querían demostrarme que no solamente el profesor (yo) era capaz de enseñar desplazamientos imposibles en el deporte y lo consiguieron. Experiencia maravillosa qué, mientras tomábamos una cerveza y el fuego iba avivándose, pude detallar a mi querido sobrino.

La carne a la brasa de ternera Tudanca de Cantabria estaba en su punto, la música parecía sacada de mis preferencias del género y, además. los mojitos estuvieron en su punto, a la altura de una jornada de celebración de la buena  Todo intentaba volver a la normalidad y disfrutamos de ese privilegio que es estar todos juntos. No lo cambiaría por nada.



martes, 21 de julio de 2026

"LA VIDA TE DA SORPRESAS, SORPRESAS TE DA LA VIDA"

Hace pocas fechas escribía sobre lo rápido que pasa la vida y hoy vuelvo a referirme a ella. Curiosamente lo narraba  así: "estoy muy cerca de la felicidad absoluta con el plus de disfrutar de lo que siempre me faltó en mi periodo laboral: la familia".

“La vida te da sorpresas, sorpresas de ta da la vida”. Ese famoso estribillo es parte del clásico "Pedro Navaja", compuesto por Rubén Blades. Es la icónica historia del matón de esquina que termina enfrentando su propio destino de la forma más inesperada. Nos recuerda que el destino es impredecible, que nadie tiene el control absoluto y que la vida puede cambiar de rumbo en un segundo, tal como les ocurrió a Pedro Navaja y a la mujer de la historia en esa esquina del viejo Nueva York. Pedro ve a la mujer sola, decide asaltarla y la apuñala por la espalda. Al caer herida, la mujer saca su revólver y le dispara a Pedro simultáneamente. Ambos caen heridos de muerte en la acera desierta…


La noche anterior, unos familiares y yo estuvimos viendo la final del Mundial de fútbol, tomamos un gin tonic y, como es habitual, hicimos muchas risas. A la mañana siguiente, uno de esos familiares tuvo que ser ingresado en el hospital debido a una afección inflamatoria crónica del tubo digestivo, tiene la enfermedad de Crohn. Pasó todo el día con muchos dolores debido a la inflamación. La noche también fue toledana. En pocas horas pasamos de las risas al abatimiento. Prácticamente no he dormido pensando en lo mal que lo estaría pasando mi familiar y su mujer, que le acompaña noche y día. Por suerte, he recibido buenas noticias hace unas horas, se encuentra algo mejor. Su preocupación es que procedan a intubarlo o, incluso, a que pueda someterse a una operación quirúrgica, que le asusta especialmente, ya que en otra ocasión se la practicaron y estuvo a punto de morir.


Las sorpresas de la vida son aquellos giros inesperados que rompen la rutina, transforman planes y alteran nuestra disonancia cognitiva  al fracturar lo que esperábamos con la realidad. Soy de los que constantemente digo que hay que celebrarlo todo y vivir el día a día de la mejor manera posible, en cualquier momento puede llegar la adversidad y destrozar cualquiera de nuestros planes.

sábado, 18 de julio de 2026

LA VIDA PASA DEMASIADO RÁPIDO

Pasa excesivamente rápido el verano. Eso sí, con más calor del habitual. Siempre recuerdo cuando un amigo de Peñíscola me decía que no tuviera urgencia por jubilarme, que los días se iban sucediendo demasiado deprisa. Qué razón tenía. Sin embargo, mi trabajo era muy riguroso y cuanto antes lo finiquitara mucho mejor. Mi dedicación laboral fue intensa, exigente y con muchas zancadillas. No aguantaba más después  de 42 años de excesivo compromiso y entrega.

Desde que me jubilé, hace ahora cinco años y medio, mi existencia es más tranquila, menos estresante y relativamente cómoda, he ganado en calidad de vida y eso es lo verdaderamente importante, no me importa que la vida vaya aniquilando intervalos de una manera acelerada. Soy más feliz y afortunado de vivir ocioso sin demasiados retos.

El problema de cumplir años son los achaques, se van convirtiendo en una pesadilla, pero se van solventando debido a la inactividad laboral y los horarios exigentes. Si un día has dormido peor lo resuelves con una siesta o descansando tumbado en el sofá. Hay cierta rutina que debes admitir para que tu vida siga adelante, no es ningún problema, son obligaciones de la edad.

Siempre digo que soy un privilegiado, pero también es cierto que me lo he trabajado. Paso seis meses al año junto al mar, normalmente cuatro en el Mediterráneo  y dos en el Cantábrico, además en invierno me suelo escapar del frío a climas más templados y suaves. No me puedo quejar.

En julio y agosto, en Santander, disfruto de la música en directo, una de mis aficiones favoritas. Puedo ver conciertos de primera relevancia dentro del Jazz, la música clásica y el Indie Pop. Además, el clima es menos caluroso que en el interior peninsular y se disfruta mucho mejor en ese ambiente moderado en grados.

De alguna forma vivo de la manera que había programado para la jubilación cuando estaba trabajando y he de decir que es maravilloso. Estoy muy cerca de la felicidad absoluta con el plus de disfrutar de lo que siempre me faltó en mi periodo laboral: la familia.

domingo, 12 de julio de 2026

SONIDOS DE LA INFANCIA


A las 8:30 he salido a regar las plantas, desde que estoy en Santander, hace 12 días, no ha llovido absolutamente nada. El campo está agostado y nuestro jardín hay que regarlo todos los días para que mantenga algo de su verdor habitual. A esa hora de un domingo de julio no había tráfico y un sonido me traslado a mi infancia, justamente en este mismo lugar donde vivía con mis abuelos. Era la resonancia de un tren a lo lejos. Provenía de la zona de Adarzo, donde hay un apeadero ferroviario de vía estrecha y por donde circulan trenes entre Torrelavega y Santander y viceversa. Ese sonido era habitual cuando era niño, lo escuchaba varias veces al día, pero ahora, con tanto vehículo pasando por delante de mi casa en todo momento, ya no se escucha nunca. También recuerdo otro sonido frecuente entonces, la sirena de la antigua fábrica de loza Ibero-Tanagra, próxima al trazado del ferrocarril, que sonaba a las 13:00 y a las 18:00 horas. La sirena de las 13:00 alertaba a mi abuela para preparar la mesa y, a continuación, disponernos a comer  con mi abuelo. Alguna vez acompañé a mi abuela a la fábrica a comprar alguna loza. Por supuesto todos los desplazamientos los hacíamos andando, aunque, a veces, iba con mi abuelo en el asiento de atrás de su bicicleta. La Ibero- Tanagra, en los años previos a la Guerra Civil, rivalizaba a la cabeza de la industria española junto a La Cartuja de Sevilla y San Claudio (Oviedo). 

Hace pocas fechas, curiosamente, escribí sobre  los olores que evocan el tiempo pasado y hoy estoy refiriéndome a los sonidos que recuerdan mi infancia,  ese periodo crítico para el crecimiento emocional, donde se establecen los vínculos afectivos y la personalidad. Ciertamente en esa época pasé malos momentos, llenos de carencias (aunque nunca afectivas), pero esa etapa es la más importante de mi vida y en muchas ocasiones la añoro. Cuando menos lo espero aparece repentinamente y me agrada ir tirando del hilo de esa parte de mi vida.

domingo, 5 de julio de 2026

ISLA DE LA VIRGEN DEL MAR

 

Cala de los "Pícnics". Isla de la V. del Mar

Los sábados y domingos de verano voy andando desde mi casa a la playa de La Virgen del Mar. Todo se ha convertido en una masificación que hace imposible encontrar aparcamiento cerca de las playas. Entre semana solemos ir a San Juan de la Canal (Soto de la Marina. Santa Cruz de Bezana), eso si, hay que ir antes de las 10:00 ya que sino es impracticable aparcar.

Estos últimos días la temperatura ha sido alta en Cantabria, alrededor de  30 grados de máxima, que junto a la humedad relativa, de cerca del 75%, el bochorno ha pasado factura. Sin embargo, lo he llevado bien el fin de semana. La distancia desde mi casa a la playa es de poco más de un kilometro, unos 20 minutos caminando a un ritmo normal. A las 10:00 ya estaba en la playa y regresaba a las 12:00, a esa hora el sol calentaba más, pero viniendo de temperaturas cercanas a las 40 grados no se me hacía extremado. 

Una vez en la playa me ubico en la zona que denominamos "de los del pueblo", allí todos son conocidos y si no lo son el resto de amistades te ponen al día para que sepas su ascendencia. Siempre coincido con amistades de mi infancia y adolescencia, sobre todo con JCta, su mujer y su cuñada, ellos me van orientando. JCta siempre dice que conmigo hay que tener paciencia, que hay que definir bien las piezas del Tetris para que lo entienda. Es maravilloso estar con ellos y recordar facetas de la vida que parecían olvidadas. Si supieran lo que se lo agradezco.

Cuando voy hacia la ducha, compruebo que el parking está "petado" y, pienso, que buen momento para irme. Allí se quedan mis amigos, ellos se van a las 13:00, hora de tomar un vermú en casa, sin agobios de gente. Yo hago lo propio cuando llegó a casa, cervecita bien fresca, ducha y a preparar la comida del fin de semana con una temperatura agradable en casa.

viernes, 22 de agosto de 2025

LA SAUDADE





De repente me ha abordado “la saudade”, ese  término  que describe un sentimiento profundo de melancolía, nostalgia y añoranza por algo o alguien querido que está ausente. -El escritor portugués Manuel de Melo la definió en 1660 como «bem que se padece e mal de que se gosta» (bien que se padece y mal que se disfruta). Dada la dificultad de su traducción y su extensa y ambigua definición, el término fue incorporado en su forma original al habla española-.

 Sin embargo, no hay nada ausente todo pervive, por el momento. De repente, las hojas han comenzado a caer, la lluvia es intensa y la luz del día va acortándose. Y lo más doloroso es que tengo que abandonar mi hogar  para buscar otros lugares en los que todavía pueda disfrutar de la playa y el buen tiempo, el invierno, después, se hace largo. Es algo decidido personalmente y, sin embargo, me produce nostalgia abandonar a los míos, mi tierra, sus gentes. Y, a pesar de estar mentalizado, cuando llega el momento siempre me pasa. Echaré de menos los días nublados, la compañía, la excelente temperatura, la decisión de qué hacer durante la jornada condicionado por el tiempo, los paisajes sorprendentes, "el bonito y los bocartes", la quesada de Luca, el marisco y el pescado de Chuchi, los días de playa con compañía,  los conciertos de calidad. Acaba un ciclo y comienza otro, esperado y para seguir disfrutando. La vida pasa sin apenas darnos cuenta y hay que darle alegría al cuerpo antes de que sea demasiado tarde. Pronto regresaré y eso es lo que me produce satisfacción, tras un paréntesis de dos meses volveré a reunirme con este paisaje y su gente, que son y serán siempre, una parte indivisible de mi persona.

domingo, 10 de agosto de 2025

DÍA DE CANTABRIA




Acabo de colgar, en el balcón de mi casa, el lábaro cántabro, que siento como mi bandera. Es el nombre que recibe la interpretación moderna y contemporánea de un antiguo estandarte  militar conocido por los romanos como cantabrum. En la actualidad, es representado habitualmente como un pendón de tela de color púrpura o magenta sobre el cual está bordado, de color dorado, un círculo rodeado de una decoración geométrica con cuatro medias lunas enfrentadas dos a dos que combina el estandarte militar con la simbología de las estelas cántabras. Hoy es el día de Cantabria.


Hoy, en Cantabria, hemos tenido incidencias. Por un lado, en la playa de Berria, Santoña, en tan sólo media hora tuvieron que atender a 35 bañistas por picadura o contacto con medusas, con carabelas portuguesas, en concreto. En Noja, el Gobierno de Cantabria ha desplegado un dispositivo de emergencia para la retirada del alga asiática 'rugulopteryx okamurae'`, que ha recalado en las playas de la localidad y que se ha saldado con la recogida de más de 200 toneladas de esas algas invasoras, en la tarde de ayer. Unos trabajos que continuarán en la tarde - noche de hoy, para intentar que, mañana domingo (hoy), las playas de Noja vuelvan a mostrar una imagen adecuada.


En mi playa habitual, en Soto de la Marina, por suerte no ha habido incidencias. Eso sí, sábado y mucha afluencia de turistas, pero respetuosos con el medio ambiente y la tranquilidad de los habituales visitantes. Todo correcto. Mientras paseaba por la playa me hizo mucha ilusión encontrarme con una niña preciosa, de unos 5 años, rubia, ojos azules y un tipazo envidiable,  con síndrome de Down. Le saludé y cortésmente me devolvió el saludo. Me recordó los 44 años que estuve trabajando al lado de sus semejantes, me emocioné, claro. Pasaron en esos  momentos tantas historias por mi interior, bufff. La niña disfrutaba con las olas que llegaban hasta sus pies, a unos veinte metros se encontraba su abuela que no quería interrumpir ese momento mágico de la pequeña. Luego me metí al agua, fría, no llegaba a los 22 grados y al salir la pequeña seguía en su plácido ensimismamiento, desentendida por completo del mundo exterior, que a veces es tan cruel con las personas que son diferentes a los demás. 

jueves, 7 de agosto de 2025

FERIA DEL DISCO. SANTANDER



 


Ola de calor en toda España, sin embargo en Santander sopla el "nordeste", agradable con unos 25 grados de máxima. Tomo el bus número 2 que une Corbán con la parte alta del Sardinero. El sol entra por la parte de mi asiento, pero el calor se reduce con un agradable fresquito proveniente del climatizador del autobús, nada que ver con otras ocasiones en que la temperatura es tan baja que empiezas a estornudar  y no paras de hacerlo hasta que te bajas en tu parada.

Llegó a "los raqueros" y me bajó allí, luego subo por las escaleras o rampas mecánicas de Lope de Vega y desde la calle del Sol me dirijo al hotel NH. Allí saludo  al responsable de la feria del disco que es de Riaño. Me hace ilusión volver a comprar LP,s, esta vez de Ofra Haza, The Crossing, Owen Pallett y Psychedelic Furs. Luego visité la feria del queso en la plaza Pombo, algo decepcionante con tan solo 8 puestos. Hablé con la responsable del queso de Bejes, de algunos conocidos comunes, y me conminó a desgustar sus cuatro quesos, azules y envejecidos en cuevas lebaniegas, todo un honor. Compré un queso intermedio en maduración, rico, rico...

La "ola de calor" me llevó a la playa de La Canal, en Soto de la Marina. Me gusta, cuando llego, caminar una hora por el arenal cercano al mar. Un señor de unos setenta años me paró diciéndome que tenía pinta de "ser de aquí". Efectivamente, le contesté, agradecido por considerarme, a simple vista, de la zona. ¿Me puede decir si la marea está subiendo o bajando?. Contesté que subiendo hacia la pleamar y le di todo tipo de explicaciones sobre los coeficientes de las mareas. El coeficiente de marea tiene un valor entre 20 y 120. Cuanto más alto es, más sube, y baja, el mar y por lo tanto la marea es más fuerte. Cuando supera los 90, hablamos de marea alta; por encima de 118 hablamos de la marea del siglo..

Cuando se iba le pregunté de dónde era. No daba crédito a su contestación -de Santander, pero siempre he vivido en Paris. 




lunes, 28 de julio de 2025

LA INFANCIA


Estoy desempolvando mis discos, los que me han acompañado siempre y, es curioso, por las pegatinas de los comercios donde los compré voy descubriendo los lugares donde viví. Tiendas de discos de Santander, Ferrol, Valladolid, Soria. Toda una vida recopilada en esas carpetas diseñadas para acoger LP,s  tan diversos y especiales. Lo estoy disfrutando mucho.

Todos han regresado al inicio de mi colección, a mi casa. Entonces escuchaba a los Creedence y todo el rock sinfónico que estaba tan de moda en los 70’. Recuerdo soñar en mi vieja, y fría, habitación con sonidos de Camel, Tangerine Dream, Yes, Pink Floyd y desconectar absolutamente del mundo real en el que vivía, tan cruel, tan falto de economía para sobrevivir. Las comidas eran de cuchara y las cenas se combinaban con sopas Knorr, latas de sardinas y poco más, todo era suficiente y agradecía el esfuerzo que tenían que hacer mis abuelos para criarme. Durante mis largos y solitarios desplazamientos al instituto siempre lloraba maldiciendo la pobreza de mis adorados abuelos, esa congoja permanente era algo que enturbiaba mis días, el reconocimiento de ser tremendamente pobres. No quiero olvidar de donde procedo, nunca. La economía era justa para malvivir y, sin embargo, mis abuelos pedían créditos para que pudiera vestir como mis iguales, mucho más poderosos financieramente. Tengo  que agradecérselo siempre.

Ahora es julio, uno de esos días nublados en Santander, con lluvia tenue, vaporosa y las vistas que contemplo son las mismas que durante esos días que comento. Seis yeguas y cinco potros de unas semanas pastan en el Monte de Corbán, en terrenos del seminario, con la lluvia han desaparecido buscando algún refugio. Los potros siguen a sus madres, siempre están a su lado, buscando su amparo y esa estampa, que se repite diariamente, me produce sintonía, entiendo su querencia, al fin y al cabo son seres vivos con  características que son fundamentales para la vida y permiten a los seres vivos interactuar con su entorno, mantener su equilibrio interno y perpetuar la especie. 

Son días en los que paso mucho tiempo escuchando música, leyendo, junto al ventanal de mi salón, el mismo espacio  que en  casa de mis abuelos era su habitación. La casa es otra, es nueva, pero se sitúa en el mismo lugar que la casa antigua, tan amada para mi. Las lágrimas se deslizan por mi cara y es hora de cerrar este escrito que me produce mucha emoción y evoca otro tiempo con algunas carencias de recursos para satisfacer las necesidades básicas, pero lleno de amor y solidaridad. La infancia  juega un papel fundamental en la formación de la personalidad y el desarrollo emocional de un individuo, dejando huellas que perduran en la edad adulta. Las experiencias y aprendizajes de esta etapa son cruciales para el desarrollo de capacidades intelectuales y emocionales. Esa etapa, tan lejana, me acompaña siempre cuando estoy en este lugar mágico y querido.

jueves, 12 de junio de 2025

DÍAS PLÁCIDOS ESPERANDO LA MARABUNTA


El Diccionario de la lengua española define marabunta como 'conjunto de gente alborotada y tumultuosa', a semejanza de lo que ocurre con la hormiga marabunta, que se caracteriza por incursiones feroces y muy numerosas.



Los días pasan plácidos, el mar me acompaña siempre, su murmullo, un ruido blanco (leo en la vista creada por la IA) porque es un sonido continuo y no tiene fluctuaciones marcadas, puede ayudar a calmar la mente y el cuerpo. Y, así es, justo la definición de esa inteligencia artificial que absorbe  la otra inteligencia, la nuestra, que difiere mucho con la artificial al establecerse en los humanos un cociente intelectual que nos separa a unos y otros en inteligencia.


La temperatura en Peñíscola ahora es de 27 grados (con sensación térmica de 29 grados) y una humedad del 62% y escribo en el salón de mi apartamento, viendo desde aquí el mar de un verde aguamarina, posiblemente por la concentración de fitoplancton y la transparencia del agua debido a los rayos del sol que alcanzan su profundidad. Pero no todo puede ser placentero, siempre hay algo que no encaja en el momento, hay ruidos procedentes de la pavimentación de una calle cercana, esos molestos pitidos que se producen cuando un vehículo da marcha atrás, sonidos procedentes de maquinaria que remueve el alquitrán, golpes de material cargando. Cierro la puerta de la terraza y abro la ventana de la cocina que da a un patio de luces, pongo música relajante, Bossa Nova, activo el ventilador y qué diferencia. Los ruidos son algo que acompañan nuestro día a día, cada vez los soporto menos. De hecho, a finales de junio, cuando los escolares llegan con sus padres, todos ellos especialmente asilvestrados, abandono el que ha sido mi refugio muchos días de invierno y en los meses de mayo y junio. Me voy, no lo puedo aguantar, gritos histéricos, no respeto de normas básicas, turistificación, golpes, corrimientos de muebles, falta de respeto y educación. Abandono para regresar en mejores momentos, en septiembre y octubre, para disfrutar de la paz y tranquilidad que produce que todos esos elementos se hayan ido a sus casas de Madrid, Aragón, Cataluña, País Vasco…



HISTORIAS DESDE MI ATALAYA DE SAL

El otro día releía una entrada de mi blog fechada el 17 de agosto de 2013, un texto que titulé “Chica con libro y sombrero” . Recordaba en e...