sábado, 14 de febrero de 2026

VINOS "PALACIO DE VILLACHICA"



Anoche, en el Winebar "La Zepa", catamos vinos de la bodega Palacio de Villachica. Conocía sus vinos de Toro, muy populares en todos los bares de Zamora, pero desconocía que desde 2005 pertenecía a un grupo riojano que tiene bodegas en las tres grandes Denominaciones de Origen: Toro, Ribera del Duero y Rioja.


Dirigió la cata su gerente María García, risueña y apasionada por el mundo del vino. Comenzamos con un vino blanco de 2024, Ribera de Duero, elaborado con  Viura y Malvasía. Cuatro meses de crianza en barrica. De color amarillo pajizo y dorado, muy atractivo y brillante. Buena expresión frutal, con notas de manzana, fruta de hueso y agradables notas de roble, mantequilla y galleta. Entrada en boca golosa y cálida. Presencia de la fruta madura envuelta con la cremosidad del roble. De sensación dulzona con una punta de acidez que le hace largo, persistente y fresco.


A continuación probamos un rosado de Ribera del Duero, concretamente el "Felizia", limpio, brillante y casi transparente color rosa. En nariz es intenso, expresa su aroma a fruta roja, cereza, con un ligero toque floral. En boca es suave y untuoso en entrada, equilibrado y vivo con su justa acidez y persistente a pesar de su apariencia.


Continuamos con cuatro tintos. Arbocala de 2023, 10 meses en barrica, 100% Tinta de Toro. Brillante color rubí, con ribetes morados, y capa de intensidad media. Aromas de frutas rojas maduras como la fresa y la cereza, notas avainilladas de su paso por madera, y dulces como el coco o el toffe. Su crianza en barricas de roble americano le aportan en boca una entrada golosa, taninos maduros que le aportan la estructura necesaria para hacerlo largo y con cuerpo. Fruta roja también presente en el final de boca que le dan un aire fresco y joven de un buen roble.


El segundo tinto fue el Palacio de Villachica 2021. Ribera de Duero. Catorce meses de crianza en barrica.Color rojo intenso, capa alta, limpio y brillante. Nariz intensa y elegante donde está presente la fruta roja madura, como la cereza, bien integrada con los aromas propios de la madera, como el tostado suave y un ligero especiado. En boca es amplio y equilibrado, con taninos maduros que le aportan estructura, intenso, goloso y persistente gracias a su equilibrada acidez. Con recuerdos a fruta roja y madera fina, un gran representante de su denominación de origen.


Posteriormente catamos un Toro crianza, concretamente el Palacio de Villachica 2020. Catorce meses en barrica. 100% Tinta de Toro. Color cereza intenso con tonos granates, capa alta y brillante. Nariz compleja con aromas a fruta negra madura (ciruela, mora) combinados con notas de roble, como la vainilla, brioche, y pan tostado. En boca es sabroso, redondo y con tanino maduro, bien integrado. Retrogusto intenso y largo, cuerpo y personalidad, propios de la tinta de Toro.


Concluimos la cata con un Bonus Track, un vino de Toro que todavía se está elaborando, de viñas viejas, que nos resultó muy potente, muy oscuro y con pocas notas aromáticas.



viernes, 13 de febrero de 2026

EL SECRETO DE MARCIAL




Una novela tremendamente bella y dolorosa, escrita con gran pulso narrativo y hasta con toques de suspense, que no solo homenajea a los sufridos migrantes españoles y a las películas que formaron nuestra personalidad, sino que se adentra en los misterios familiares más recónditos.


Madre solo hay una. Pero cada padre es un enigma. Y todo hijo necesita resolverlo.

Un escritor, miembro de la comunidad española en Buenos Aires, intenta descifrar la verdadera personalidad de su padre años después de su muerte. Marcial Fernández, emigrante asturiano, como tantos hombres de su época siempre tuvo dificultades para comunicarse con su hijo, a quien castigó con años de silencio y disgusto al descubrir su pasión literaria. El único vínculo entre ellos fueron las películas del Hollywood clásico que veían por televisión, una educación sentimental llena de sutilezas y malentendidos que Marcial impartía de manera indirecta. A medida que avanza en la reconstrucción de su historia, el narrador halla indicios de que su padre llevó una vida secreta y se obsesiona con descubrirla.


FICHA TÉCNICA

Editorial- Ediciones Destino

Idioma- Castellano

Número de páginas- 256

Tiempo de lectura- 6 h 3 m

Año de edición- 2025. Fecha de lanzamiento- 05/02/2025

Plaza de edición- Barcelona




CANCIÓN DE INVIERNO (2)


No he vuelto a Santiago. Como decía en el texto publicado en enero de 2010 (hace quince años), la visité por primera vez a principios de los años 70 y, luego, varias veces en los años 1980-1981 con motivo de mi servicio militar en Ferrol. Me desplacé varios fines de semana en mi Dyane 6, siempre en solitario. Pasaba la noche del sábado en una pensión y volvía a Ferrol después de comer los domingos. No creo que tarde demasiado en regresar, tengo muchas ganas de recorrer de nuevo Galicia, ese año y medio que pasé allí me trae buenos recuerdos. Era joven.

"Conocí Santiago cuando tenía catorce o quince años. Se trató de un viaje de quince días en un Seat 124. Los pasajeros: mi padre, mi hermano, mi hermana y yo. Sin duda, un viaje de placer sin especificación, sin establecer límites, sin reserva de hoteles, sin destinos premeditados. Toda una aventura para un niño de mi edad. Apasionante.

Partía de Santander y recorría la Cornisa Cantábrica occidental, Galicia y el norte de Portugal.
Tengo recuerdos fotográficos, estampas inconclusas, borrosas experiencias, pero, el poso, el retrogusto, se simplifica en una sensación placentera, emotiva y, hasta cierto punto, exclusiva y exótica. Tenía la sensación de sentirme libre, acompañado, además, por la mayoría, entonces, de mis seres queridos.

Hoy, después de varios días sin escribir en mi blog, rompo esa abstinencia, precisamente, reitero, en el regreso a la letra escrita, a la palabra resumida, al acto de reivindicar la amistad y me encuentro, no sé por qué -o, tal vez sí-, con el trovador que descubrí a comienzos de los ochenta, cuando vagaba solitario (casi siempre) por la triste, melancólica, desnuda y húmeda Compostela. De repente, me ha vuelto a la memoria la Plaza de Platerías, La Rua do Franco y sus vieiras, la calle del Villar, las noches en el Paraíso Perdido y sus absentas bañadas en agua, Modus Vivendi (caballerizas del palacio de Somoza), el parque de la Alameda y su peculiar fotógrafo …

Intentaba descubrir el mundo resguardado en locales vanguardistas, de ambiente universitario, con olor a tabaco prohibido (o no tanto), en cafés con solera, en soledad acompañada y, resulta, que fui descubriéndome a mí mismo, sin despertar sobresaltos, sin interrumpir revelaciones. En un local, ahora no recuerdo el nombre –lástima-, en la parte nueva de Santiago, que tan poco transitaba, me topé con Silvio. Era invierno, los inicios de los ochenta y, claro, estaba enamorado. Ahora, Silvio me parece algo trasnochado, pero entonces fue una experiencia descubrir su poesía desgarrada. Todavía merece la pena".

8 de enero de 2010

jueves, 12 de febrero de 2026

ONA MAFALDA, PRINCESA DE BULGARIA




Ona Mafalda (Londres, 1994) es una figura pujante dentro del panorama del pop electrónico, con un sonido  brit-pop que le devuelve a sus raices. Inspirada por referentes como Florence and the machine, The Strokes, Blondie, Artic Monkeys, Belle & Sebastian o Patti Smith. Ona abraza la crudeza de la guitarra y la convierte en motor de un nuevo capítulo creativo. Su trabajo destila autenticidad, fuerza y vulnerabilidad a partes iguales, reflejando la voz de una generación que no teme volver a empezar. Entre sus hitos en directo destaca haber abierto un concierto de Coldplay, una de las bandas que más la inspiraron a dedicarse a la música. Su sueño: tocar algún día en el Festival de los festivales, Glastonbury.


Con su nuevo álbum, ‘Reset’, abre una etapa de renovación artística y personal. El disco es un viaje de guitarras eléctricas, intensidad emocional y letras inspirado en la música que le acompañó desde su infancia. ‘Reset’ es una declaración de intenciones y el punto de partida de un futuro sonoro tan honesto como electrizante.


La he escuchado en algunas entrevistas para Radio 3 y me parece una persona inteligente, coherente y “muy normal”. Pasado mañana la veré en Zamora, concretamente en la Sala Avalon, dentro del circuito “Girando por Salas #GPS16 en GUADALAJARA, ZAMORA, SANTIAGO DE COMPOSTELA, MÁLAGA, SEVILLA, BARCELONA, SANTANDER Y VIGO.


Pero además de cantautora es princesa. Su abuelo fue Simeón de Sajonia-Coburgo-Gotha (o Simeón II), último zar (rey) de Bulgaria, reinando de 1943 a 1946 cuando era un niño.  Más tarde se convirtió en primer ministro del mismo país entre 2001 y 2005. Su padre es Kyril (Príncipe de Preslav) (n. 1964): casado con Rosario Nadal y Fuster-Puigdórfila, con tres hijos: Mafalda, Olimpia y Tássilo. Mafalda se ha criado entre Londres, Mallorca y EE. UU.


Hace pocos meses ,  la princesa Mafalda se separó de su pareja Marc Abouleisman, quien fuera su gran amor desde la infancia y su esposo desde mayo de 2022, en buenos términos -no tener hijos en común facilitó mucho el proceso-.



lunes, 9 de febrero de 2026

VER NEVAR TRAS LA VENTANA DE LOS SUEÑOS (2)



Este invierno está siendo especialmente duro, se van sucediendo borrascas y danas con nombres propios. Ahora esperamos a "Marta", una borrasca que transporta aire húmedo y relativamente cálido para la época del año, que está dejando muchas precipitaciones en toda la península. 
Días atrás nevó intensamente en Zamora, nunca había coincidido con una nevada así. Recordé, cómo no, a mi querida Soria y los cientos de nevadas vividas y recordé el texto que viene a continuación y que escribí en el salón de mi piso de Eduardo Saavedra en la capital soriana en noviembre del 2008 , nada menos que hace diecisiete años y medio, recién cumplidos 51 años.

"No es más quién más alto llega

sino aquel que, 

influenciado por la belleza que le envuelve,

más intensamente siente".                                          Maurice Herzog


"Ver nevar -tras la ventana- me produce una sensación sedante. Mi mente empieza a volar libremente trasladándome a escenarios placenteros. Esos pensamientos siempre concurren en dos contextos repetidos tenazmente. Si me encuentro en mi trabajo desearía estar en casa asomado a la ventana del salón, que es, sencillamente, la que más vistas tiene al exterior. En ese momento, justo como ocurre ahora, desearía comprobar que los kilómetros de llanura castellana, con montañas al fondo, van cubriéndose de un hermoso manto blanco. Mientras tanto disfruto de una música relajada, clásica a poder ser, de una temperatura cálida en mi apartamento y de unas vistas que cambiarán por un momento su cotidianidad. Si no estoy en el trabajo y me encuentro en mi domicilio -bajo los efectos descritos o similares- mis pensamientos se trasladan a los primeros años que viví en Soria. Por entonces, los inviernos eran más crudos. En la actualidad nieva rara vez y es poco habitual que la nieve cuaje sobre el terreno. Llegué a Soria a principios de noviembre (1978) y rápidamente me sorprendió el invierno. Cuando nevaba era fiesta para mí, disfrutaba como un niño. La falta de costumbre, claro. Vivía en la calle Virgen del Espino, al lado de la Iglesia del mismo nombre y muy cerca del Cementerio. Cuando el manto de nieve estaba consolidado calzaba mis botas, me abrigaba con la ropa más adecuada y caminaba, dejando plasmadas mis huellas sobre la nieve virgen, hasta el castillo. Desde allí admiraba las asombrosas vistas en todas las direcciones. Son momentos que me han quedado grabados para siempre.

Otra imagen fotográfica que permanece en mi retina se traslada a principios de los años ochenta. Recuerdo que era mi despedida antes de incorporarme al servicio militar. Estaría fuera año y medio. Paseaba en mi automóvil Dyane-6, junto a mi novia, por Valonsadero (un paraje natural muy extenso a las afueras de Soria). Sonaba música de Dire Straits e iba muy despacio. El paisaje estaba nevado y parábamos en todos los rincones que nos parecían apetecibles. Los humedales estaban helados produciendo efectos sorprendentemente bellos. Me embargaba la tristeza de separarme de mi ser querido y de asumir una misión que odiaba a más no poder. Era uno de los momentos más tristes de mi vida y todo permanecía blanco. Blanco por fuera y negro por dentro. La nieve, una vez más, era mi compañera en tiempos revueltos. Esa misma nieve que ahora cae perezosa, sin prisa por llegar al suelo, que envuelve mi tiempo real en otros momentos que pasaron pero que forman parte de unos sentimientos solidificados haciéndome afrontar la vida con alegría e ilusión.

Ya no nieva, mis pensamientos dejan de aflorar, ya no escribo y sigue siendo lunes. Un lunes diferente".

24  de noviembre de 2008

domingo, 8 de febrero de 2026

PISCINAS MUNICIPALES DE ZAMORA


Me acostumbré en Soria a frecuentar sus piscinas cubiertas, todas municipales. Durante cuarenta años lo hice con mis alumnos y, desde que me jubilé, era usuario del spa urbano, con cañones de agua, chorros verticales y de pared, asientos de hidromasaje, duchas: nebulizante, tropical y secuencial, fuente de hielo, pediluvio, sauna, baño de vapor, tumbonas calientes… todo un lujo para la ciudad. Ahora, viviendo fuera de Soria (con añorada nostalgia), he sacado un abono de 15 baños en las piscinas municipales de la ciudad de Zamora. Conocía de algún verano la piscina de la Ciudad Deportiva,  “La Sindical” de toda la vida, tiene medidas olímpicas (Largo: 50 metros. Ancho: 25 metros) y, acostumbrado a nadar en piscinas con medidas inferiores, justamente la mitad de las dimensiones olímpicas, cuesta adaptarse a la hora de nadar. El pasado jueves fue la primera vez que utilicé mi abono, hice 12 largos -600 metros-, aunque mi intención es llegar a 20 largos -1000 metros-, mínimo. Poco a poco.

Me llamaron la atención algunas cosas, nunca había pagado por secarme el pelo (20 cts.), la sauna está a unos 60 grados, cuando estoy acostumbrado a 90 grados en otras instalaciones y, sobre todo, tener que ajustarte a un horario determinado, los usuarios tienen que acudir 10-15 minutos antes de cada hora y limitarse a utilizar la instalación un máximo de 60 minutos. Obviamente, cada municipio establece sus criterios y sus reglamentos, pero cuando te acostumbras a acudir cuando te viene bien sin mirar el reloj, cuesta adaptarse. Cuestión de tiempo, mientras tanto disfrutaré haciendo ejercicio.

sábado, 7 de febrero de 2026

ZAMORA. RUTA DE LOS TRES PUENTES

El pasado día 25 de enero publiqué en el blog una entrada que titulaba “Ruta de las cuatro plazas”. Hoy, aprovechando que el río Duero ha superado la barrera de los 500 metros cúbicos por segundo, quise contemplar la estampa de la crecida en sus lugares más críticos, “Los Pelambres” (playa urbana de la ciudad), el Puente de Piedra, el de Hierro y el de los Poetas. Bajo el Puente de Piedra, el camino se encuentra cortado porque el agua alcanza más de un palmo de altura sobre ese tramo del paseo fluvial. Lo mismo ocurre en el paseo más cercano al río en esa margen a la altura del viaducto que une la avenida de Portugal con el barrio de Pinilla. En la otra orilla, el agua ya ha rebasado el acceso a una de las aceñas de Cabañales.


Estaba haciendo fotos de la crecida del río en el Puente de Piedra, también llamado Nuevo (románico con reformas posteriores), cuando un chico de unos 28 años me pidió que le hiciera una fotografía desde la margen izquierda, en el barrio de Pinilla. Me preguntó si era de Zamora y le dije que era de Santander, pero que conocía la ciudad bastante a fondo. Mario, nos presentamos al despedirnos, era gijonés, pero por motivos laborales vivía desde hace cuatro años en Madrid. Caminamos  juntos los 250 metros que tiene el puente en dirección al centro de Zamora. Me pidió disculpas por no conocer mi ciudad, Santander, a pesar de la proximidad con Gijón. Le dije que los gijoneses y los santanderinos tenemos muchas cosas en común. Me prometió visitar mi ciudad en cuanto pudiera. Le hablé de mi último viaje a Gijón, hace escasamente un mes, luego le recomendé visitar las "Edades del Hombre" y comer en un restaurante que frecuento a menudo. Eso si, tenía que reservar nada más despedirnos, ya que la ciudad está a  rebosar de turistas. El viaje desde Madrid lo hizo en el AVE en hora y media, un viaje muy cómodo, según él.


Llegando a la Plaza del Maestro, empezó a llover, por suerte estaba cerca de casa. Perdoné tomar un vino donde Javi Manzano, preferí estar cobijado al calor del hogar, así que después de hora y media de paseo y charla, abrí una botella de vino de Toro, recientemente descubierto, “Dominio de Taurum” y continué deleitándome con el último disco de Jacob Alon.


Ahora a esperar la borrasca Marta, que sucede a Leonardo, con nuevas precipitaciones intensas e incluso nevadas copiosas en distintos puntos de las provincias de Zamora y Salamanca. El agua embalsada en la provincia zamorana supera el 90%.

VINOS "PALACIO DE VILLACHICA"

Anoche, en el Winebar "La Zepa" , catamos vinos de la bodega Palacio de Villachica . Conocía sus vinos de Toro, muy populares en t...