miércoles, 28 de octubre de 2026

LA BOLA NEGRA. 2026

 



Título original
La bola negra
Año
Duración
158 min.
País
España
Dirección
Javier Calvo y Javier Ambrossi

Sinopsis
Las vidas interconectadas de tres hombres en tres épocas distintas. Tres existencias íntimamente ligadas por la sexualidad y el deseo, el dolor y la herencia, y por una de las últimas obras, inacabada, de Federico García Lorca. (Filmaffinity).


El cine histórico contemporáneo, especialmente cuando decide asomarse a las heridas de la Guerra Civil y el franquismo, se encuentra atrapado con frecuencia en una encrucijada letal entre la potencia estética y la fidelidad ideológica. La bola negra, la ambiciosa producción de Javier Calvo y Javier Ambrossi, funciona como el ejemplo perfecto de este dilema, desnudando con precisión quirúrgica las luces y sombras de los nuevos lenguajes autorales frente a la memoria histórica.
En el plano formal, la película es deslumbrante. La fotografía analógica en 35mm de Gris Jordana y su atmósfera sensorial construyen un universo de una melancolía magnética, donde los personajes traspasan la pantalla a través de la pura estimulación visual. Sin embargo, este virtuosismo técnico convive con una omisión histórica deliberada que roza el fraude ideológico. Al diluir la persecución sistemática e institucional del colectivo homosexual —orquestada por militares, falangistas, carlistas y la jerarquía católica bajo el amparo del nacionalcatolicismo— en una suerte de opresión lírica o abstracta, la obra comete un grave anacronismo. Los Javis priorizan el melodrama estético del siglo XXI sobre la cruda realidad que costó la vida a figuras como Federico García Lorca, despolitizando el trauma para convertirlo en un producto inofensivo. Con un metraje desmedido que roza las dos horas y cuarenta minutos, el ritmo de la historia se resiente notablemente. 
El cine español actual parece sufrir una alarmante tendencia a romantizar y estetizar la tragedia en lugar de abordar su crudeza política. Solo despojando al pasado de su envoltorio cosmético se puede hacer un verdadero ejercicio de justicia y memoria.
Puntuación- 7/10

CINE SÉNIOR: EL USO RESPONSABLE DE UNA AYUDA PÚBLICA

 


La iniciativa de los martes de Cine Sénior, con entradas a 2 euros gracias a la financiación del Gobierno, es una buena medida para facilitar el acceso a la cultura y fomentar que las personas mayores de 65 años puedan disfrutar del cine a un precio reducido.

Sin embargo, esta iniciativa pierde parte de su sentido cuando no se comprueba adecuadamente que quienes se benefician de ella cumplen los requisitos de edad.

En algunos cines, concretamente en los “Multicines Zamora” (también lo he comprobado en los cines Lara de Soria), una persona puede sacar en taquilla entradas para un grupo de acompañantes y, a la hora de acceder a la sala, no se les solicita el DNI para verificar su edad. De esta manera, pueden entrar personas que no han cumplido los 65 años y beneficiarse de una tarifa subvencionada que no les corresponde.

Pero hay otra cuestión que conviene tener en cuenta: las subvenciones no son ilimitadas. Cada cine puede estar sujeto a unas condiciones y a una financiación determinada para este programa. Si las entradas bonificadas se utilizan de forma indebida, se desvirtúa el objetivo de la ayuda y se corre el riesgo de que los recursos disponibles no se destinen adecuadamente a sus verdaderos beneficiarios.

Por eso, sería conveniente que los cines establecieran controles efectivos, solicitando el DNI cuando fuera necesario, tanto en la compra como en el acceso a las salas. No se trata de poner trabas a las familias ni a quienes acuden acompañados de sus mayores, sino de garantizar que se respetan las condiciones de la iniciativa.

Si queremos que el Cine Sénior continúe y que las personas mayores puedan seguir disfrutando de entradas a 2 euros, debemos hacer un uso responsable de esta ayuda pública. Abusar de una subvención o aprovechar la falta de controles puede terminar perjudicando a quienes realmente tienen derecho a ella. Y eso sería, precisamente, lo contrario de lo que persigue esta iniciativa.


martes, 27 de octubre de 2026

HISTORIAS DESDE MI ATALAYA DE SOL

El otro día releía una entrada de mi blog fechada el 17 de agosto de 2013, un texto que titulé “Chica con libro y sombrero”. Recordaba en esas líneas a una joven de aspecto teutón que devoraba en la arena El temor del hombre sabio, la segunda entrega de la aclamada trilogía de fantasía Crónica del Asesino de Reyes, de Patrick Rothfuss. Lo curioso de la escena era que, de vez en cuando, la chica interrumpía su lectura, se levantaba y desfilaba por la orilla con la soltura y la elegancia de una modelo profesional.
Vivir en un octavo piso en primera línea de playa, con la mirada puesta de cara al este y al mar, te regala una perspectiva privilegiada. No es solo el espectáculo diario del amanecer; es también el acceso involuntario a las terrazas exteriores de los vecinos. Sin ser un husmeador ni un cotilla, la altura te obliga a ser testigo de escenas cotidianas tan singulares que, bien miradas, darían para escribir una novela entera.
Desde hace aproximadamente diez días, mi atalaya particular me ha regalado una de las estampas más edificantes y hermosas que recuerdo. En un apartamento de alquiler justo frente al mío, se alojan una abuela y su nieta. Irradian una paz y una serenidad tan puras que dan ganas de enmarcar la escena. Religiosamente, hacia las 7:45 de la mañana, aparecen en la terraza para desayunar juntas, una al lado de la otra. A partir de ese momento, se vuelven inseparables durante el resto de la jornada.
Al observarlas cada mañana, es inevitable que la imaginación vuele y empiece a tejer la historia que se esconde detrás de esa hermosa complicidad...
"El balcón olía a sal, a protector solar de factor cincuenta y al café recién hecho que Carmen, a sus 75 años, se tomaba mirando al horizonte. A su lado, en una hamaca de mimbre, su nieta Valeria, de 25, tecleaba en su ordenador portátil, aprovechando las ventajas del teletrabajo frente al mar.
Habían alquilado aquel pequeño piso para pasar juntas el mes. En la familia, el escepticismo había sido total: «¿Cómo se van a ir ustedes dos solas? ¡Vaya combinación!», protestaban. Pero Valeria necesitaba huir urgentemente de la presión de la gran ciudad, y Carmen, tras un año de rutina monótona en el pueblo, sentía una repentina sed de aventura.
Los primeros días funcionaron como un predecible choque de trenes generacional. Valeria encendía su altavoz inteligente con música actual; Carmen prefería el viejo transistor de pilas. Valeria preparaba boles de avena con semillas de chía; Carmen bajaba a la panadería de la esquina a por churros tradicionales. Sin embargo, el mar tiene una extraña capacidad para sincronizar los ritmos más dispares.
El punto de inflexión llegó una tarde, cuando una fuerte tormenta de verano las dejó encerradas. La conexión a internet se cayó, dejando a Valeria incomunicada y visiblemente estresada por el aislamiento digital. Carmen, con una sonrisa pícara, sacó de su maleta una baraja de cartas desgastada por los años.
—Venga, deja de mirar esa pantalla negra —le dijo con firmeza—. Te voy a enseñar a jugar al cinquillo, pero apostando de verdad.
Valeria aceptó con desgana, pero a la tercera partida ya se reía a carcajadas. Descubrió con asombro la astucia de su abuela, que no dudaba en hacer pequeñas trampas si no la vigilaban de cerca. Pasaron las horas hablando de todo y de nada: Carmen le relató cómo conoció a su abuelo en un baile de pueblo en los años sesenta, y Valeria le confesó el miedo paralizante que le daba el futuro, tanto en lo laboral como en lo sentimental. Carmen la escuchó con una empatía profunda, desarmando los dramas universales de los 25 años con la perspectiva y la calma que solo otorgan los 75.
Al día siguiente, el sol volvió a brillar con fuerza. Decidieron bajar a la playa a última hora, cuando la arena ya no quemaba y la masa de turistas empezaba a retirarse. Caminaron juntas por la orilla, dejando que el agua templada les bañara los pies. Mientras entrelazaban sus brazos y compartían confidencias que el viento del este borraba antes de llegar a mis oídos, me di cuenta de que la edad, después de todo, solo es un número. Lo verdaderamente importante en esta vida es saber con quién decides compartir el paisaje".
Desde mi ventana del octavo piso, sigo observándolas cada mañana a las 7:45 en punto. Sé que cuando termine el mes, devuelvan las llaves y cierren esa terraza, ambas habrán cambiado para siempre. Ya no volverán a ser simplemente la abuela y la nieta que coinciden por compromiso en las comidas familiares de los domingos. Yo habré sido el testigo silencioso del nacimiento de dos cómplices absolutas; las protagonistas de una historia de verano inolvidable que quedó grabada, para siempre, en un balcón frente al mar.

lunes, 26 de octubre de 2026

EL ENCANTO DE LOS CRUCEROS FLUVIALES EUROPEOS


Durante estos últimos años, en mis viajes por algunos de los grandes ríos europeos, especialmente el Danubio y el Rin, he tenido ocasión de visitar ciudades como Passau y Basilea, donde he podido observar de cerca la intensa actividad de los cruceros fluviales y comprender el atractivo de una forma de viajar que combina navegación, cultura e historia.

Passau, situada en el estado alemán de Baviera, junto a la frontera con Austria, es conocida como la ciudad de los tres ríos, por la confluencia del Danubio, el Inn y el Ilz. Basilea, por su parte, ocupa una posición estratégica en el noroeste de Suiza, muy cerca de las fronteras con Francia y Alemania. El Rin atraviesa la ciudad y divide su espacio urbano en dos orillas que, lejos de separarla, contribuyen a definir su personalidad y su vida cotidiana.

En ambas ciudades pude comprobar cómo numerosos cruceros fluviales permanecían amarrados en los muelles, perfectamente integrados en el paisaje urbano y a la espera de reanudar sus itinerarios. Aquellas embarcaciones, de dimensiones mucho más reducidas que las de los grandes cruceros marítimos, despertaron en mí una curiosidad que con el tiempo se ha convertido en un verdadero interés por esta modalidad de viaje.

El Danubio y el Rin constituyen dos de las grandes arterias fluviales de Europa y ofrecen algunas de las rutas más emblemáticas del crucerismo continental. Navegar por ellos permite descubrir el continente desde una perspectiva diferente: ciudades históricas, pequeños pueblos, paisajes cambiantes y monumentos que parecen asomarse a las orillas para contemplar el paso de los barcos.

A ello se suma una manera de viajar que me resulta especialmente atractiva. Los barcos suelen tener una capacidad mucho más limitada que los grandes cruceros marítimos —habitualmente inferior a los doscientos pasajeros— y cuentan con una tripulación que, en muchos casos, ronda las cincuenta personas. La navegación, tranquila y pausada, se combina con frecuencia con desplazamientos nocturnos y excursiones diurnas, de modo que el viajero puede despertarse cada mañana en un destino diferente sin necesidad de hacer y deshacer continuamente las maletas.

Fue precisamente ese conjunto de circunstancias lo que hizo que me quedara prendado de los cruceros fluviales. Me atrae su escala más humana, la posibilidad de recorrer distintas ciudades sin las aglomeraciones propias de otros tipos de turismo y, sobre todo, esa sensación de avanzar lentamente por la geografía europea, siguiendo el curso de ríos que durante siglos han sido vías de comunicación, comercio e intercambio cultural.

Por ese motivo, dentro de apenas cinco días emprenderé uno de estos itinerarios. Como ya comenté en una entrada anterior, el recorrido ha tenido que modificarse debido al escaso caudal del Rin en su tramo alemán, una circunstancia que puede dificultar o impedir la navegación de determinados barcos. El nuevo itinerario se desarrollará por los Países Bajos y Flandes, una región de gran riqueza histórica y cultural en la que los canales, los ríos y las ciudades mantienen una estrecha relación con el agua.

El viaje se realizará a bordo del MS Rhine Melody, un barco de bandera alemana, y tendrá como punto de partida Ámsterdam. El recorrido previsto incluye el lago IJsselmeer, Enkhuizen, Róterdam, Delft, La Haya, Malinas, Lovaina, Gorinchem y Utrecht.

Será, por tanto, una oportunidad para descubrir otra cara de Europa: la de las ciudades neerlandesas y flamencas, con sus canales, sus plazas históricas, sus edificios de arquitectura tradicional y una cultura urbana profundamente vinculada a la navegación. También será una ocasión para comprobar si la experiencia de viajar por estas aguas confirma las expectativas que despertaron en mí aquellos barcos amarrados en Passau y Basilea.

Al fin y al cabo, quizá una de las mayores virtudes de los cruceros fluviales sea precisamente esa: permitirnos viajar sin prisas, contemplar el paisaje desde otra perspectiva y descubrir que, en ocasiones, el placer no reside únicamente en llegar a un destino, sino también en disfrutar del camino que nos conduce hasta él.



viernes, 23 de octubre de 2026

DISCO DE LA SEMANA 28/26. "Jazz dreams"- FINE


 DISCO DE LA SEMANA 28/26

"Jazz dreams"- FINE
Género- Trip-Hop, Americana.
Sello- Escho
Fecha de publicación- 22 de octubre de 2026
Duración- 35:24
La cantautora danesa Fine Glindvad Jensen ha publicado un nuevo álbum titulado «Jazz Dreams». El álbum difumina las fronteras entre el pop de cámara, la Americana, el doo-wop y un trip-hop de atmósfera densa y aletargada; entre sus referentes más cercanos cabe citar a Cindy Lee, Mazzy Star, Jessica Pratt y Lana Del Rey.
No se trata de un disco de jazz, más bien ha sido concebido como una sesión de improvisación jazzística, un laberinto de melodías brumosas que resultan vagamente familiares. Su rasgo distintivo es una base armónica compleja que, sin embargo, suena totalmente natural y despreocupada —una rareza en un panorama pop actual volcado hacia la brevedad y los ganchos pegadizos inmediatos—. La voz de Fine, informal y exquisita, mantiene la atención del oyente de principio a fin.

miércoles, 21 de octubre de 2026

RETORNO A ALEMANIA


Foto- Scylla Edelweiss

Mi idilio con Alemania y el viaje que el Rin congeló en el tiempo
Dentro de unos días regresaré, por tercer año consecutivo, a Alemania. Es una nación sorprendente que me tiene completamente enamorado por varias razones, pero sobre todo por la inigualable belleza de sus paisajes y la profunda educación de sus habitantes. Este fenómeno del "turismo de repetición" (repeat tourism) no es casualidad; es el resultado de dos experiencias previas que han dejado una huella imborrable en mí.
Mi romance con este país comenzó hace un par de años, en pleno diciembre, cuando visité Friburgo de Brisgovia, en el estado de Baden-Wurtemberg. Llegué de noche y la sutil y delicada luz de su iluminación artificial me desconcertó de forma positiva: me transmitió la atmósfera mágica y profunda de una película dirigida magistralmente por Wim Wenders, Werner Herzog o Rainer Werner Fassbinder. Eran días de mercados de Adviento, con su aroma a vino caliente cerca del casco antiguo y de la imponente catedral. Allí descubrí los famosos Bächle, esos pequeños y cantarines canales de agua que atraviesan las calles de una ciudad que no solo es la prestigiosa sede de una universidad histórica, sino también la bellísima puerta de entrada a la Selva Negra.
Con el listón muy alto, hace justamente un año tuve la oportunidad de explorar el "Estado Libre de Baviera". Es la región más grande de Alemania en superficie y la segunda más poblada, con más de 13 millones de habitantes. Situada en el sureste del país, Baviera se erige como uno de los motores económicos, culturales e históricos más importantes de Europa. Su capital, Múnich, me cautivó, pero fue su naturaleza la que me robó el aliento. Sus ríos, sus cadenas montañosas salpicadas por los lagos de los Alpes bávaros y algunos de los pueblos medievales más espectaculares del continente componen un cuadro perfecto, coronado por el mundialmente famoso e idílico Castillo de Neuschwanstein.
Este año el destino elegido para continuar mi trilogía alemana era la emblemática zona del Rin. La propuesta era fascinante: un crucero fluvial de ocho días a bordo del buque Scylla Edelweiss. Aunque el barco zarparía desde Ámsterdam, el curso del agua me llevaría a recorrer el corazón de Alemania con paradas planificadas en Nimega, Colonia, Coblenza (navegando junto a la mítica Roca Loreley), Rudesheim, Mannheim, Espira y, como broche de oro, Estrasburgo.
Sin embargo, el viaje ha sufrido un giro inesperado antes de empezar. Acabo de recibir una llamada de la organización del crucero para comunicarme la peor de las noticias: el viaje queda suspendido por falta de caudal. La crisis climática del Rin ha provocado una paralización logística absoluta. El alarmante descenso del nivel del agua impide una navegación segura, ya que incluso las barcazas de carga requieren un mínimo de 40 centímetros de profundidad para operar en la ruta entre Róterdam y el interior de Alemania.
Es una verdadera lástima que la naturaleza haya decidido truncar este itinerario tan deseado. Por ahora, solo queda asimilar la decepción y esperar nuevas noticias de la compañía. Sé que, tarde o temprano, el Rin volverá a llenarse y me permitirá descubrir esa tercera pieza del puzle alemán que tantas ganas tengo de encajar.


martes, 20 de octubre de 2026

CASTELLÓ RUTA DE SABOR. V JORNADAS GASTRONÓMICAS. PEÑÍSCOLA




CASTELLÓ RUTA DE SABOR. V JORNADAS GASTRONÓMICAS. PEÑÍSCOLA
23, 24 y 25 de Octubre de 2026 

Uno de los principales atractivos de esta edición será la participación de 11 chefs con Estrella Michelin y Sol Repsol, que protagonizarán demostraciones de cocina en directo y ponencias para acercar al público distintas técnicas y propuestas culinarias.

El festival contará también con 11 restaurantes con estand propio, en los que los visitantes podrán descubrir y degustar sus elaboraciones. Entre los establecimientos participantes figuran Vermuda, de Alcossebre; La Caleta Tasca del Mar, de Benicarló; el restaurante Rubén Miralles, de Vinaròs, y Porcellet, de Traiguera.


LA BOLA NEGRA. 2026

  Título original La bola negra Año 2026 Duración 158 min. País España Dirección Javier Calvo y Javier Ambrossi Sinopsis Las vidas intercone...