lunes, 17 de agosto de 2026

CHESTER Y LOS HIPPIES (2)


La zona que comenté en 2010, por esos caminos desde la casa de mis abuelos (que ahora es mi casa) hasta la isla de la Virgen del Mar, se han convertido en urbanizaciones, más o menos de lujo, en unos prados verdes que eran inmensos y estaban  plagados de vacas lecheras que ya han desaparecido. Todo avanza de una manera desmesurada, pero por suerte sigo disfrutando de ese camino que me lleva al mar.


En vacaciones de verano me gustaba pasear con mi perro Chester hasta la playa. Se trataba de un perro de raza “pointer”, que como todos los de caza, era muy juguetón y cariñoso. Le llamábamos Chester por dos motivos. El fundamental era que estaba coloreado como un cigarrillo pero con los colores cambiados. Tenía el rabito blanco y el resto del cuerpo de color whisky. El segundo motivo, era que nuestro padre fumaba tabaco de la marca Chesterfield. Desde la casa de mis abuelos hasta la playa de la Virgen del Mar hay una distancia de algo más de un kilómetro, por caminos que sólo transitábamos los vecinos (ahora se han convertido en urbanizaciones). El último tramo se hacía por el interior del, entonces, campo de tiro militar , que con el paso de los años se convertiría, durante las fiestas patronales de Santiago, en lugar de celebración de las Ferias. Eran tiempos en que las generaciones más jóvenes de toda Europa y América, a excepción de los países que teníamos la desgracia de vivir en una dictadura fascista, practicaban la libertad en un movimiento llamado Hippie. En Santander, durante esos primeros años setenta, se veían, en el buen tiempo, cantidad de coches con matriculas extranjeras que portaban distintivos con las letras D, ND y CH, principalmente. Los niños de aquellos años pensábamos que la pegatina CH correspondía a la extinta Checoslovaquia. Frente a la isla de la Virgen del Mar, detrás de las rocas que delimitan “Los Baños de Cleopatra” y el chiringuito de toda la vida, aparcaban muchas furgonetas alemanas, holandesas y suizas que disfrutaban “por la patilla” de varios días de sol (y lluvia), paz, nudismo y amor. Me gustaba pasar por donde estaban esas parejas compuestas por tipos melenudos y chicas rubias exuberantes que campaban a sus anchas como Dios les trajo al mundo. Me encantaba contemplar a esas rubias extranjeras desde cierta distancia. Cuando me veían me saludan con una sonrisa y el brazo extendido y yo les devolvía el saludo completamente ruborizado. Chester siempre se acercaba a ellos para olisquearlos y yo, con la excusa de retirarlo de allí, podía examinar más de cerca sus cuerpos bien formados. Era una experiencia que me encantaba. Incluso en alguna ocasión me invitaron a una coca cola mientras ellos, desnudos, fumaban algún tipo de tabaco que olía muy fuerte. Me hacían preguntas pero yo no les entendía y, además, siempre tenía prisa por irme. Sin embargo, me sentía muy feliz en ese ambiente tan liberal y relajado, aderezado de música diferente a la que emitían las emisoras de radio españolas. A partir de los dieciséis años y hasta después de acabar mis estudios, pretendía imitarlos dejándome el pelo largo y fumando, de vez en cuando, algún canuto con mis amigos y amigas de “El Caracol”, la discoteca de moda en Santander, con la mejor música del disyóquei Regino. Por entonces tenía trece o catorce años y lo único que me importaba era aprobar en septiembre las asignaturas que me habían quedado en junio, jugar al fútbol con mis amigos y descubrir que las chicas no eran tan simples como las imaginaba pocos años atrás. Más o menos, a esa edad, me enamoré por primera vez de Asun. No duramos mucho, ella era mucho más madura (había dejado a un novio –muy famoso en la actualidad- por mí) y yo un tipo tímido e inexperto. El primer amor me venía demasiado grande. Por esa época escuchaba todas las noches, antes de dormirme, un programa musical que dirigían dos cachondos mentales. Sólo recuerdo que uno de ellos se llamaba Charli. Mi música de cabecera no era otra que “Cosmo´s Factory” de los Creedence C. Revival. Empezaba, por tanto, a encauzar mi vida. Me estaba haciendo, poco a poco, adulto. Afortunadamente, todavía dudo si he llegado a conseguirlo. (17 de marzo de 2010)



sábado, 15 de agosto de 2026

CALLE MÁLAGA. 2025


Título original
Calle Málaga
Año
Duración
116 min.
País
Marruecos
Dirección
Maryam Touzani

Sinopsis
María Ángeles (Carmen Maura) es una española de 79 años que vive sola en Tánger, en el norte de Marruecos, donde disfruta de su ciudad y de su vida diaria. Su vida da un giro cuando su hija Clara (Marta Etura) llega desde Madrid para vender el apartamento en el que siempre ha vivido. Decidida a quedarse en la ciudad que la vio crecer, hará todo lo posible para mantener su hogar y recuperar los objetos de toda una vida. Por el camino, redescubre, contra todo pronóstico, el amor y el deseo. (FILMAFFINITY).


He de decir que la película me ha gustado más de lo que esperaba. Maryam Touzani mantiene una estética cuidada, colores cálidos mediterráneos, un abrazo a su cultura magrebí (una reivindicación de lo propio y despojándolo de los aspectos negativos que nos sugiere el norte africano) y un gran acierto, la protagonista Carmen Maura, que con su madurez interpreta, con su experiencia y sus magnificas expresiones, a una mujer española que nació en Tánger durante la guerra civil   española, lugar al que emigraron muchos españoles, entre ellos sus padres, huyendo del conflicto.

 María Ángeles vive sola, ya que su hija trabaja en Madrid, pero está plenamente integrada en su entorno: mantiene una buena relación con los vecinos, tiene amigos y una vida construida dentro de esa comunidad. El problema surge cuando su hija Clara vuelve de España y le comunica que, por una cuestión meramente económica, se ve obligada a tomar una decisión difícil, vender el piso en el que reside su madre que es suyo por herencia de su padre fallecido.

Es una tragicomedia amable, divertida y emocionante, apostando por el respeto a nuestros mayores, transpira humanidad, algo que a veces se echa de menos en el cine. Por eso creo que es una película interesante de ver y que encontrará su público. Es cierto que a ratos genera un clima excesivamente favorable y positivo, pero, en general, se deja ver de manera agradable.


Puntuación- 7/10























DISCO DE LA SEMANA 22/25. "Lost Weekend"- PHOEBE BRIDGERS



DISCO DE LA SEMANA 22/25
"Lost Weekend"- PHOEBE BRIDGERS
Género- Indie Folk
Sello- Dead Oceans
Fecha de lanzamiento- 13 de agosto de 2026
Duración- 52:35
Phoebe Bridgers nos presenta su tercer álbum "Lost Weekend". Phoebe es una cantautora originaria de Pasadena (California). Admirada tanto por su voz sutil como por sus letras meticulosas e incisivas, sus discos en solitario Stranger in the Alps (2017) y Punisher (2020) han estado acompañados de numerosas colaboraciones, incluyendo a Boygenius, con quien Bridgers ganó tres premios Grammy por el disco de 2023. Sus canciones se caracterizan por una intimidad difícil de encontrar en la música contemporánea, y transitan entre lo macro y lo micro con una facilidad que solo se compara con su imponente y prodigiosa habilidad con las palabras.

viernes, 14 de agosto de 2026

SANTANDER Y LA TURISTIFICACIÓN



Me preocupa la masificación turística, también conocida como turismo de masas o overtourism, que sufre mi tierra.  Santander se ha sumado activamente al debate sobre la turistificación en el norte de España. El fenómeno de "refugio climático" y su consolidado atractivo paisajístico han disparado el volumen de visitantes, tensionando la convivencia local.

Lo viví el invierno anterior en la ciudad de Málaga y hace dos años en Gran Canaria. En Málaga leí varios artículos sobre manifestaciones de los vecinos. Con lemas como «Málaga para vivir, no para sobrevivir» o «Ni alquileres por las nubes, ni salarios por los suelos», las movilizaciones denunciaban que el turismo masivo expulsa a los vecinos de los barrios. Posteriormente, en Las Palmas de Gran Canaria, también me hice eco de la presión que padecen de las viviendas vacacionales en barrios como Guanarteme, La Isleta, o los conjuntos históricos de Vegueta y Triana. La conversión de hogares residenciales en negocios turísticos reduce la oferta de alquiler y dispara los precios para los residentes locales.  Los pequeños comercios de barrio cierran para dar paso a negocios enfocados en los turistas. 

Todo eso repercute en en el aumento de precio de las viviendas y en todo lo relacionado con los gastos habituales al encarecerse absolutamente todo la que supone  vivir el “día a día”. 

Santander está apostando por un modelo de turismo que combina naturaleza, paisaje litoral, espacios verdes, rutas culturales y experiencias de bajo impacto ambiental, un atractivo para un perfil de visitante cada vez más consciente, que valora la sostenibilidad, la autenticidad y la calidad de la experiencia”. (Gema Igual, alcaldesa de Santander. FITUR 2026).

En 2020, la exconcejala de Turismo, Miriam Díaz, explicó en esa misma Feria, que “Santander no quiere entrar dentro del fenómeno de la turistificación. Hemos apostado por un modelo de calidad y sostenible que proteja al máximo nuestra ciudad y a sus visitantes, que equilibre los intereses de los santanderinos, los del sector –incluyendo al comercio, la hostelería y el tejido empresarial- para que los ciudadanos prosperen y los de los turistas”,  señaló entonces.

Sin embargo, en el verano de 2026 los santanderinos estamos experimentado problemas debido a la masificación. Hay muchas personas que han cambiado, debido al clima generalmente, sus segundas viviendas que adquirían en Salou, Peñíscola u otros destinos mediterráneos, por este nuevo refugio climático que es la costa cantábrica, sobre todo madrileños, castellano-leoneses, vascos y aragoneses.

La realidad es que en julio y agosto Santander está “petado”, no se puede aparcar, para comer hay que reservar con tiempo, las calles y playas están atestadas de gente, cada vez llegan más cruceros turísticos, presión hospitalaria. Considero que habrá que tomar medidas inmediatas para que nuestra ciudad no se convierta en un destino turístico inviable para los residentes.



jueves, 13 de agosto de 2026

MIS VINOS ECONÓMICOS RECOMENDADOS, "LUZÓN BLANCO"- D.O. Jumilla


MIS VINOS ECONÓMICOS RECOMENDADOS

"LUZÓN BLANCO"- D.O. Jumilla
Bodegas- Luzón. Jumilla (Murcia)
Variedad- 50% Macabeo, 50% Sauvignon
Grado Alcohólico- 12
Precio- 7 euros
Cata
Vista
De color amarillo con reflejos verdosos y brillantes.
Nariz
Dominan los aromas a manzana verde, entremezclados con notas cítricas y tropicales.
Boca
La entrada es untuosa, con una acidez equilibrada y un final persistente.
Temperatura de servicio- entre 7 y 10 ºC.
Maridaje
Ideal con todo tipo de mariscos; crustáceos aderezados con ajo y perejil; pescados a la plancha o grasos elaborados con salsas suaves; carnes grasas de ave (pato, oca) y verduras en tempura o salteadas con jamón y queso.

lunes, 10 de agosto de 2026

CRUCERO VENTURA, VINO GODELLO Y TELÉFONO MÓVIL

"Ventura" atracado en el puerto de Santander


Mientras leo en el Diario Montañés “La última del verano”, la columna de Juan Bas, escucho a Daniil Trifonov interpretando a Bach y, una vez más, me transporto al concierto del pasado día 7 en el Palacio de Festivales de Santander. Desde entonces no lo he dejado de escuchar. Pero sigamos con Bas, leo en su columna, escribe artículos habitualmente en el DM, que la que publica hoy quiere hacerla en el exterior, para ello se ha ido a una terraza de una cafetería y ha pedido un vino Godello, de calidad, dice. Yo añadiría que es el blanco que está de moda, pero se refiere al vino para agregar que a muchos clientes les da por pedirlo con un hielo. Y tanto a él como a mi nos produce cólera que al vino se le añada hielo, a no ser que sea un vino de tan mala calidad que lo merezca. Dice que es algo tan improcedente como servir un Dry Martini con una aceituna rellena de anchoa. Sigue hablando de comida, restaurantes, braserillos, chuletas, Château d´Yquem, Dom Pérignon…


Y yo que dejo el periódico y sigo escuchando a Trifonov, descanso de una mañana un tanto frenética. Madrugué para visitar, a primera hora, la exposición de Roberto Orallo en  la celebración del quinto aniversario del Centro Cívico Tabacalera, que abre a las 8:30 h. y se agradece. Después tuve que hacer una gestión con mi tarjeta de transporte público y pedir en una agencia de viajes información sobre unos billetes de avión. La agencia está situada en la esquina de la calle Cádiz con la calle Castilla y desde allí divisaba en el puerto el impresionante crucero Ventura, en su tercera de cinco escalas en Santander. La profesional que me atendía me indicó que era como un edificio de 20 alturas con sus 60 metros, y también que advertían que les quitaba la luz en el despacho. Le comenté que había leído que transportaba 3.300 pasajeros y que la tripulación la componían 1200 personas. Me contestó que llegaban en la actualidad al puerto de Santander cruceros con casi el doble de pasajeros. Aluciné.


Dejé la ciudad en el bus y fui a la playa de La Canal en Soto de la Marina, había quedado con unos familiares. El día era perfecto para el baño y disfrutamos mucho. Regresamos a casa con parada en “Lupa”, un supermercado de la región. Cuando estaba comiendo, ya tranquilo de tan ajetreada jornada, recibo una llamada de mi cuñado. Alguien le ha llamado desde el teléfono de mi hermano (se conoce que la última llamada que hizo con su móvil fue a ese teléfono) y dice que puede pasar a recogerlo a las puertas de “Lupa”, se lo ha dejado olvidado en el carrito de la compra. Me desplazo a casa de mi hermano para que vaya urgentemente a recogerlo. Finalmente lo recupera. Añado que tiene que invitar a unas rabas a la persona que se lo devolvió, su teléfono es de última generación, de esos que cuestan mil y muchos euros, le digo que cualquier otro se lo hubiera quedado para él o para venderlo. Sigue habiendo buenas personas y se agradece.


Me quedo ahora tranquilo con Trifonov. Espero no tener más "trajín". Saludos y feliz eclipse.

CHESTER Y LOS HIPPIES (2)

La zona que comenté en 2010, por esos caminos desde la casa de mis abuelos (que ahora es mi casa) hasta la isla de la Virgen del Mar, se han...