He cambiado el ritmo durante estos últimos días, no madrugo, me doy un baño en el mar y luego otro en la piscina. Me siento en la terraza, afortunadamente con vistas al mar, intento relajarme leyendo y escuchando música, ahora Rodrigo Leão, todo un placer, tomo un vino con algún refrigerio y dejo que las horas pasen de la mejor manera posible. Tampoco es mal plan, de vez en cuando apetece también distenderse así. Mis amigos se preocupan al no verme en la playa y recibo sus llamadas telefónicas tan reconfortantes. Pronto iré en busca del tiempo perdido para recuperar los momentos que no pude aprovechar por este contratiempo.
Veo a mis amigos disfrutar en la playa, luego bajaré un rato a estar con ellos. Se bañan, beben cerveza y, sobre todo, ríen. Es una buena fórmula para disfrutar del buen tiempo y de la amistad. Me dan envidia sana. Me siento privilegiado por disfrutar de su compañía.

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