10 de octubre. Un día cualquiera.
Hoy me ha tocado limpieza del apartamento. Tiene 55 metros cuadrados, incluida la terraza, por lo tanto es cómodo mantenerlo relativamente “arreglado”. Sin embargo, suelo hacerlo en cerca de una hora y media. El Roomba lleva el protagonismo de la actividad y yo le acompaño en el empeño. Comencé la tarea a las 8:30 horas, podía haberlo hecho antes, pero tengo vecinos arriba (es puente) y no quería molestarlos. Supuse que a las 10:00 habría acabado la intendencia, pero el Roomba se paró varias veces debido a algunos obstáculos que tendré que eliminar en la próxima intervención. Miraba de reojo a la playa y el día era espectacular y, sin embargo, hasta las 10:45 no pude pisarla.
Baño con el agua del mar a 25º, una hora de lectura del libro que estoy terminando, por suerte, “La península de las casas vacías” de David Uclés. El componente fantástico e hiperbólico, imita de manera superficial a Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, quedándose en un "realismo con ínfulas de magia" carente de la profundidad y la organicidad del original. La intromisión constante del narrador y los caprichos formales los percibo como un ejercicio de taller literario forzado que saca al lector de la trama principal. Dejé por una hora el realismo fantástico de Uclés y di un paseo por la playa, habia una brisa agradable y agradecí disfrutar del paisaje con vistas al castillo de Peñíscola.
Luego baño en la piscina, comida en la terraza con vistas al mar, breve siesta, otra hora de lectura, visionado de la primera parte de la película "Gracia" (todavía no haré ninguna crítica sobre ella), para después contemplar los espectaculares degradados de rosa pastel, fucsia, magenta y violetas profundos de otro atardecer que se nos va.
A partir de ahora vendrá la noche acabado el día. Tiene buena pinta.

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