miércoles, 7 de mayo de 2025

LOS SUEÑOS DE LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA



Mi madre murió hace 9 años. Desde entonces esa casa que comento al principio del texto es mía, antes de ser de mi madre era de mis abuelos, ella derribó la antigua y en su lugar edificó la de ahora. Vivo allí unos 5 o 6 meses al año y tengo las mismas vistas al Monte de Corbán que cuando era niño y adolescente. Como no podía ser de otra manera soy feliz allí y estoy agradecido a mis antecesores por haberme permitido vivir en ese maravilloso lugar en el que siguen desarrollándose muchos de mis sueños y realidades.

"Muchos de mis sueños se desarrollan en los años de la infancia y la adolescencia. Siempre que esto ocurre el escenario es el mismo: mi casa familiar de Corbán. Ahora ya no es la misma que aparece en mis sueños, está totalmente restaurada. Mejor dicho, es una casa nueva situada exactamente en el mismo lugar en que se encontraba la antigua.
Allí transcurrieron años importantes de mi evolución. Leí los primeros libros, escuché la primera música de calidad, me enamoré por vez primera, tuve mis primeros amigos, mis primeros juegos, sueños, decepciones, emociones. Todo eran aprendizajes iniciales, desarrollo evolutivo y eso marca. Sospecho que mis reincidentes sueños sean, precisamente, por ese motivo.

En los años de adolescencia tenía una moto. Con ella me desplazaba al instituto los días laborales y a los lugares habituales, donde me citaba con los amigos, los fines de semana. Entonces solía realizar trabajos esporádicos para mejorar mi infame economía. Un amigo de mi hermano me llamaba cuando se enteraba de la descarga de algún camión de cerveza “Duna” en Monte. Lo descargábamos entre cuatro personas y a cambio recibíamos mil quinientas pesetas cada uno. No era mucho capital pero se trataba de un trabajo cómodo, junto a colegas y, además, podíamos beber cuanto quisiéramos del almacén. Reconozco que bebía por beber. Disponíamos de colas, naranjadas, limonadas, cervezas, cacao… el caso era hacer gasto.
Muchos sábados me levantaba a las seis de la mañana, arrancaba la moto y me plantaba en el puerto. Allí desayunaba en un bar de Marqués de la Hermida – desgraciadamente ya no existe- con los amigos de mi hermano (tres o cuatro años mayores que yo) y algunos de los trabajadores más habituales del muelle. El ambiente era de película de Ken Loach. A las siete menos diez todos nos dirigíamos a la zona del puerto donde se encontraban los capataces. Primero llamaban a los estibadores de siempre: Ángel Cañas, Pedro Cabañas, Jiménez Jiménez 1º, Jiménez Jiménez 2º… luego oteaban el percal e iban señalando a los tipos con pinta de duros. Yo iba muy abrigado para disimular mi aspecto famélico, siempre vestía dos jerséis y dos cazadoras para aparentar ser más fuerte de lo que realmente era. La mayoría de las veces me quedaba fuera del cupo teniendo que regresar a casa desconsolado y con el frío metido en el cuerpo. Volvía a la cama pensando que las derrotas en silencio saben mejor. Tenía que tener paciencia -la madre de la ciencia y la madrina de la demencia- e intentar fortalecerme. Las veces que conseguía ser seleccionado para trabajar, sin duda cuando éramos necesarios todos los que nos apiñábamos en busca de una oportunidad, los amigos de mi hermano me conseguían la labor que demandaba menos energía, siempre era el más joven del grupo. Un par de veces realicé la tarea de “aguador”, el que lleva agua a los trabajadores que lo necesitan, repartidos por todos los compartimentos donde se almacena la mercancía del barco. Otras veces me enviaban a descargar tabaco, eran fardos que se movían sin necesidad de aplicar excesiva fuerza. Cuando se trataba de carne congelada (argentina) era el que llevaba el carrito transportando el género desde el barco hasta CANFRISA (el almacén frigorífico en tierra firme). Al final de la exhaustiva jornada llegaba la hora de recibir el sobre, mil duritos que hacían las delicias de un muchacho extremadamente joven para esos menesteres. Con el salario tenía dinero para echar gasolina, tomarme varios zumos de piña en El Caracol (costaban 60 pesetas cada uno), comprarme un pantalón caro (unas tres mil quinientas luas) o adquirir por unas 500 pesetas el último disco de Led Zeppelín, Leon Russel, Camel, Tangerine Dream o Frank Zappa.

No me arrepiento de esta dura experiencia, aunque desde la distancia que supone el tiempo, considero que no estaba lo suficientemente maduro para afrontarla. En la actualidad, los chicos que tienen la misma edad que yo tenía entonces, disfrutan, por regla general, de más facilidades para conseguir lo que desean. Ellos viven obsesionados con la tecnología, sus relaciones personales son diferentes, desean –y consiguen- objetos que les facilita su independencia, existen menos interacciones personales. En estos años todo ha cambiado a un ritmo vertiginoso pero, quiero pensar, que los objetivos y los sueños, antes y ahora, son similares, aunque el camino para llegar a ellos sea diferente. En mi época no existía tecnología alguna (sólo una televisión con, a lo sumo, dos canales y obsoletos radio cassettes) pero era un mundo feliz, por eso de vez en cuando vuelvo a él y sigue permaneciendo: siempre estará en mi pensamiento y oníricamente, aunque sé que para regresar hay que armarse de paciencia".

20 de diciembre de 2007

martes, 6 de mayo de 2025

DEUDA PÚBLICA. AYUNTAMIENTO DE ZAMORA




Lo que ha hecho el Ayuntamiento de Zamora desde que gobierna Paco Guarido es inaudito. El presupuesto municipal de 2024 se cierra con un superávit de 10.500.000 euros (verás como llega el PP y se lo gasta en una cena). El Ayuntamiento está completamente saneado, con una situación económica que permite afrontar el futuro con tranquilidad, a pesar de no haberse incrementado los tributos en los últimos diez años.


Las inversiones realizadas en la ciudad de Zamora en 2024 ascendieron a 68.000.000 euros, a pesar de ello el equipo de gobierno municipal se muestra muy crítico con las limitaciones de gasto impuesta por la ley que castigan a los ayuntamientos saneados en beneficio del déficit del Gobierno y de las Comunidades Autónomas. 

domingo, 4 de mayo de 2025

CANCANILLA DE MÁLAGA




Ayer tuve la fortuna de ver en directo a Cancanilla de Málaga, junto a José María González Bonilla “El Mami” a la guitarra, en la Peña Flamenca “Amigos del cante” de Zamora. Ya había actuado en la capital del Duero en otras dos ocasiones. Su primera vez con “El Mami”, tocaor clásico y seguidor de la escuela de Manuel Montoya. Presentó Félix Rodríguez Lozano, colaborador de La Opinión de Zamora y gran entendido de flamenco, género musical y cultural incluido en la 'Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad'.

El tablao zamorano es una cochera de la calle Peña Trevinca muy bien ambientado y acondicionado. La cita era solamente para socios de la Peña, pero hablé con el Presidente y me invitó a quedarme. Todo un privilegio ante un gesto tan generoso, acogedor y hospitalario.

Cancanilla y El Mami, muy bien compenetrados, hicieron las delicias de las 30 personas que formábamos el escaso público. Interpretaron bulerías, seguiriyas, cantes por soleá y algún fandango. La actuación duró 2 horas con un descanso de 15 minutos, donde derrocharon arte y compás, demostrando que ambos se mantienen, a pesar de la edad, en plena madurez artística. Sebastián recordó sus inicios en el flamenco, los años junto a Caracol, sus viajes al extranjero y a los mejores cantaores de la historia, intercambiando conversación con miembros del público y demostrando un arrebatador sentido del humor. 


Cancanilla de Málaga es el nombre artístico del cantaor gitano Sebastián Heredia Santiago, nacido en Marbella en 1951. Proviene de una familia de rancio abolengo flamenco. Se inició a los once años en el tablao El Platero, de Marbella. 

Con quince años de edad viaja a América con el elenco de José Greco y después con Lola Flores, quedándose dos años en México donde trabaja en un tablao.

En Madrid, trabaja en el tablao Los Canasteros de Manolo Caracol y en el Corral de la Morería. 

Cancanilla  posee un profundo conocimiento de los diferentes estilos del flamenco, además de un indiscutible sentido artístico y un gran dominio del compás.

A finales de la década de 1980 aparece su primer disco y en 1993 graba, junto a Enrique de Melchor un segundo trabajo. 

Ha compartido cartel con  Camarón, José Merce, Fosforito, Vicente Sordo Sordera y Chano Lobato, entre otros.

viernes, 2 de mayo de 2025

POTROS HISPANO-BRETONES




Después de un par de días prácticamente veraniegos hoy ha comenzado a llover, sin embargo la temperatura es muy agradable. Mientras disfruto escuchando el último disco de Natalia Lafourcade, se titula “Cancionera”, es variado y tiene algunas colaboraciones, entre ellas un tema junto a Israel Fernández, concretamente “Amor clandestino”


Ahora ha parado la lluvia, pero ha sido muy intensa durante aproximadamente una hora. En ese espacio de tiempo contemplaba a cinco yeguas, cuatro de ellas con sus potros (potrillos y potrancas), la otra preñada todavía, estaban paciendo y mojándose, las pobres crias (tendrán un mes como máximo) esperaban inmóviles hasta que sus progenitoras tuvieron a bien desfilar hacia algún lugar interior. Son yeguas hispano-bretonas y son muy pacientes. Van formando una fila y esperando a que estén todas preparadas para irse juntas.


En los terrenos del Seminario de Corbán, a escasos 4,5 km del centro de Santander, crian potros para comer, la carne de potro, la nueva favorita de la alta gastronomía por su alto valor proteico y su poca grasa. Los potros suelen sacrificarse entre los 12 y 24 meses de edad para carne. Por desgracia, los voy viendo crecer y, repentinamente, desaparecen. Son preciosos, pero su carne es tan apreciada que resulta un negocio, se ubica en un nivel específico de la pirámide de alimentos, en la sección de proteínas, cada potro puede alcanzar un precio de 1.800 euros. La carne generada en Corbán podría enmarcarse dentro de las producciones ecológicas, siendo esta otra de las posibles justificaciones del uso de esta raza.


Seguiré disfrutando de estos bellos animales mientras vivan. Es una lástima que duren tan poco tiempo, pero es parte  de una sociedad que cada vez es más egoísta  y cruel. Soy pesimista, nada va a cambiar para bien.

ALBA ARMENGOU TRÍO. Santander






Alba Armengou Trío: "Blancos y Grafitos". AlEn-Ruta Jazz
Viernes, 02/05/2025. 20:00h
Lugar: Escuela Técnica Superior de Náutica. Santander
Organiza: Aula de Música de la UC, Universidad de Cantabria
Precio: 10€
La Universidad de Cantabria en colaboración con AIE, presenta al Alba Armengou Trio. En esta ocasión Alba Armengou se une al guitarrista Vicente López y al percusionista y cantante Tramel Levalle, para así crear y ofrecernos una auténtica joya musical.
Alba Armengou, cantante y trompetista, nació el 7 de julio de 2001 en Barcelona. Empezó a estudiar música con 3 años y a los 5 años decidió empezar a tocar la trompeta. Con 8 años empezó a estudiar música clásica en la escuela Oriol Martorell y también jazz en la Sant Andreu Jazz Band, big band de la que ha formado parte hasta el 2022. Con 16 años publicó su primer disco como solista junto con Joan Chamorro, 'Joan Chamorro presenta Alba Armengou'. En 2023 con 21 años ha publicado su primer disco en solitario con música original llamado 'Susurros del Viento'.

jueves, 1 de mayo de 2025

FELIZ DÍA DEL TRABAJADOR (A)


 

COLEGIO SAN VICENTE DE PAÚL. LIMPIAS. "Cuento de Navidad"


Foto: viajarporcantabria.com


Desde que llegué al colegio Lolo fue mi hermano mayor, me protegió en todo momento de los compañeros que manejaban "el cotarro". En un internado siempre hay privilegios, pandillas, líderes y yo era el nuevo. Los 16 o 17 años son una edad muy expuesta, pero yo me sentía privilegiado por la custodia que recibía de uno de los cabecillas del colegio. Mi hermano era íntimo amigo de Lolo, también compañero de curso, mi hermano finalizó los estudios, pero Lolo repitió. 
Estuve con él tomando una cerveza en la Virgen del Mar (Santander), hacía años que no lo veía. Trabajaba en el aeropuerto de Lavacolla en Santiago de Compostela. Falleció por culpa de un cáncer nada más jubilarse y abandonar Santiago para residir en su ciudad natal, Santander.


"Faltaban pocas fechas para las vacaciones de Navidad. Estudiaba COU interno en los Paúles de Limpias. Compartía mi habitación, corrida, con otros siete compañeros. A mi lado siempre mi inseparable Lolo, encargado de despertarnos todas las mañanas con la música más atrevida. No recuerdo a quién se le ocurrió días antes, era temporada de angulas en la ría, muchos habitantes de Limpias las recogían para luego venderlas, a muy buen precio, por la proximidad de las fiestas. La noche elegida era de luna llena. Habíamos comprado una cuerda, gruesa y larga –a la que hicimos varios nudos-, un cubo y algunas nasas. Nos deslizaríamos por la cuerda desde nuestra ventana del primer piso. Uno de nosotros se quedaría en el interior del internado para recoger la maroma y al regreso volverla a lanzar. Lo echamos a suertes y me tocó a mí quedarme. La cólera era tremenda, me ilusionaba tremendamente esa salida. Ni que decir tiene que repartiríamos las ganancias. Apostábamos que serían golosas. Todo estaba dispuesto, tan sólo había que esperar a que llegara la una de la madrugada. Até un fuerte nudo al radiador y lancé al exterior el cabo. Mis compañeros fueron descolgándose sigilosamente. Nuestros corazones latían con furia. Una vez que estuvieron abajo recogí la cuerda y la escondí bajo la cama. Habíamos dispuesto que la hora de regreso fuese las tres de la madrugada. Permanecí inquieto, no podía dejar de moverme por la amplia galería. Las agujas del reloj tardaban en dar la vuelta a la circunferencia. Me sentía fatal, miraba por el ventanal cada cinco minutos y todo estaba oscuro, la normalidad era el estado habitual a cada instante. Hacia las tres menos cuarto escuché muchas pisadas, alguien subía las escaleras. De repente se encendieron las luces del pasillo, Lolo me hizo una seña y me hice el dormido, detrás llegaba el resto de compañeros y por último el Padre Fonseca, responsable del internado. Disimulé y me incorporé frotándome los ojos. El Padre Fonseca se cercioró que estaba en mi cama. Luego desapareció. Mis compañeros lloraban mientras me explicaban lo sucedido. No hubo suerte, tan sólo capturaron kilo y medio de angulas. Al llegar al colegio estaba encendida una luz. Se trataba de la habitación del Padre Otero, profesor de literatura. Desgraciadamente en ese momento estaba asomado a la ventana y se cercioró de los movimientos del grupo. Avisó al responsable de internado y se encendieron los focos exteriores. Cuando ocurrió se quedaron inmóviles.

No dormimos, permanecíamos juntos esperando inquietos el devenir de la siguiente jornada. A las ocho de la mañana Lolo puso música para despertar a todos los internos. Nos aseamos, hicimos la cama y desayunamos. A las diez me llamó el Director a su despacho. Le expliqué que no había participado con el resto de compañeros en la fuga ya que me parecía un riesgo que podía traer consecuencias graves. Cuando salí del despacho me crucé con mis siete compañeros, el Director les esperaba ahora a ellos.

A las cuatro de la tarde llegaron sus padres, estaban compungidos, pálidos, impacientes. Tuvieron una reunión con el órgano superior del Colegio. Hacía las seis de la tarde despedía entre abrazos, emocionado, a mis queridos amigos, estaban expulsados.
La mañana siguiente, el Padre Fonseca me comunicó que desde ese momento yo era el responsable de la música. Lolo me regaló antes de irse un disco de Led Zeppelín que sonó todos los viernes de cada semana como homenaje y agradecimiento.
El curso se me hizo eterno. Me sentía solo y aburrido. Durante las noches no dejaba de pensar en lo sucedido, incluso me dio por especular que el Padre Fonseca había visto la cuerda que permanecía bajo mi cama el día de autos. No podía saberlo con certeza pero supuestamente la tuvo que ver, sobresalía un poco bajo mi litera y el Padre era muy avispado e intuitivo.
En junio se despejó la incógnita. Me suspendieron todas las asignaturas. Era el pago por mi colaboración en la escapada. Se hizo justicia.
Al año siguiente repetí curso en un instituto de Santander, nocturno, saqué el curso con notas más dignas. Los Paúles ya eran historia".

24 de diciembre de 2007


El Colegio de San Vicente de Paúl se encuentra en la Localidad de Limpias (Cantabria). El Colegio de San Vicente de Paúl fue construido a fines del siglo XIX e inaugurado en el año 1900. El edificio es de base rectangular y cuenta con tres pisos de altura. La entrada principal presenta tres arcos de medio punto. Este inmueble es de grandes proporciones puesto que el área en la que fue emplazado superaba los 2400 metros cuadrados.

CONCIERTOS VERANO 2026

  CONCIERTOS VERANO 2026 Total: 11 (2 flamenco, 3 pop, 2 clásica, 1 world, 4 jazz) Puntuaciones: 1-10; 4-9; 5-8 y 1-6 27 de junio.  FLAMENCO...