Foto: "Perder el rumbo-Blog"
En ese viaje que describía en la entrada anterior, aprovecharé también para visitar Jerez de la Frontera y Mérida. Por Mérida paso casi todos los años una o dos veces cuando me dirijo a Huelva o a Extremadura, pero a Jerez me pasa lo mismo que con la ciudad de Cádiz, que hace 40 años que no la visito. Estuve por la zona de El Puerto de Santa María en ese viaje a Jerez y también en otro, con motivo de un campeonato de España de Bádminton. Sin embargo, de Jerez recuerdo pocas cosas, la plaza de la catedral y la bodega de Álvaro Domecq que visitamos. Sin embargo, quiero profundizar más Jerez durante un día completo y quedarme a dormir, disfrutar de sus tapas y del ambiente, y al día siguiente visitar Mérida y dormir allí. De esa manera, concluiría un viaje que tengo muchas ganas de realizar, dejando para otra visita a la provincia gaditana la zona de El Puerto, Rota, Chipiona, Trebujena y Lebrija, ya en Sevilla. (Medina Sidonia y Setenil de las Bodegas para la siguiente. La provincia de Cádiz tiene mucho que ver).
Recuerdo que desde Tarifa realizamos alguna visita a la provincia de Cádiz, concretamente a Zahara de los Atunes, la duna y playa de Bolonia -casi salvaje-, el Conjunto Arqueológico Baelo Claudia, construido por los romanos en el siglo II a.c. Toda esa parte del Mediterráneo que tiene inmensas playas y una gastronomía gaditana con platos típicos como son el pescaíto, el cazón en adobo, la mojama, las papas con chocos, el pucherito o la caballa con piriñaca.
La parte del Atlántico gaditano la visité en dos o tres excursiones desde la provincia de Málaga y desde Sotogrande. En Algeciras he estado en tres ocasiones, una de ellas para viajar en coche a la vecina Marruecos, las mismas que he visitado el territorio británico de Gibraltar.
(Continuará)
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