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domingo, 20 de septiembre de 2026

CÁDIZ- 3. ALBERTO PICO Y LOS "CHICUCOS"


Alberto Pico (1931–2014) fue un icónico sacerdote, conocido popularmente como "el cura del Barrio Pesquero" de Santander, Allí sirvió como párroco durante cuatro décadas, convirtiéndose en una figura protectora indispensable para sus vecinos. Destacó por su profunda labor social en defensa de los colectivos más desfavorecidos y por su carácter transgresor y alejado de las doctrinas eclesiásticas rígidas.  Vinculado al socialismo cristiano, dedicó su vida a combatir la pobreza, cooperar en proyectos del Tercer Mundo y promover la educación. Era un hombre costumbrista y recordado por anécdotas singulares, como su rutina diaria de alimentar a las gaviotas de la bahía al amanecer. 

Además, fue mi profesor de religión en la filial del Instituto José María de Pereda del Barrio Pesquero, que ahora lleva su nombre "IES Alberto Pico", todo un honor para sus antiguos alumnos en particular y para la población santanderina en general. Recuerdo varias anécdotas de esa etapa. Tenía una vespa y, rara vez llegaba puntual a dar sus clases, unas veces se quedaba sin gasolina (muchas veces nos pedía dinero para comprar combustible), otras tenía que atender a algún vecino, el caso es que sus clases se convertían en media hora sin él y otra media cagándose en todo por lo que le había ocurrido. Aprendí mucho en esas clases de religión, no importaba lo que fueras ni de donde vinieras, lo importante era ayudar al prójimo. Esas cosas no se encontraban en los libros de texto, lo enseñaba Alberto Pico demostrándolo con una vida dedicada a hacer el bien. Me impactó su personalidad.
Un día nos dijo que con los alumnos más mayores iba a realizar una excursión a Cádiz. Al regreso de esa excursión vino a clase cagándose en todo, literalmente. Los chicos que le acompañaban decidieron quedarse a jugar a los "bolos montañeses" en una bolera de un bar cántabro (a continuación os contaré sobre los cántabros en Cádiz) en vez de realizar una visita guiada a la ciudad.
La presencia de montañeses —es decir, cántabros— en Cádiz capital fue enorme, especialmente desde los siglos XVIII y XIX. De hecho, a Cádiz se la llegó a denominar «la Montaña del Sur» por la cantidad de emigrantes procedentes de Cantabria. 
Muchos jóvenes de los valles cántabros bajaban a Cádiz para trabajar, normalmente como mozos o dependientes en tiendas de familiares o paisanos. El comercio con América convirtió Cádiz en un gran centro de oportunidades. Con el tiempo, muchos acabaron abriendo sus propios negocios. 

Se especializaron sobre todo en: Ultramarinos y comestibles,  vinos y licores, bares y restaurantes, comercio relacionado con el puerto y negocios navieros. A estos jóvenes que llegaban a Cádiz se les empezó a llamar «chicucos». La Casa de Cantabria de Cádiz señala que en 1917 había unos 330 establecimientos regentados por cántabros en una ciudad que entonces tenía unos 67.000 habitantes. 

Y no se trataba solamente de comerciantes modestos: algunas familias montañesas llegaron a acumular grandes fortunas y tuvieron una importante influencia en la vida económica y social gaditana.

Además, en Cádiz todavía quedan negocios, edificios y apellidos vinculados a aquellos montañeses. La relación fue tan intensa que recientemente se ha publicado incluso el libro Cántabros Ilustres en Cádiz, presentado en el Ateneo de Cádiz en febrero de 2026. 

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LOS JÁNDALOS

El término jándalo se refiere históricamente a la persona originaria de Cantabria (antiguamente conocida como La Montaña) o del norte de España que emigraba a Andalucía

El origen del nombre proviene de la forma en que estos emigrantes montañeses intentaban imitar y pronunciar con un acento exagerado o aspirado la palabra "andaluz" (jandalú).

LOS CHICUCOS

 En lugares como Cádiz, los jándalos que ya tenían un negocio establecido traían a jóvenes parientes o vecinos del norte (de entre 11 y 15 años) para trabajar como aprendices. A estos muchachos se les llamaba "chicucos", un término que quedó tan arraigado en la cultura gaditana que hoy en día la expresión "voy al chicuco" todavía se utiliza localmente para referirse a ir a hacer la compra.

CÁDIZ- 2. JEREZ Y COSTA GADITANA

Foto: "Perder el rumbo-Blog"

En ese viaje que describía en la entrada anterior, aprovecharé también para visitar Jerez de la Frontera y Mérida. Por Mérida paso casi todos los años una o dos veces cuando me dirijo a Huelva o a Extremadura, pero a Jerez me pasa lo mismo que con la ciudad de Cádiz, que hace 40 años que no la visito. Estuve por la zona de El Puerto de Santa María en ese viaje a Jerez y también en otro, con motivo de un campeonato de España de Bádminton. Sin embargo, de Jerez recuerdo pocas cosas, la plaza de la  catedral y la bodega  de Álvaro Domecq que visitamos. Sin embargo, quiero profundizar más  Jerez  durante un día completo y quedarme a dormir, disfrutar de sus tapas y del ambiente,  y al día siguiente visitar Mérida y dormir allí. De esa manera, concluiría un viaje que tengo muchas ganas de realizar, dejando para otra visita a la provincia gaditana la zona de El Puerto, Rota, Chipiona, Trebujena y Lebrija, ya en Sevilla. (Medina Sidonia y Setenil de las Bodegas para la siguiente. La provincia de Cádiz tiene mucho que ver).

Recuerdo que desde Tarifa realizamos alguna visita a la provincia de Cádiz, concretamente a Zahara de los Atunes, la duna y playa de Bolonia -casi salvaje-, el Conjunto Arqueológico Baelo Claudia, construido por los romanos en el siglo II a.c. Toda esa parte del Mediterráneo que tiene inmensas playas y  una gastronomía gaditana con  platos típicos como son el pescaíto, el cazón en adobo, la mojama, las papas con chocos, el pucherito o la caballa con piriñaca. 

La parte del Atlántico gaditano la visité en dos o tres excursiones desde la provincia de Málaga y desde Sotogrande. En Algeciras he estado en tres ocasiones, una de ellas para viajar en coche a la vecina Marruecos, las mismas que he visitado el territorio británico de Gibraltar. 


(Continuará)

viernes, 18 de septiembre de 2026

CÁDIZ 1- TARIFA


Estoy preparando la estrategia para combatir el duro invierno. Después de seis meses disfrutando del mar y de la buena temperatura me enfrento a otra estación y, ahora, es el mejor momento para organizar ese tiempo invernal, aunque todavía me queda mes y medio de excelente temperatura.

Uno de mis destinos será Cádiz, a mediados de febrero, hay tiempo para ir planificando el viaje. Quiero estar cuatro días en la “Tacita de Plata” (su perfil, pequeño y recogido, recuerda a una pequeña taza) y regresar a lugares de la provincia que hace la friolera de cuarenta años que no visito. El tiempo avanza siempre de forma inexorable, no se puede detener ni evitar. 

Entonces tenía 27 años, un Dyane 6, matrícula “SO-3055-B”. Acampamos en el camping Tarifa, en playa de “Los Lances”. Montamos nuestra “tienduca de campaña”, nos sorprendió  el ambiente de la playa, las  furgonetas camperizadas con matrículas de toda Europa. Tarifa era entonces (y lo sigue siendo) uno de los epicentros europeos más famosos para los deportes de viento y olas, destacando como sumamente versátil tanto para el surf tradicional como para el kitesurf y el windsurf. En Tarifa sopla viento de poniente (que entra limpio desde el mar) o el viento offshore del noreste -Levante y Poniente-. El Estrecho de Gibraltar actúa como un embudo natural (efecto Venturi), acelerando las masas de aire y garantizando más de 300 días de viento al año, combinado con marejadas adecuadas. Todo un paraíso.


Cuando hicimos el check-in, el recepcionista me dijo que había visto por allí matrículas de toda Europa, pero que era la primera vez que veía una de Soria. Pensé, claro somos tan pocos que es imposible abarcarlo todo. Esa tarde nos perdimos por las típicas calles de Tarifa, cenamos algo en alguna taberna hippie plagada de extranjeros y regresamos al camping. No pudimos dormir prácticamente debido al intenso viento. Creo que acampamos tres noches y el viento fue potente e incesante, no me quedaron ganas de regresar, por tanto, en estos últimos cuarenta años. También recuerdo que allí vi los primeros aerogeneradores eólicos. Esos días, en la playa, los de matrícula soriana (a mucha honra) alucinamos con el espectacular ambiente de la playa, gente guapa y rubia con sus tablas impecables y sus vuelos aprovechando el viento. Chiringuitos con buena música y mejor ambiente…


(Continuará)

jueves, 27 de agosto de 2026

DE PASEO POR SANTANDER. 1


Edificio Siboney (calle Castelar) desde Puerto Chico

Hay un par de paseos por la ciudad de Santander que me gusta hacer. El más habitual comienza a la altura del Palacio de Festivales, desciendo desde allí a la “Caseta de Bombas” (un edificio histórico situado junto al dique de Gamazo que ahora es restaurante). Visito, si aún no lo he hecho, la exposición de las Naves de Gamazo, para después acercarme a la nueva playuca “La Fenómeno”. La acumulación de arena en esta zona, conocida como La Fenómeno, junto a los Muelles de San Martín, hace que empiece a considerarse como otra playa más de Santander en el interior de la Bahía, además de la Playa los Peligros, Playa de la Magdalena y Playa de los Bikinis. Desde allí me dirijo al Centro de Alto Rendimiento de la Real Federación Española de Vela y me asomó, de nuevo, a la bahía por la Duna de Zaira, construida en 2014 con motivo de la celebración del Campeonato del Mundo de Vela. Se encuentra frente al Dique de Gamazo. Luego, Puerto Chico, contemplando en la calle Castelar los edificios modernistas Siboney y Vitalicio, de la primera mitad del siglo XX, entre otros. Al igual que el Paseo de Pereda, es una de las zonas más fotografiadas de Santander, por las vistas de la bahía y las montañas que la rodean tanto en días soleados como en los de viento sur. Curiosamente, con viento sur, en el Paseo de Pereda, continuación de Castelar hacia el centro de la ciudad, los portales históricos guardan placas que indican "En caso de viento sur, entrar por Hernán Cortés" ( por la calle trasera paralela). Muchos días de invierno el viento sopla con gran fuerza desde la bahía y al abrir los portales la fuerza del viento crea una succión que impide cerrar las puertas. Pasando Puerto Chico y el Real Club Marítimo de Santander, nos encontramos con la escultura de Pepe Hierro, primero, y de Los Raqueros, después. Se trataba de niños y niñas pobres que se lanzaban a por las monedas que les tiraban al mar los ciudadanos más acaudalados. Para ellos era un mero pasatiempo, para los pobres una de las pocas maneras de conseguir dinero para llevarse algo a la boca.  El nombre de los raqueros se deriva del apelativo aportado por los tripulantes y pasajeros de los barcos ingleses en los que robaban, pronunciado castellanizado como RAQUER (wrecker).                 


                                                                                                                                           ...Continuará


miércoles, 15 de julio de 2026

"BE QUIET". HISTORIAS DE CIUDADES EUROPEAS MOTIVADO POR NILS PETTER MOLVAER


Estoy escuchando el último disco de Nils Petter Molvaer. El innovador trompetista  noruego presenta “Be Quiet”, un álbum colaborativo a dúo compuesto por nueve temas con nueve artistas distintos, entre ellos Imogen Heap y John Paul Jones, grabados en ciudades como Bangkok, Roma, Berlín y Londres. A través de paisajes de música electrónica, texturas ambientales e improvisación jazzística, “Be Quiet” se despliega como un conjunto íntimo y espacial de grabaciones, construido sobre la proximidad y el contraste, donde diferentes culturas, disciplinas e identidades sonoras se encuentran con la inconfundible voz de la trompeta de Molvær.

El álbum viene acompañado de un documental dirigido por el aclamado cineasta noruego Per Manning, que captura el proceso, los entornos y las relaciones que hay detrás de la música, e inspira el universo visual del proyecto. 


Mientras lo escucho leo los títulos de sus temas: Bangkok; Rome; Düsseldorf; London; Copenhagen; Amsterdam; Berlin;  München… y viajo con el sonido de cada uno a las ciudades que conozco. 

  • Bangkok, me sorprendió su alto nivel económico, sus calles plagadas de  triciclos motorizados de tres ruedas (tuk tuk) que funcionan como taxi y medio de transporte popular, los centros comerciales interiores, la rica y variada comida,  el río principal  Chao Phraya, el cual funciona como una verdadera autopista acuática (se puede  recorrer usando el Chao Phraya Express Boat, cuyos barcos públicos operan por líneas identificadas con banderas de colores), la magia de los mercados nocturnos donde puedes comprar y hacer de todo. El barullo continuo las veinticuatro horas del día.
  • Roma, “la Ciudad Eterna” es un museo al aire libre donde conviven 3000 años de historia con la vida moderna. Atardeceres idílicos, barrios para perderse, plazas llenas de vida. Su magia es inabarcable, por muchas veces que regreses siempre hay algo que te sorprende. Me gusta mucho su luz y los colores de los edificios, pasear sin prisa por el Tiber, el Trastevere, cualquier calle o plaza animada (Vía Condotti, Plaza de España, Vía del Corso...). El Panteón me impactó, también los Museos Vaticanos, a pesar de la masificación humana.
  • Londres, es una de mis ciudades europeas favoritas, el arte y la música siempre son pilares vitales de Londres. En Covent Garden puedo pasar horas escuchando música y disfrutando del ambiente siempre festivo y jovial. Me encanta tomar una copa por la noche en el Soho y perderme por Camdem  Town con su experiencia definitiva en arte urbano alternativo, pubs victorianos y mercados musicales. Subir a un Double- Decker y hacer la Ruta 24 (que te lleva a Camden y Soho) y la Ruta 11 (que va hacia Shoreditch). Comer Fish and Chips (pescado rebozado con patatas y puré de guisantes), los Pies (pasteles de carne hojaldrados) y, si es domingo, el tradicional Sunday Roast (carne asada con verduras y pudding de Yorkshire) con una  pinta de John Smith's Extra Smooth, bien tirada.
  • Amsterdam. Solamente he estado una vez, nos alojamos en el centro de la ciudad (Mercado de las Flores) e íbamos caminando a casi todos los sitios. Me gustó la baja luz nocturna, la marcha nocturna en varias plazas de la ciudad, el Rijksmuseum, el patio oculto de Begijnhof, tomar una cerveza en el Café 't Smalle (Egelantiersgracht 12), pintoresca esquina de Ámsterdam y dejarte perder por calles repletas de bicicletas y canales con pintorescas embarcaciones que son viviendas (woonboten), algunas visitables y otras que son bares o restaurantes.
  • Múnich. La última ciudad europea que he visitado, concretamente a finales de 2025. Escribí todo esto:

Desayuno solo en una mesa del restaurante del hotel junto a japoneses y americanos. Los japoneses son menudos y los americanos altos y musculados (solo hombres, algo que me hace pensar). Cuando termino de desayunar salgo a la calle para dar el último paseo por la ciudad, que tanto me gusta cuando abandono un país. Reflexiono y hago  balance de esta última semana en Baviera. Por mi mente pasan decenas de recuerdos fotográficos de algunos de los pueblos y lugares que he visitado. El estado libre de Baviera es un lugar entrañable, diría que hasta poético. Verde, con multitud de ríos. El otoño ya instalado en todos los lugares, los Alpes tan inmensos. Es temprano, no llega a las ocho, y por la avenida por la que paseo, en paralelo hay un carril bici por donde circulan multitud de bicicletas, con esos carritos donde transportan a los niños. Todos ellos van al colegio. La calle está cubierta de hojas y los árboles permanecen otoñales, con colores ocres y rojizos majestuosos. De vez en cuando desprenden una lluvia de hojas. El Lidl y el Riwe, que se encuentran en este barrio donde me hospedo, ya están  abiertos y los clientes se mueven por el interior frenéticamente, hay mucha actividad.  Sin embargo, no hay demasiados coches y si muchas bicicletas y patinetes. Aquí, en Alemania, la matrícula de los coches eléctricos acaba en E. Compruebo qué, aproximadamente, de cada diez vehículos uno es eléctrico, el Estado subvenciona la compra de los coches eléctricos, creo que con 9000 € a cada individuo que adquiere uno de esos vehículos ecológicos. 

Baviera me ha marcado, no sé si volveré, pero queda instalada en mis recuerdos para siempre. De nuevo me dirijo al Hotel, ya no circulan tantas bicicletas y los niños han desaparecido, seguramente entran a las ocho de la mañana y en este momento son las ocho y cinco. El barrio de Múnich donde me encuentro sigue con actividad. La mayoría de las casitas son unifamiliares y uniformes, guardan la misma estética y la misma altura en ese barrio residencial, pero se ve  de alto standing.  Múnich, al igual que  otras ciudades alemanas, cuando cae la noche las farolas iluminan poco y no son demasiado numerosas, a esas horas nocturnas se aprecia en los hogares una luz muy tenue, una luz escasa y apagada. Aquí los ciudadanos respetan el medio ambiente y no consumen demasiada energía. La educación es muy distinta, pero marca tendencia en la ciudadanía. A un lado de la calle por donde paseo aparece un Woolworf, una cadena que estuvo instalada en Santander, concretamente en la calle Lealtad, donde vine al mundo, y que luego desapareció para convertirse con el tiempo en Zara. Un perrito lanudo de aguas pasea con su dueña, de repente me mira y quiere acompañarme, su dueña le da un tirón de cadena para que vuelva junto a ella. Hay muchos hoteles en esta zona y los conductores de los autobuses se afanan en limpiarlos para recoger a sus clientes, como he dicho abundan asiáticos, americanos y también otros turistas de lengua inglesa, se ven muchos españoles también. A diferencia de España los semáforos emiten una especie de croar de rana, no ese pitido intenso que aparece en los de España. Cuando llego a mi habitación una ardilla de color rojizo busca alimentos en la zona ajardina del hotel, se desplaza a saltitos. Esa visión es mi mejor despedida de Alemania.


Era la segunda vez que visitaba Alemania, en un plazo de pocos meses. Primero estuve en Friburgo de Brisgovia (Baden-Wurtemberg), una animada ciudad universitaria ubicada en el sudoeste de la Selva Negra y, además, visitando los mercadillos navideños. Es famosa por su clima templado y por su casco antiguo medieval reconstruido (después de la guerra), atravesado por arroyuelos pintorescos (bächle). Con alrededor de 231.195 habitantes, se trata de la cuarta ciudad más poblada del estado, por detrás de Stuttgart, su capital, Mannheim, Karlsruhe. Me encantó la ciudad. Llegué de noche y quedé impresionado por la luz mortecina de las calles que rodean la ciudad para llegar al centro. Recuerdo que desde el autobús contemplaba los hogares iluminados tenuemente y sin cortinas ni persianas. Todo me hacia recordar cualquiera de las  películas que había visto sobre  aquel triste movimiento político totalitario, pangermanista y racista del Tercer Reich alemán. Obviamente, contemplaba barrios próximos a la ciudad de arquitectura de aquella época.

Ahora estaba descubriendo otra belleza de estado federal (Land), Baviera, (o Bayern, en alemán), es uno de los estados federados de Alemania que está ubicado en la parte sureste del país, es el de mayor extensión en todo Alemania y limita con Hesse, Sajonia y Turingia, además de Austria y República Checa. Su capital es Múnich.

Gran parte del Sur de Baviera culturalmente está más influenciado por Austria y Suiza que con el resto de Alemania.  Baviera es el destino turístico más popular de Alemania. Además es sede central de múltiples empresas importantes como Audi, BMW, Siemens AG, MAN AG, Puma y Adidas.

miércoles, 24 de junio de 2026

PEÑÍSCOLA- ZAMORA

 


Ayer regresé a Zamora después de pasar 54 días en Levante, concretamente en Peñíscola, la denominada "Ciudad en el mar". Ese viaje de 730 km. se me hace eterno, la edad va pasando factura y, aunque afortunadamente, conduzco mucho menos que cuando estaba "en activo" (siempre me ha hecho gracia ese término, que en el ámbito laboral significa que una persona tiene empleo y desempeña sus funciones de forma remunerada y diferencia a los trabajadores "ocupados" de aquellos que están desempleados o jubilados). Cuando estaba "en activo" anualmente conducía una media anual de 35.000 km., sin embargo ahora, ya "desocupado", los kilómetros que conduzco al año se han reducido a la mitad, pero ese viaje Zamora-Peñíscola o Peñíscola-Zamora, que ahora hago ocho veces al año, me produce intranquilidad, creo que es demasiada distancia. Antes, cuando iba a Peñíscola lo hacía desde Soria, que es una distancia mucho más racional, casi la mitad de kilómetros y tiempo.

Después de este prólogo añadiré que fue uno de los viajes más horrendos que he tenido. A las ocho y pico horas de viaje se unió la ola de calor, tuve una temperatura mínima exterior de 36 grados, que llegaron a un pico de 42 a la altura de Valladolid. Además la ciática, que me ha acompañado todo ese tiempo mediterráneo, atacó mi glúteo derecho desde el minuto 1 e hizo que el viaje fuera aterrador. Finalmente llegué a Zamora con una acogida climática de 40 grados a las 18´45 horas.

Durante la noche apenas dormí, mi rodilla derecha, debido al dolor me despertó. tuve que tomar medicación. Con las fiestas de la ciudad, San Pedro, entre las 4:00 y las 6:00 pasaron por mi calle todos los adolescentes de Zamora gritando de esa manera que tan solo ellos saben hacer. A las 6:30 dejó de dolerme la rodilla y la ciudad se tranquilizó, pude dormir otras dos horas adicionales a las cuatro horas primeras de la noche.

Toda una pesadilla que hoy ha continuado con el calor. Hemos llegado a los 40 grados. Mi apartamento, que ayer estaba a 31,5 grados hoy ha bajado a 30. Una maravilla. Seguiremos informando.




sábado, 20 de junio de 2026

CASA MATILDA, TRONCHÓN (Teruel).


Nuestra idea era visitar en Tronchón el restaurante Casa Matilda, habíamos reservado, de no hacerlo es prácticamente imposible comer allí. Era la fiesta de San Antonio en el pueblo y nos encontramos a Sa, amiga de mi compañero de viaje. Nos indicó el camino al restaurante. Ciertamente pasa desapercibido y, aunque tiene un letrero, cuesta encontrar la puerta de entrada. Tras algún intento acertamos y nos metimos de lleno en la salita de su casa. Entrañable todo y muy peculiar. Se trata de una casa del pueblo completamente normal por fuera, pero una vez dentro te encuentras con la sala de estar, mesa camilla, sillas, televisión,  donde los comensales suelen esperar a que les indiquen cual es  su mesa. Sin duda una imagen de cualquier película española de Berlanga o Buñuel. 


Éramos cuatro comensales y decidimos pedir cuatro primeros y cuatro segundos para compartir. GARBANZOS CON AJO ACEITE,

JUDÍAS BLANCAS CON PERDIZ,

ENSALADILLA DE LA CASA

y ESPÁRRAGOS CON SALMÓN de primeros.


De segundos platos:

RABO DE TORO,

SOLOMILLO CON SALSA DE ALMENDRAS,

CARRILLERAS

 y CIERVO GUISADO.


Luego postres y cafés. 

Acabamos bien, después de dos horas y media comiendo. La comida es casera, abundante y con ese sabor de siempre que ya casi no se encuentra. Aquí no hay prisas ni artificios: hay cocina de verdad, hecha con manos expertas y con el alma de quien ha dedicado su vida a ello.


Entre primeros y segundos tardaron 45´ en servirnos. Habría cincuenta personas comiendo y tan solo dos camareras. Cuando les pedí la cuenta me dijeron que pasaremos de nuevo a la salita de estar y esperaremos a Matilda para cobrarnos. Matilda tiene 83 años y se ocupa de la cocina, también de cobrar. Tras 20´esperando se acercó una señora menuda con una sonrisa llena de vitalidad y energía. Abrió con la llave otra estancia y nos encontramos con la típica tienda de pueblo. Detrás del mostrador hizo la cuenta y nos cobró. También nos informó de que había dos camareras menos debido a la fiesta de San Antonio. Nada de facturas, todo en negro, algo que me dejó impresionado después de leer tan buenas críticas en Internet. Muchos reconocimientos, mucho buen hacer, pero defraudando a hacienda. Lástima. No volveré ni recomiendo que nadie sea cómplice de evasión tributaria por parte de ese restaurante.

No entregar factura es una infracción fiscal grave que constituye evasión tributaria. Los autónomos y empresas están obligados por ley a emitir y entregar factura. 



domingo, 14 de junio de 2026

MAESTRAZGO

 


Mi amigo G me invitó a acompañarlo ayer a Tronchón, un pueblo del Maestrazgo turolense (el nombre de Maestrazgo deriva del término “maestre”, ya que estos territorios se encontraban bajo la jurisdicción del Gran Maestre de las órdenes militares del Temple, San Juan y Montesa). Nos encontramos en Peñíscola, que pertenece al Baix Maestrat castellonense y Tronchón está a casi 120 Km, una hora y media por carretera, pero me apetecía romper la rutina diaria y acercarme al vecino Maestrazgo.

G lleva tiempo queriendo ir a Tronchón, coincide en el gimnasio con Sofía que es de allí, su marido lleva la única quesería del pueblo. No se sabe desde cuándo se elabora este queso, pero hay datos que confirman que en 1615 ya era un queso célebre en toda España. Miguel de Cervantes hace referencia a él por dos veces, en los capítulos LII y en el LXVI, en la segunda parte de su gran obra maestra El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha:

“Yo como D. QUIJOTE , también he comido queso de Tronchón, si vuesa merced quiere un traguito, aunque caliente, puro, aquí llevo una calabaza llena de lo caro, con no sé cuántas rajetas de queso de Tronchón, que servirán de llamativo y despertador de la sed, si acaso está durmiendo. [...] dieron fondo con todo el repuesto de las alforjas, con tan buenos alientos, que lamieron el pliego de las cartas, sólo porque olía a queso”.


Tras llegar a Morella tomamos la carretera a Sorita y nos desviamos a Forcall, visitamos el pueblo y tomamos un café en la plaza, luego continuamos hacia Mirambel, uno de los pueblos más bonitos de España. Su centro histórico  es uno de los conjuntos arquitectónicos más importantes de Aragón y

conserva en su totalidad el recinto amurallado y las notables construcciones, sin alterar la imagen y el ambiente Medieval.


Los últimos 10 km para llegar a Tronchón los hicimos por una pista asfaltada muy estrecha y con bastantes curvas. El pueblo está a 1100 metros de altitud en un entorno natural privilegiado. En la plaza nos encontramos a Sofia, los vecinos celebraban en el exterior del Ayuntamiento una subasta con productos donados por ellos mismos para recaudar fondos para la fiesta de San Antonio de Padua. Por un jamón dieron 60 euros, por una canasta de fruta y hortalizas 20 euros, por un tarta de chocolate 25, y así sucesivamente hasta finiquitar los productos. Sofia nos indicó que en la quesería estaba su suegra y que cerraría en menos de una hora, así que nos acercamos para comprar el famoso queso y otros productos km 0.


Antes de comer visitamos el trinquete, la cárcel y el lavadero. También tomamos unos vinos en el único bar abierto. Una vez allí saludamos a Pilar, la quesera madre, que ya había cerrado la quesería. Cuando fui a pagar el camarero me dijo que estábamos invitados, supuse que la invitación era de Pilar. Posteriormente, pedimos otros vinos y el camarero volvió a decirme que estábamos invitados. ¿Pero quién nos invita?, pregunté. El Mayoral, respondió.

El Mayoral es uno de los 56 vecinos del pueblo y es el encargado, junto a sus familiares, de preparar la fiesta. Su cargo es anual y, en principio, voluntario, pero de no haberlos el Ayuntamiento sortea el cargo. Supongo que la recaudación de la subasta sería para sufragar gastos (todos los vecinos estaban también invitados en el polideportivo a comer una paella).


Antes de regresar a la “Ciudad en el mar” comimos en Casa Matilde, pero eso será motivo para otra entrada en el blog.

martes, 28 de abril de 2026

ISLA CONTADORA





Estuve en Isla Contadora a finales del siglo pasado y he recordado este escrito. Compruebo que "Captain Morgan" ya no existe y tampoco el único hotel existente entonces en la isla, un hotel de madera, con grandes habitaciones con vistas al mar y variedad de restaurantes de diversos países. También se abandonó un lujoso resort de estilo colonial francés que fue un epicentro glamour en los 70´y 80´ y se conocía como la residencia de Christian Dior. Viví allí unos días inolvidables.



"Aquella mañana me despertaron los pelicanos que iban y venían a un peñasco cercano. Había quedado con un lugareño para que nos llevara en su cayuco a una isla cercana tan solo habitada por una persona. A la hora concertada partimos hacía la isla que se encontraba a escasas millas de Contadora. Nos daba la impresión de ir en una de esas pateras que recalan en nuestras costas mediterráneas procedentes de Marruecos.  A pesar de la inestabilidad de la embarcación, en poco más de una hora llegamos a una isla poblada. Todos los niños del poblado salieron a recibirnos, varios llevaban en sus manos medusas gigantes; las niñas grandes trenzas recogidas con lacitos de colores. Nos hicimos fotos y caminamos por la calle central hasta el colmado, donde tomamos unas cervezas refrescadas con grandes trozos de hielo. Desde esa parada, en menos de una hora llegamos a nuestra isla casi desierta. Aprovechamos para bañarnos en un mar de color turquesa, luego paseamos por la parte más accesible de la isla. Tenía la sensación de ser el único habitante allí, el único Robinson. Ya de vuelta, pagué el precio acordado por el curioso viaje. Por la noche, después de cenar, estuvimos muchos minutos persiguiendo la luz de las luciérnagas con una temperatura espectacular. El día anterior había dado un paseo hasta la mansión de Christian Dior espiado por centenares de  iguanas . Bañándome, con el agua a la altura de mis rodillas, un banco de peces “aterrizó” en la arena de la playa. Cuando miré hacía atrás pude observar a menos de un metro primero tres aletas y justo debajo de ellas sus respectivos tiburones. Salí a toda velocidad del mar tras llevarme uno de los sustos de mi vida. Horas más tarde pude avistar varias ballenas, a escasos cuatrocientos metros, batiendo sus aletas y sumergiéndose continuamente. Mi jornada acabó en “Captain Morgan” bebiendo algunos cubatas con un asturiano que llevaba varios años en Isla Contadora. Estuvimos bailando hasta el amanecer olvidándonos durante ese tiempo de donde veníamos, nos encontrábamos en el paraíso.  El sol apareció inmenso en Punta Galeón ese nuevo día de septiembre que me quedó marcado para siempre".  9 de junio de 2012

miércoles, 25 de marzo de 2026

JABUGO

Alcázar de los Duques de Feria (actual Parador de Zafra)

Restaurante "Las Bellotas". Jabugo

Regresaba a casa desde Matalascañas. Había diseñado, tiempo atrás, una ruta para partir la distancia entre ese punto de Huelva y Zamora. Mi intención era realizar una visita guiada a las minas de Riotinto (su historia minera se remonta a civilizaciones como los tartessos, fenicios y romanos, aunque su gran transformación ocurrió a finales del siglo XIX con la llegada de la compañía británica Rio Tinto Company Limited), continuar a Jabugo y llegar al Parador Nacional de Zafra para cenar y alojarnos. Sin embargo, tuvimos un contratiempo y no pudimos realizar la visita a las minas, así que nos acercamos en coche, desviándonos de la ruta que nos llevaba a Jabugo, para contemplarlas desde un mirador y hacer unas fotos. Ciertamente fue espectacular el paisaje y conocer el barrio inglés del pueblo. Después de la decepción que supuso no poder visitar las minas, contemplar las minas fue una experiencia asombrosa. Como mi intención es regresar  en corto plazo a la provincia de Huelva, queda pendiente visitar Niebla, un tesoro amurallado, y las minas.


Continuamos recorrido por una ruta verde, muy bella, rodeada de encinas, alcornoques y castaños, eso sí, muy sinuosa. Llegamos al parque  Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, situado al norte de Huelva, fronterizo con Extremadura. Y ¿cómo no? nuestro destino era Jabugo (además era hora de comer). Nos costó encontrar aparcamiento en el pueblo, pero una vez en sus calles disfrutamos de la tranquilidad  de ese destino turístico integrado en una Reserva de la Biosfera de la UNESCO y de sus productos ibéricos de bellota  “D.O.P. de Jabugo”. Visitamos las bodegas (inmensas) “5 Jotas” y compramos varios productos variados en “Jamones Carvajal”. Por indicación de Santi (Carvajal) fuimos a comer al restaurante “Las Bellotas”, justo enfrente de la entrada a la bodega “5 Jotas”. Eran las 13:30 horas y tan solo había otra mesa ocupada en el restaurante (luego se llenó de extranjeros). El camarero, que al principio nos pareció distante, fue cercano y agradable. Por él nos enteramos,  que tanto “5 Jotas” como “Sánchez Romero Carvajal” y el propio restaurante, son propiedad del Grupo Osborne. Es una empresa 100% familiar, con unos 358 familiares accionistas directos de un linaje muy amplio de cerca de 2.000, y aunque en su momento el grupo chino Fosun adquirió el 20% del capital en 2014, la familia recuperó ese capital. “Cuceando” en Internet he visto que el grupo Osborne es un referente internacional de más productos: ginebra Nordés; Brandy Carlos I; Bodegas Montecillo de Rioja; Anís del Mono; Caviar Riofrío; Osborne Sherry; Viña Cumbrero; Solaz; Oporto y vermú Osborne; Brandy 1866; Magno; Flor de Caña; Gold; 815 tequila… todo un emporio.


Había probado en cuatro o cinco ocasiones el jamón “5 Jotas”, pero en “Las Bellotas”, con un cortador exclusivo para el jamón y embutido, tengo que reconocer que ha sido el mejor que he comido en mi vida. Lo acompañamos con un vino blanco Condado de Huelva, una ración de lomo de Jabugo (también el mejor lomo que he comido) y unas croquetas de jamón excelentes. El precio fue bastante alto, pero está claro que el producto era exclusivo. Mereció la pena, hay que repetirlo.


Visitamos por la tarde Zafra, un municipio con título de ciudad, en plena Ruta Vía de la Plata, que es conocido como la “Sevilla chica”, con arquitectura renacentista (por desgracia poco cuidada) y con un importante patrimonio histórico y excelente gastronomía. Cenamos en la plaza Mayor y nos alojamos en el Alcázar de los Duques de Feria (actual Parador), monacal y que se alza sobre un majestuoso castillo del siglo XV de amplias y elegantes estancias.

jueves, 12 de marzo de 2026

PARQUE NACIONAL DE DOÑANA


No recuerdo bien cuando visité el Parque Nacional de Doñana. Era joven y, todavía, dormía en tienda de campaña. Creo que íbamos de paso hacia el Algarve portugués, pero tuvimos que pernoctar tres noches en el camping Doñana para visitar el parque. El día reservado, por fin, nos desplazamos al centro de visitantes “El Acebuche” y en un autobús verde de ruedas gigantes 4x4 visitamos durante cuatro horas el interior del Parque Nacional, recorriendo ecosistemas de dunas, playas y marisma (entonces seca, era septiembre).

Días pasados volví a recorrer parte del Parque, está vez con la marisma del Rocío inundada, aportando una belleza singular al paraje. Vimos muchas aves, sobre todo cientos de  hermosos y rosados flamencos y en la aldea coincidimos con una peregrinación de hermandades de Huelva y Granada. Cuando estábamos contemplando la belleza del humedal y sus variadas especies de aves, los peregrinos comenzaron a lanzar cohetes al aire produciendo un estruendo ensordecedor. Debido al intenso ruido el noventa por ciento de las aves desaparecieron volando hacia otros terrenos más tranquilos. No dábamos crédito a lo que estábamos viviendo, en pleno Parque Nacional se estaba atacando con pirotecnia la tranquilidad de la avifauna. He leído que el uso de cohetes y pirotecnia durante la romería de El Rocío en el Espacio Natural de Doñana provoca pánico, desorientación y estrés severo en la avifauna del parque. Esta perturbación sonora constante, sumada a la sequía y el cambio climático, amenaza a la biodiversidad del parque, donde el número de aves anidando ha descendido drásticamente. 


También visitamos el Centro de Visitantes El Acebuche. Aquí se encuentra ubicada la infraestructura que la Cooperativa Marismas del Rocío (Doñana Visitas) pone a disposición de este servicio público, con una zona de gestión de reservas y la utilización de su zona de aparcamiento como punto de encuentro para la salida del recorrido. Hicimos toda la ruta por esa parte del Parque de Doñana, en la que hay variedad de animales (una zona  de avistamiento de linces). El sendero de las “lagunas del acebuche” se une con el de “lagunas del huerto” y de “las pajas”, con varios puestos de observación que se visitan por senderos de madera. Por desgracia, solamente vimos aves y las lagunas estaban prácticamente secas.


En Matalascañas recorrí el "Sendero Dunar", tiene una longitud de 1,5 Kilómetros, aproximadamente, y permite apreciar varios subsistemas, desde las zonas de dunas embrionarias en el borde de la playa, hasta el primer corral en el que aparecen árboles de gran porte. Las dunas embrionarias empiezan a formarse en la playa cuando los vientos arrastran la arena y la acumulación alrededor de cualquier pequeño obstáculo del relieve. Estos montículos irán creciendo con la arena aportada por el viento y comenzarán su avance para unirse a otras y formar inmensas dunas, centenares metros hacia el interior. El primer corral está constituido por pequeños corrales próximos a la playa, los cuales están cubiertos por varias especies de hierbas y arbustos, ya que la movilidad de la arena y la intensidad del viento no permite el crecimiento de plantas de mayor porte. 


En mi regreso a Doñana, después de más de treinta años, he podido comprobar que la zona está bastante descuidada, las carreteras tienen el asfalto en pésimas condiciones, llenas de baches, y hay muchos residuos de suciedad durante el recorrido dunar, sobre todo en la zona de las pasarelas. En definitiva, hay que preservar la zona y alejar a los animales de las multitudes, que durante varias jornadas invaden el Parque Nacional. He de decir, para finalizar, que no le auguro buen futuro.

AMRUM 2025

Año 2025 Duración 93 min. País Alemania Dirección Fatih Akin Género Drama, basado en hechos reales. Sinopsis Isla de Amrum, primavera de 194...