Sin embargo, esta iniciativa pierde parte de su sentido cuando no se comprueba adecuadamente que quienes se benefician de ella cumplen los requisitos de edad.
En algunos cines, concretamente en los “Multicines Zamora” (también lo he comprobado en los cines Lara de Soria), una persona puede sacar en taquilla entradas para un grupo de acompañantes y, a la hora de acceder a la sala, no se les solicita el DNI para verificar su edad. De esta manera, pueden entrar personas que no han cumplido los 65 años y beneficiarse de una tarifa subvencionada que no les corresponde.
Pero hay otra cuestión que conviene tener en cuenta: las subvenciones no son ilimitadas. Cada cine puede estar sujeto a unas condiciones y a una financiación determinada para este programa. Si las entradas bonificadas se utilizan de forma indebida, se desvirtúa el objetivo de la ayuda y se corre el riesgo de que los recursos disponibles no se destinen adecuadamente a sus verdaderos beneficiarios.
Por eso, sería conveniente que los cines establecieran controles efectivos, solicitando el DNI cuando fuera necesario, tanto en la compra como en el acceso a las salas. No se trata de poner trabas a las familias ni a quienes acuden acompañados de sus mayores, sino de garantizar que se respetan las condiciones de la iniciativa.
Si queremos que el Cine Sénior continúe y que las personas mayores puedan seguir disfrutando de entradas a 2 euros, debemos hacer un uso responsable de esta ayuda pública. Abusar de una subvención o aprovechar la falta de controles puede terminar perjudicando a quienes realmente tienen derecho a ella. Y eso sería, precisamente, lo contrario de lo que persigue esta iniciativa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario